Reyes Bernabé, delante del hospital Virgen del Rocío de Sevilla
Reyes Bernabé, delante del hospital Virgen del Rocío de Sevilla - M.J.LÓPEZ OLMEDO
ENTREVISTA

«La conspiración de silencio sobre el cáncer hace que el enfermo pase solo su angustia»

La oncóloga Reyes Bernabé celebra los avances en la curación pero se muestra partidaria de informar a los pacientes: «A veces los hijos, por querer proteger a los padres, les tratan como a niños y les perjudican»

SEVILLAActualizado:

Reyes Bernabé (La Línea, 1970) es una de las oncólogas más reconocidas de Andalucía. Master en Oncología Molecular e investigadora del cáncer de pulmón, es jefa de Sección de Oncología del Hospital Virgen del Rocío. Compartió conocimientos y experiencias durante un año en el Instituto de Oncología de Manchester, ha participado en numerosos ensayos internacionales que han servido para alumbrar nuevos fármacos y tratamientos, y preside la Sociedad Andaluza de Oncología.

¿Es mejor o peor la asistencia a los enfermos de cáncer en el Reino Unido?

Nuestra asistencia es mejor porque allí tienen muchas limitaciones de fármacos que aquí no tenemos. En España cualquier persona que enferme de cáncer recibirá todos los fármacos que necesite para el tratamiento de su enfermedad. No hay muchos países en e mundo que lo hagan.

En España se producen cada año 22.000 nuevos casos de cáncer de pulmón pero gracias a la investigación de un grupo internacional del que usted forma parte parte se está logrando que los enfermos de cáncer de pulmón vivan más tiempo. ¿Cuánto más tiempo?

-Depende del tipo de tumor pero en algunos casos hablamos de años. Pero lo mejor no es la ganancia de tiempo de vida sino la calidad de vida de ese tiempo extra. Cuando empecé a ejercer la Oncología hace veinte años, la sala de espera de un servicio de este área estaba llena de enfermos en camillas, gente que estaba muy mal de salud, y ahora lo normal es que no haya camillas ni enfermos en silla de ruedas. A muchos pacientes oncológicos con los que se cruce por la calle, ni usted ni casi nadie sería capaz de decir que les ocurre algo o que están enfermos, salvo tal vez porque lleven un pañuelo en la cabeza. En mi especialidad, el cáncer de pulmón, ni siquiera eso, porque no se les suele caer el pelo con el tratamiento.

Da la impresión de que la investigación contra el cáncer, a pesar del tiempo, esfuerzo y dinero invertidos, ha podido lograr más años de vida para los pacientes, pero no curar la enfermedad completamente, como se ha logrado con otras enfermedades como la malaria, la gripe o la viruela.

Hay un cincuenta por ciento de enfermos que se curan. Los oncólogos no consideramos curado a un paciente hasta que no han transcurrido cinco años sin reincidencia de la enfermedad pero hacemos revisiones hasta los diez. Aunque hay cánceres como el de páncreas o pulmón que tienen una tasa de supervivencia más baja, también conseguimos mejorar el tiempo de supervivencia.

¿Ganar tiempo a toda costa es el objetivo?

Con los avances que se están produciendo en fármacos cada año, ganar tiempo no es ninguna tontería porque ese paciente podrá tomarlos y curarse, o al menos alargar su supervivencia. Todos los oncólogos tenemos en la cabeza a pacientes que se nos han ido que se habrían beneficiado de un fármaco nuevo que ahora está salvando a otros con su mismo tipo de tumor. Comprar tiempo es muy importante.

¿Hemos mejorado mucho en la supervivencia del cáncer de pulmón?

Hace diez años la supervivencia no llegaba al año. Ahora, es de tres años y con buena calidad de vida y, como he dicho, la mitad de los que lo padecen se curan por completo. Es un gran avance.

¿Los pacientes oncológicos sevillanos son muy sensibles a las noticias que leen o escuchan de su enfermedad?

Enormemente. Hace poco salió una entrevista con un oncólogo sevillano que estimaba en meses la supervivencia de algunos tipos de cáncer y varios pacientes míos me preguntaron al día siguiente: «si conocía a ese señor». Yo les dije que sí, que era compañero mío, y entonces se les cambia la cara porque empiezan a contar desde el día que le comunicaron el diagnóstico, como si fuera una cuenta atrás, lo cual es absurdo porque no todos los pacientes reaccionan igual frente al mismo tipo de cáncer. Eso es la información inglesa, la media estadística, a las bravas.

