Urbanismo

De edificio en estado ruinoso a alojamiento para turistas

La rehabilitación de inmuebles para fines turísticos es un terreno abonado para los arquitectos sevillanos

El arquitecto Honorio Aguilar en un edificio rehabilitado-ABC
El arquitecto Honorio Aguilar en un edificio rehabilitado-ABC
N.Ortiz Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Si hace memoria y repasa las conversaciones con gente de su entorno, se dará cuenta de que cada vez son más los que optan por pasar sus vacaciones, o escapadas de fin de semana, en un apartamento en vez de en un hotel.

El mundo de la arquitectura no es ajeno a esta tendencia vacacional, que cada vez va a más, y son muchos los profesionales sevillanos que explican que, desde hace algunos años, gran parte de sus trabajos van destinados a rehabilitar casas antiguas para destinarlas al turismo.

Lo primero que hay que aclarar es que apartamentos turísticos y viviendas con fines turísticos no son lo mismo. Los primeros, denominados como establecimientos de apartamentos turísticos son alojamientos destinados al turismo, según la ley, por lo que están igual de reglados que los hoteles. Deben tratarse de unidades independientes dentro del edificio, con una anchura mínima de pasillo de 1,20 y «con instalaciones adecuadas para la conservación, elaboración y consumo de alimentos y bebidas», para cada unidad de alojamiento, según la Ley de Turismo 13/2011. Además, es obligatorio que cuenten con una calificación medioambiental mínima, al igual que un hotel o un restaurante, licencia de apertura o de actividad emitida por el Ayuntamiento, hojas de reclamaciones y constar en el Registro de Turismo de Andalucía a través de la delegación provincial de Turismo.

La normativa depende de la Comunidad Autónoma y su aplicación puede ser distinta dependiendo del municipio en el que funcione el establecimiento, ya que también son distintas las normativas municipales. En el caso concreto de la capital andaluza, la ley limita los apartamentos turísticos a planta baja y primera cuando se trata de uso compartido con otras actividades dentro del mismo edificio. Cuando está dedicado en exclusiva a esta actividad turística puede ocupar la totalidad del inmueble, siempre con un mínimo de 3 apartamentos y uno de ellos adaptado para personas con discapacidad.

«Las características que se exigen a los apartamentos turísticos son muy exigentes», explica el arquitecto Honorio Aguilar que puntualiza que, a pesar de eso, cada vez son más los pequeños inversores que deciden transformar sus propiedades en edificios de apartamentos turísticos. «Tiene éxito por que es una forma especial de conocer la ciudad, un turismo de sensaciones que te hace vivir, por unos días, como uno más», insiste Aguilar.

Una nueva figura

Por otro lado están las viviendas con fines turísticos, una figura que se regularizó a principios de este año, a través del decreto 28/2016 debido al auge de esta forma de viajar y a la proliferación de páginas webs que ofrecían alojamientos a turistas sin ningún tipo de control. Aquí los requisitos son mínimos: climatización, licencia de ocupación y que no sean más de dos a nombre del mismo titular. Pueden alquilarse de forma completa o por habitaciones. Su capacidad está limitada por lo dispuesto en la licencia de ocupación con un máximo de 15 plazas, y en el caso de uso por habitaciones sólo 6. El máximo tiempo de alquiler para un usuario es de 2 meses.

«Es una figura muy flexible, básicamente sirve para que estén registrados todos los alojamientos que se utilizan con fines turísticos», explica el arquitecto Carlos García, de Angar Arquitectos que advierte que, a pesar de la conveniencia y los pocos requisitos que exige la Junta de Andalucía, son muchas las viviendas usadas con esta finalidad que no están en el Registro de Turismo de Andalucía. «Es ilegal, y se aplican sanciones bastante altas, si se alquila un piso o habitación a turistas y no está registrado», avisa. En concreto, las multas pueden llegar hasta los 150.000 euros. «Una de las cosas que se intentan evitar con esta norma es que la gente cometa fraudes por la red y dé una mala imagen a la ciudad», afirma el arquitecto. «Si tú alquilas una habitación de tu casa a turistas y subes fotos falseadas a la página web, para luego resultar que la realidad no tiene nada que ver con lo que has cobrado, has engañado al visitante y eso repercute en la imagen que él se lleva de Sevilla».

Numerosas obras

Las altas cifras de negocio que registra el turismo en Sevilla han hecho que muchos propietarios de viviendas antiguas en el casco histórico hayan decidido rehabilitarlas y convertirlas en viviendas con fines turísticos, una opción cada vez más frecuente. Es el caso de uno de los últimos trabajos de Honorio Aguilar, en la calle Quintana, o del proyecto, aún en marcha, de Angar Arquitectos en la Alameda. Carlos García y su equipo están rehabilitando la casa donde vivió, y enseñó, Adelita Domingo, maestra de la copla de figuras como Paloma San Basilio, Pastora Soler, Rocío Jurado o Isabel Pantoja. El destino de la que fue «Escuela de Tonadilleras» será convertirse en una vivienda con fines turísticos en cuya planta superior vivirá la propietaria. «Este es un ejemplo perfecto de este tipo de turismo», explica Carlos García. «Ofreces un alojamiento turístico que tiene, además, el plus de vivir durante unos días en un lugar que ha supuesto mucho para la historia de la música andaluza». De nuevo el turismo de sensaciones.

El estudio Arques también ha hecho varios proyectos destinados a viviendas con fines turísticos, y apartamentos, en los últimos años, tanto en Sevilla como en Cádiz, donde rehabilitaron un antiguo banco. De hecho, en pocos días comienzan la obra de unos futuros apartamentos turísticos en la calle Fabiola. «Es cierto que cada vez son más las personas que optan por este tipo de turismo, y los propietarios de edificios históricos o casas que no van a habitar lo saben y lo están aprovechando», afirma Felipe Retuerto, de Arques.

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