Avenida Villas de Cuba
Avenida Villas de Cuba - ROCÍO RUZ
MOVILIDAD

El estacionamiento en batería genera nuevos problemas en la circulación de Sevilla

La reordenación de aparcamientos (de cordón a batería) crea casi mil nuevas plazas, pero va sumando quejas por el peligro de la estrechez de las calzadas

SEVILLAActualizado:

La muerte de un motorista el Miércoles Santo en la calle Antioquía tras cortar un coche la trayectoria de la motocicleta cuando se incorporaba a la calzada para empezar a circular ha colocado de nuevo en primer plano un problema que está creciendo en la ciudad y que genera cada vez más críticas de colectivos vecinales y también de particulares: el enorme peligro que causa la estrechez de algunas vías por el cambio del modelo de aparcamiento de cordón a estacionamiento en batería; se ganan plazas de garaje pero se reducen de manera considerable las calzadas y la circulación se vuelve muy peligrosa, por mucho que el Ayuntamiento adopte esta medida también para que los vehículos aminoren la velocidad hasta los 30 kilómetros por hora de límite.

Este planteamiento municipal resulta tan extremo como irrealizable, ya que prácticamente nadie circula a una velocidad tan baja, con lo que -más allá de profundas cuestiones educacionales o cívicas que no van a arreglarse a corto plazo- el tráfico se vuelve muy peligroso en estas vías de Sevilla capital. Que cada vez son más, ya que los responsables municipales mantienen ese sistema de generación de aparcamientos al no construirse parkings subterráneos desde hace años.

De esta forma, crece el número de calles donde el estacionamiento se ha dispuesto en batería y la circulación de vehículos se ha complicado mucho. En ese tipo de vías, cualquier leve maniobra de salida de coches de su aparcamiento, de incorporación desde una salida de garaje o un imprevisto en forma de peatón que intente atravesar de repente e invada mínimamente la calzada termina generando una situación muy peligrosa y no pocos accidentes. Alguno de ellos ha causado ya víctimas mortales, como el de la calle Antioquía, la que separa el barrio de Santa Clara del Polígono de San Pablo.

Estas medidas, paradójicamente, están tomadas en su mayor parte tras una petición por parte de alguna asociación de vecinos, dándose la circunstancia de que para evitar un problema (la escasez de aparcamientos) se ha creado otro (el peligro por la estrechez de la calzada y la escasa visibilidad que ello causa). Eso sí, en alguno de los casos se ha reclamado también que se instalen badenes para reducir la velocidad de los coches, pasos de cebra o espejos para las salidas de urbanizaciones, medidas que suavizan ese peligro y que no en todos los casos se han tomado, de ahí que hayan surgido protestas de algunos colectivos; en Santa Clara, por ejemplo, exigiendo badenes.

La Delegación de Movilidad, que lidera el concejal Juan Carlos Cabrera, inició hace varios meses una campaña de «reordenación de aparcamientos y aplicación de medidas de seguridad vial» en las principales vías de siete de los once distritos de la ciudad. Estas actuaciones suponen la creación de 910 nuevas plazas de aparcamiento «que vienen a dar respuesta a las peticiones de los vecinos en «zonas con especial déficit de espacio para estacionar», según se explicaba desde el gobierno municipal, desde el que también incidían en que «este plan contempla la aplicación de medidas de seguridad vial orientadas a reducir la velocidad de la circulación mediante la disminución del ancho de carriles y a mejorar la seguridad vial de motos y ciclomotores mediante la adaptación de los pasos de peatones al nuevo modelo sin pintura central». Y es ahí donde reside buena parte del problema, puesto que la reducción de la velocidad no se logra.

Todo ello genera una circulación mucho más peligrosa, puesto que se ha perdido mucha visibilidad en unas calzadas mucho más estrechas. Se ha hecho también para evitar los aparcamientos irregulares en doble fila, que llegaban a provocar problemas de seguridad al dificultar la visibilidad en los pasos de peatones, si bien dicho problema persiste, solo que ahora por la colocación de los propios coches aparcados en batería.

Los percances han ido sumándose y algunas entidades, como la asociación de vecinos Las Praderas, del barrio de Santa Clara, ya han reclamado medidas de corrección para evitar accidentes como el que costó la vida al motorista o la posibilidad de atropellos por la reducida visibilidad