¿Los ingleses no tienen derecho a no saber?

Por ley, se les comunica por escrito a todos los pacientes el diagnóstico, el tratamiento que van a recibir, el porcentaje estimado de éxito de ese tratamiento y la esperanza estadística de vida.

¿Los españoles preferimos saber o no saber?

Los sajones son más fríos y encajan mejor las noticias. La mayoría de mis pacientes prefiere no saber. La generación mayor, de 65 años en adelante, normalmente no pregunta mucho. Pero a veces los hijos nos otorgamos el derecho a pensar por nuestros padres y parece que si alguien sufre un cáncer se vuelve tonto porque piensan que no va a poder con la noticia. Eso me lo dicen mucho en mi consulta. A veces se trata a los padres como a niños y se les perjudica. En mi opinión, es mejor que el paciente tenga la información de lo que tiene para abordar mejor los tratamientos, aunque si hay un pacto tácito de no decir y el enfermo no nos pregunta, nosotros, por supuesto, lo respetamos.

-Cuando un tratamiento no funciona y la medicina ya no puede hacer mucho, ¿qué le queda a un oncólogo?

Eso depende mucho del paciente. Algunos te lo ponen muy fácil y les informas de lo que hay, pero otros no, a veces porque la familia te limita la información. Si te limitan mucho, la consecuencia es que se angustia más al paciente porque se siente mal y no sabe por qué. Y la incertidumbre es lo peor. A veces el enfermo piensa que no se cura porque el médico es muy malo o se está equivocando con el tratamiento. Cuando hay una conspiración de silencio en torno al paciente, éste pasa solo toda esa angustia porque no tiene nadie con quien compartir sus sentimientos. Conozco casos en que el enfermo, asustado, intenta hablar con su hijo y decirle que se encuentra mal y que cree que se va a morir. Y el hijo le dice «anda, anda» en vez de escucharlo. En el peor momento de su vida, esta persona se encuentra sola.

¿Somos más sentimentales que los ingleses o los alemanes cuando se acerca nuestra hora?

Sí, ellos son más objetivos, digamos, y nosotros más dramáticos. Los latinos amamos mucho la vida, la familia, y no lo tenemos muy asumido. Pero también hay casos que no son así. Recuerdo una chica joven que sufrió un tumor con metástasis en el cerebro que me preguntó cuándo se iba a morir. Yo procuro no ser muy preciso en esto porque puede variar y ella me dijo: «Mira, soy una madre separada por malos tratos y tengo una hija. Quiero saber lo que me queda para dejar arreglada la custodia con mi hermana». Y se lo dije. Recuerdo otro caso de un empresario que me pidió que le dijera si se iba a morir antes de un año porque de él dependían veinte empleados y sus familias y quería dejarlo todo arreglado con sus hijos para que continuara la actividad y no se perdiera ningún empleo.

Investigación

¿La investigación más esperanzadora contra el cáncer por dónde va ahora? ¿Terapias genéticas, células madre?

El campo más prometedor, en mi opinión, es el llamado «basket». Consiste en coger el tumor y ver si hay alguna alteración genética y buscar a un fármaco que ataque a esa alteración genética independientemente de dónde esté localizado el tumor. El tratamiento es, de esta manera, cada vez más dirigido y efectivo. Otro campo importante es el predictivo: averiguar por qué el mismo tratamiento funciona en un paciente de la misma edad y de las mismas características y en otro no, siendo idéntico el tumor.

Las terapias genéticas y celulares están logrando grandes avances en enfermedades como la diabetes tipo 1 y permiten atisbar en un futuro no muy lejano su curación. ¿La creación de nuevos órganos y tejidos podría ser una solución en el futuro para el cáncer?

El problema de los tumores no está en el órgano sino en la metástasis, cuando las células salen al torrente sanguíneo y forman un tumor en otro sitio. Que un órgano se cambie no es solución porque puede hacer un nido en el nuevo órgano. Hay muchos pacientes que me preguntan si un trasplante sería su solución, pero de momento no lo es.

