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Cuatro retos del turismo sevillano para no caer en los errores de Barcelona

Los agentes del sector analizan un nuevo modelo para traer visitantes de mayor poder adquisito sin perder liderazgo

Real Alcázar de Sevilla
Real Alcázar de Sevilla - ABC

Los espectaculares datos turísticos de los últimos años, con registros históricos pulverizados mes a mes y casi cinco millones y medio de pernoctaciones anuales, han colocado a Sevilla, paradójicamente, en una encrucijada: ¿Qué modelo de crecimiento escoger? ¿Mejor dejarse llevar por la inercia positiva y cuanto mayor sea el aluvión de visitantes, mejor? ¿Corre peligro la identidad de la ciudad ante la masificación turística y la homogeneización de la oferta? ¿Es más recomendable optar por una vía más moderada y sostenida? ¿Hay que dar prioridad a las tendencias mayoritarias o preservar esencias? ¿Calidad o cantidad? ¿Vía cultural o cañas y fiesta?

Los ejemplos negativos de Barcelona o Venecia, dos destinos de referencia europeos donde los ciudadanos empiezan a levantarse contra el tsunami turístico e incluso se han manifestado para protestar por las molestias que se van sumando, sirven a la capital andaluza para tomar medidas preventivas. Por ello, entre otras cuestiones, el Consorcio de Turismo organizó estos días por vez primera la Semana del Turismo, donde expertos, profesionales, touroperadores, políticos y también entidades ciudadanas han reflexionado y debatido sobre qué modelo es el idóneo para Sevilla. De esas conclusiones deben subrayarse cuatro ejes fundamentales sobre los que la ciudad debe apoyar su futuro turístico para que su pujanza no resulte contraproducente. Los retos son muy claros.

Turistas mochileros en el centro comercial Plaza de Armas
Turistas mochileros en el centro comercial Plaza de Armas- ABC

Huir del turismo low cost

Si hay una premisa fundamental para los responsables del turismo de la ciudad, como ha quedado patente en las jornadas que acaban de concluir, es que Sevilla no debe sucumbir a la ola de globalización que invade los espacios turísticos de las grandes capitales. Franquicias, marcas mundiales, tiendas de recuerdos con los mismos objetos en Pekín, Roma o Zúrich, bares de tapas «en serie», gastronomía estándar y homogeneidad de la imagen acechan con el notable incremento de forasteros cámara en ristre que se está produciendo. Para ello, el Consorcio va a incidir en sus campañas en la captación de un turista con un perfil superior, que gaste más de los 78 euros diarios que señalan los índices actuales y que además prolongue su estancia más allá de los 2,1 días en que está situado ese registro. Hay que evitar a toda costa el mochilero de low cost y bocadillo para alejar el fantasma de la pérdida de identidad, a pesar de que la «marca Sevilla» posee una fuerza y un carácter propio enorme.

Imagen del Gran Poder saliendo de la Catedral de Sevilla
Imagen del Gran Poder saliendo de la Catedral de Sevilla- ABC

Patrimonio y cultura, piedra angular

Como parte esencial de esa oferta diferenciada y exclusiva, Sevilla va a remarcar su apartado patrimonial y cultural, que ya tiene un peso casi absoluto en el escaparate pero que debe completarse en ambas vías, donde hay aún evidente margen de mejora. De una parte, ampliando el radio monumental para llevar a los visitantes más allá de la «almendra» que forman la Catedral, la Giralda y el Alcázar, especialmente al casco norte (Salvador, Encarnación, San Luis, Alameda, Feria, Macarena…), pero también al río y Triana o bien al sur (Plaza de España, Parque de María Luisa, Delicias..). Esa va a ser una de las grandes líneas de trabajo de los próximos años con el objetivo de «esponjar» a la masa de turistas y no concentrarla tanto en el entorno de la Catedral.

El Ayuntamiento trabaja en el servicio wifi público, esencial para el turista
El Ayuntamiento trabaja en el servicio wifi público, esencial para el turista- ABC

Wifi público y Sevilla a un golpe de clic

En un apartado sí tiene que subirse la capital andaluza al mismo carro de los demás destinos turísticos: la tecnología aplicada al sector. La jornada del pasado jueves en la Sevilla Tourism Week incidió en la brecha que aún debe superar la ciudad y que la mantienen en franca desventaja sobre otros destinos que empiezan a ser muy competitivos y con una oferta turística muy ágil gracias a unos servicios centralizados por vía telemática. Esto es, que con el ordenador o el móvil el cliente puede no sólo seleccionar el hotel, el vuelo o el coche alquilado sino también sus visitas a monumentos o espectáculos y eventos de toda índole. Con sólo un clic y una tarjeta de crédito. De la Catedral al Teatro Maestranza. Todo. Centralizar toda esa oferta en una web, por ejemplo, es uno de los retos inminentes que va a afrontar el Consorcio. Además, se trabaja ya en un servicio wifi público que resulta esencial para el turista actual y que en ciudades del norte de Europa es muy usual.

Por aire y por agua: San Pablo y el Guadalquivir

Dentro de esa diversificación de la oferta, un objetivo básico de Sevilla para estos años es reforzar dos ejes estratégicos. El primero es el Guadalquivir, que debe servir para concentrar más flujo de visitantes. Para ello será decisiva la puesta en marcha en primavera del centro de interpretación turística y de recepción de viajeros en Marqués de Contadero, que aglutinará buena parte de las llegadas al casco histórico y aliviará esa concentración a los pies de la Giralda. El segundo de esos ejes es el aeropuerto de San Pablo, con el que los responsables municipales mantienen, quizás, su frente de trabajo más intenso por su amplísimo margen de mejora. La búsqueda de más conexiones directas, especialmente con el norte europeo, es el principal caballo de batalla de los últimos años, en los que los vuelos de bajo coste han ganado presencia pero no así las conexiones de prestigio.

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