Patriimonio

El esplendor de las yeserías del Real Alcázar de Sevilla

El grupo de investigación «Materiales y Construcción» trabaja en el estudio y catalogación de las yeserías del único Palacio Real en uso de Europa

El esplendor de las yeserías del Real Alcázar de Sevilla
AURORA FLOREZ Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Quizá las yeserías del Alcázar sean los elementos decorativos menos estudiados hasta el momento de este monumental conjunto, único palacio real en uso en Europa y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las yeserías, en las que han quedado reflejadas todas las etapas constructivas, almohade, mudéjar, gótico, plateresco... son posiblemente, junto a las de la Alhambra granadina, unas de las más importantes y mejor conservadas del mundo. Desde 2008, el Grupo de Investigación «Materiales y Construcción» de la Escuela de Edificación trabaja en el estudio, caracterización y catalogación de las yeserías merced a un convenio específico de la Universidad de Sevilla y el Patronato del Alcázar, que espera su renovación para la próxima campaña.

Hasta la actualidad ha realizado cinco campañas alternativas en las que han ido analizando muestras de la enorme cantidad de paños que posee el monumento en sus distintas estancias y en estos momentos, el grupo está dedicado en las técnicas de ejecución de los yesos. Toda la información que se va recopilando permitirá no sólo la datación de los yesos sino la correlación cronológica entre ellos y la identificación de las intervenciones que han ido sufriendo a lo largo de los siglos, su conservación, durabilidad, porosidad, afección por humedades, patologías, policromías, capas de color, acabado... datos que redundarán en una mejor conservación de estas joyas decorativas sin las que no se entendería la belleza del Real Alcázar.

A partir de las investigaciones, este grupo de químicos y arquitectos técnicos y profesores de la Universidad de Sevilla, compuesto por Javier Alejandre, Vicente Flores Alés, Javier Blasco y Juan Jesús Martín del Río, de la Escuela de Edificación, y Rosario Villegas, de la Escuela de Ingenieros, ha desarrollado un modelo de metodología para el estudio de los microestratos de las yeserías aplicable a nivel mundial, con el que, además de las dataciones y cronologías, restauraciones o modificaciones, se puede intrpretar la evolución de las decoraciones cromáticas, caso de los arcos del Salón de Embajadores, del Palacio de Pedro I el Cruel (siglo XV), con algunas de las mejores muestras de yeserías de todo el Alcázar.

Según apuntó a ABC de Sevilla Vicente Flores, la prestigiosa revista británica «Construction and Buildin Materials» ha publicado sendos trabajos del grupo en los que se daba cuenta del la metodología para los microestratos y los cambios de color en el citado Salón de Embajadores.

Igualmente, indicó que «con la colaboración del profesor de Expresión Gráfica Isidro Cortés se han recreado digitalmente elementos de los arcos de este Salón en distintos periodos históricos, de manera que conseguimos una simulación de las posibles policromías en los siglos XIV-XV y XVI-XVII, asociando las intervenciones documentadas con los microestratos identificados».

El grupo de investigación ha recorrido y tomado muestras con la mínima afección a las yesería de todas las estancias de esta superposición de palacios. En el caso del Patio del Sol, que no está abierto a las visitas del públi co, se ha trabajado en distinguir los yesos originales de los modernos, debidos a la intervención de Rafael Manzano Martos (director-conservador del Alcázar desde 1970 y hasta 1991 y por aquellas calendas el único catedrático de Teoría y Técnica de la Restauración de Monumentos de España), que llevo a cabo una exploración arqueológica en la que halló los restos mudéjares del cuarto del Alcaide (incluso más antiguos que los del palacio de Don Pedro, según reflejan Alejandre, Blasco y Martín en un trabajo sobre la evolución de las yeserías del Alcázar en estos dos patios, en el VI Congreso Nacional de Historia de la Construcción).

Los ornamentos de yeso originales que se conservan en este espacio figuran otros creados miméticamente, a los que se imprimió una aguada de arcilla para simular la vejez y apariencia, siguiendo Manzano el criterio reconstructivo a partir de elementos originales. En este caso se extrajeron muestras de las que los restos de fibra vegetal (estopa), sometidos a la prueba del Carbono 14, han servido para ratificar las fechas. Como curiosidad, puede añadirse que este Patio del Sol fue llamado del tenis porque un alcaide en tiempos del Rey Alfonso XIII lo pavimentó y colocó en el centro una red.

El Patio del Yeso, por su parte, conserva las yeserías más antiguas del Real Alcázar. Más distinguibles que en el Patio del Sol son las yeserías restauradas por Manzano en este espacio con sebkas almohades.

Los investigadores han confirmado la antiguedad de la sebka original descubierta, al igual que el patio, a finales del siglo XIX por Francisco María Tubino y restaurado por el marqués de la Vega Inclán, artífice e impulsor del desarrollo del turismo en España, y la recreada por Manzano.

La mayoría de las yeserías almohades y mudéjares del recinto son pasta de yeso, agua y aditivo. Y, en el conjunto monumental, se ve reflejado el conjunto de técnicas empleadas para realizarlas, un muestrario que va desde el modelado manual intuitivo y el que se realiza con molde al tallado, en el material seco o húmedo. Para Javier Alejandre, el Patio de las Doncellas posee las yeserías más puras, de tallado duro, y yeso prácticamente sin impurezas. Al hilo de ello refiere que también fueron cubiertas de una aguada de arcilla y que en 1855 fueron encaladas —casi un 80 por ciento de las yeserías fue cubierta por una capa de cal—, que al cabo de 50 años se eliminó.

Aunque el yeso «tiende a conservarse bien», el estudio de los microestratos por capas de protección, se adentra en la función de la cal, cuyo uso no queda claro que sea para preservar la decoración sino más bien buscando la estética.

En la amplia gama objeto de estudio de este grupo de investigación figuran determinantemente las decoraciones del Salón de Embajadores, de cuyos arcos, con tonos de azul, rojo, dorado y blanco, tomaron muestras, al igual que del Patio de las Muñecas, el Cuarto del Príncipe o el Salón de Felipe II... lo que les ha permitido establecer similitudes y diferencias.

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