En Sevilla se detectaron 78.000 casos durante la última década y no dejan de crecer desde los 7.733 de 2012 a los 8.430 de 2017. ¿Este aumento tiene algo que ver con nuestra forma actual de vida, el estrés o factores externos?

-Tiene que ver sobre todo, con nuestra esperanza de vida, que cada vez es más alta. El envejecimiento de las células es una causa importante y como cada vez vivimos más hay más casos de cáncer y de infartos.

¿La cultura gastronómica, el clima o las horas de sol pueden influir?

Los factores externos son importantes en uno de cada tres casos nuevos de cáncer. El alcohol y el sol son algunos de ellos pero el peor y más mortal es el tabaco, responsable, por ejemplo, del 85 por ciento de los casos de cáncer de pulmón. Y también de la mayoría de los casos de todos los tumores de cabeza y cuello.

¿Por qué cree que el mensaje antitabaco no cala? En las cajetillas ponen incluso calaveras...

No lo sé. He visto a hijos que siguen fumando habiendo visto todo el proceso del cáncer de pulmón de sus padres. No me lo explico.

Según datos del instituto de Salud Carlos III, en Huelva, Cádiz y Sevilla se muere más de cáncer, proporcionalmente, que en el resto de España. Se le ha llamado incluso «el triángulo de la muerte» por comparación con otras zonas que tienen menos tumores malignos.

Conozco el informe y son datos de epidemiología. Nosotros no tenemos explicaciones epidemiológicas para que pueda haber más incidencia de tumores al lado de una fábrica de tal cosa pero no sabemos si esa es la causa, porque hay muchos tipos de cáncer y la mayoría pueden tener varias causas. Los datos que nosotros tenemos de toda Andalucía nos dicen que es similar la incidencia en Sevilla, Cádiz y Huelva que en el resto de provincias de la comunidad. Me refiero a incidencia de casos en relación con la población de cada una de ellas.

-¿La contaminación o las radiaciones de los dispositivos electrónicos pueden influir en este aumento de casos de cáncer?. Hace años circularon informes sobre el supuesto potencial cancerígeno de las radiaciones de los teléfonos móviles.

Cuando trabajaba en el hospital de Valme hicimos un informe sobre eso a petición de un Ayuntamiento y no se ha podido demostrar ninguna relación. No ha habido ningún pico de incremento de tumores cerebrales de veinte años para acá, cuando empiezan a utilizarse los móviles. En cambio sí hay un pico muy grande de casos de cáncer de pulmón en las mujeres que se explica porque empezaron a fumar. Hace veinte años no había una sola mujer en mi consulta. Ahora hay muchas y curiosamente ahora hay menos hombres en mi consulta que hace veinte años. En ellos ha bajado la incidencia porque fuman menos que antes.

Se habla de que unos hábitos de vida saludables pueden prevenir un 30 por ciento de los casos nuevos de cáncer. Digame qué hay que hacer y no hacer para no ponernos en el punto de mira de un cáncer.

No fumar, no beber alcohol y, sobre todo, no combinar ambas cosas, porque hablamos de un cóctel mortal. Los tumores de cara, boca y garganta están motivados en su inmensa mayoría por esa combinación. Hay que evitar también las radiaciones solares sin protección, sobre todo en la infancia. Cuando veo a esos niños quemados en la playa me parece muy irresponsable por parte de sus padres.

¿Y de la dieta?

En Andalucía tenemos la dieta mediterránea, que es una maravilla, y un seguro de vida. Las carnes muy procesadas no son buenas.

¿En Manchester cómo se comía?

Fatal, todo procesado con muchas grasas y muy pocas verduras y frutas. Muchísimos hidratos de carbono. Hay mucha obesidad y problemas de salud asociados a esa dieta en Gran Bretaña y otros países europeos. Si no se mueren de un cáncer se morirán de un infarto.

Pero la obesidad está creciendo en Andalucía, especialmente entre los niños.

Sí. Y de eso tenemos mucha culpa los padres. Es mucho más cómodo hacer una salchicha o comprar una pizza y poner al niño a jugar con las consolas. Y el padre fumarse un cigarro después del trabajo. Es que tenemos todo el kit en casa. Y luego sales el sábado y te tomas cuatro cubatas.