Juan Bautista Alcañiz, presidente del Colegio de Médicos de Sevilla
Juan Bautista Alcañiz, presidente del Colegio de Médicos de Sevilla - ROCÍO RUZ
ENTREVISTA

Cuando había habitaciones de seis camas en el Virgen del Rocío y le llamaban Corea por la gente que moría

El presidente del Colegio de Médicos de Sevilla recuerda la construcción de la residencia de García Morato. «Lo impulsó Girón, ministro de Franco, y fue un gran avance en su época cuando apenas había sanidad privada».

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Juan Bautista Alcañiz (Valencia, 1944) ejerce la Medicina desde 1969, en 1974 ya era jefe de Servicio en el Hospital Virgen Macarena, y asegura haber trabajado en todos los hospitales y clínicas sevillanas, salvo el Hospital Militar. «Recuerdo cuando estaban construyendo la residencia de García Morato. Le llamaban Corea por la cantidad de obreros que decían que murieron durante su construcción. Entonces había habitaciones de seis camas», afirma. Aunque hace muchos años que se critican las habitaciones de tres camas de los hospitales públicos, Muñiez reconoce que «aquello fue un gran avance en esa época, cuando apenas existían clínicas privadas y que no contaban con medios técnicos suficientes como ahora».

Alcañiz es un médico humanista cuya sabiduría no tiene límites. «La primera droga que se utilizó en medicina como anestésico fue el óxido nitroso, llamado popularmente el gas de la risa por el efecto hilarante que causaba en el paciente —explica—. Este uso no fue el original. Se exhibían sus efectos en ciudadanos anónimos en lugares públicos y un médico dentista norteamericano llamado Wells se dio cuenta de que uno de ellos tenía una gran herida en una pierna por la que sangraba y que no le dolía cuando era expuesto a ese gas. Fue el primero que lo utilizó para extracciones y operaciones bucales que eran muy dolorosas -recuerda-, pero se equivocó en la demostración delante de estudiantes de Medicina en el hospital de Massachusset. Fracasó, se hizo drogadicto y acabó suicidándose. Luego vino otro que cogió su idea y se llevó los honores. El decano de Harvard solemnizó su descubrimiento como la mayor aportación de Estados Unidos a la historia de la Medicina», dice.