Un fotograma del corto «El trayecto»
Un fotograma del corto «El trayecto» - ABC
SALUD

Cine sevillano para humanizar los cuidados paliativos

El proyecto «La Vía» usa cortos de ficción para formar a profesionales sanitarios y que empaticen con los enfermos

SEVILLAActualizado:

La mayoría identifica el cine con el entretenimiento. Algunos también con arte. Pero una cámara puede ser también un medio para contar historias sociales y humanas e, incluso, mostrar realidades que están a la vista, pero que casi nadie quiere ver.

En este último apartado se inscribe el proyecto «La Vía», que han puesto en marcha Manuel Ollero «Piñata», conocido actor de la escena teatral sevillana; e Yves Pérez Boulais, técnico superior de comunicación audiovisual. Su objetivo: la creación de ficciones para humanizar las competencias de los profesionales médicos en cuidados paliativos y crónicos.

Porque los cuidados paliativos, pese a desarrollar una gran labor con enfermos y familiares, no son ni fáciles de desarrollar para los profesionales ni, muchas veces, están reconocidos por una sociedad que evita mirar a la muerte. «Lo que tratan los cuidados paliativos es hacer que ese tiempo de vida sea lo más positivo posible, que los enfermos puedan cerrar sus problemas y plantearse su legado. Estar lo mejor posible dentro de la fatalidad».

Para abordar estas cuestiones, Ollero y Pérez Boulais han realizado cuatro cortometrajes que aúnan «contenido pedagógico y una historia de ficción», explica el primero, y que reflexionan sobre temas que afectan a pacientes y profesionales de cuidados paliativos y crónicos, como la necesidad de tomar decisiones en equipo sobre un paciente o la «conspiración de silencio» de algunos familiares para «no revelar al paciente la grave enfermedad que padecerá el resto de su vida».

El proyecto cuenta con el apoyo del Hospital Virgen del Rocío y la Escuela Andaluza de Salud Pública, así como la colaboración de la Obra Social «La Caixa»

El punto de partida, explica este actor y realizador, fueron unas conversaciones entre el equipo de atención psicosocial del Hospital Virgen del Rocío de cara a un curso que iban a realizar estos profesionales. Al proyecto se sumó también la Escuela Andaluza de Salud Pública, además de la colaboración de la Obra Social «La Caixa».

De ahí surgió el primer corto, «El primer atardecer», que muestra la angustia a la que se enfrenta un joven paciente a la que le quedan pocas semanas de vida y su relación con una médico de su edad que debe atenderlo.

«La repercusión que tuvo en el hospital fue una maravilla. Un médico joven me comentó que había aprendido más en los quince minutos del corto que en un año de clases, viéndose reflejado a sí mismo y entendiendo al paciente».

La repercusión de este primer corto ha llevado al proyecto «La Vía» a grabar otros tres que enfocan otros aspectos, para los que han contado con la colaboración de actores conocidos, como Pepe Viyuela y Maite Sandoval, entre otros. «Yves y yo hemos hecho de catalizadores para que el resto del equipo se apuntara a un proyecto que muestra que el cine es un medio de comunicación importante en la sociedad».

Todos los cortos han surgido de la puesta en común de, por un lado, «profesionales sanitarios, enfermos y trabajadores sociales» y, de otro, «de un equipo de cine». El resultado muestra mediante la ficción y las emociones cuestiones a las que se deben enfrentar estos profesionales, que se narran con los procedimientos audiovisuales que mejor se adaptan a esas situaciones.

Por ejemplo, en «Un equipo», sobre la toma de decisiones en común, optaron por rodarlo «en un único plano secuencia de veinte minutos, que permite mostrar el trabajo en equipo y la toma de decisiones en tiempo real».

Ollero reconoce que les gustaría rodar más cortos y que accedan a ellos no solo los profesionales, sino también el público. Una prueba de la calidad y el interés del proyecto es que ha sido nominado a los premios Asecan del cine andaluz, en la categoría de «Otros formatos». La recompensa, sin embargo, ya la tienen en el trabajo realizado. «Lo teníamos que hacer porque cuando visitas a un paciente y escuchas historias de primera mano se te encoge el alma. Y esas cosas hay que contarlas».