SOLIDARIDAD ANTE EL CÁNCER

El Cerro del Águila abre una puerta a la calma cuando llama el cáncer

La Asociación Española Contra el Cáncer pone en marcha la primera junta local de barrio del país para acercar aun más el apoyo de esta entidad a enfermos y familiares

Charo Chía y Lucía Cruz, dos de las responsables de la puesta en marcha de la junta local del Cerro
Charo Chía y Lucía Cruz, dos de las responsables de la puesta en marcha de la junta local del Cerro - VANESSA GÓMEZ

Brindar calidez y sosiego para asimilar el primer impacto del cáncer, ese diagnóstico que en la vida del enfermo transforma la armonía en caos, es una de las atenciones que los voluntarios de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) proporcionan tanto a los que padecen esta dura enfermedad como a sus familiares. Y desde el pasado 19 de septiembre, esa búsqueda del orden y la calma ha adquirido un carácter aún más cercano tras la apertura de la primera junta local de barrio en Sevilla. Se trata de un proyecto pionero a nivel nacional que ha encontrado en el centro cívico de El Cerro del Águila su base de operaciones, cuyo objetivo es aproximar a los vecinos de este barrio y del Polígono Sur los programas de prevención y convivencia con el cáncer.

Comenzar en El Cerro ha sido una decisión muy meditada, según cuentan Charo Chía, presidenta de esta junta local de la AECC, y Lucía Cruz, coordinadora general de voluntariado en la provincia. La Asociación tenía como meta trasladar el modelo de atención que está llevando a cabo en 39 municipios de Sevilla, y que tan buenos resultados está dando, a la capital. La elección del sureste de la ciudad no fue baladí. La pluralidad de esta zona de Sevilla, con más de 100.000 habitantes, entraña albergar familias normalizadas, otras con un alto nivel adquisitivo, pero también muchas que viven en una situación deprimida. «Sabemos que vecinos de barrios como el Polígono Sur, La Plata o La Música consideran un obstáculo desplazarse hasta Los Remedios, donde está la sede provincial, porque, a veces, no tienen dinero ni para coger el autobús. Ahora -continúa Charo Chía-, la mayoría de las personas se topan con la enfermedad en el hospital. Allí disponen igualmente del apoyo de los voluntarios de la Asociación, pero si tienen un sitio más cercano, quizás el día que sólo necesiten un rato de charla, ser escuchados o que les digan por dónde empezar, lo más probable es que no se trasladen a Los Remedios ni al hospital para eso, pero sí puede que lo hagan en su barrio».

Desconocimiento. «Hay gente que aún piensa que si tienes cáncer es porque te lo ha enviado Dios y que tienes que vivir con eso»

Así, la filosofía de las juntas locales es la cercanía. Desde que abrió esta sede de la AECC, han impartido una charla sobre las pautas de prevención del cáncer de mama y han atendido media docena de casos. Pero en la mente de los seis voluntarios que componen la junta local (Esperanza Moreno, Manoli Romero, Rafael Caballero, Jéssica García, María José Gil y la propia Charo Chía) está ofrecer talleres y mesas informativas para hacer más dinámica la actividad de esta sede. En este sentido, ya están trabajando para futuras charlas sobre cáncer de colon y de testículos dirigidas a los hombres.

Aparte de la difusión de los programas de la asociación y la atención a los enfermos y familiares, los voluntarios también lucharán en esta zona de la ciudad por desmitificar la enfermedad. «Todavía hay personas que por miedo no se hacen revisiones por si les ven algo malo, o colectivos que piensan que si tienes cáncer es porque te lo ha enviado Dios y que tienes que vivir con eso. Esa realidad existe, es mucho menor que hace 30 años, pero es necesario combatirla, porque es básico para prevenir la enfermedad», apunta Charo Chía.

Hay que tener en cuenta, por otro lado, que los servicios que prestan desde la AECC son gratuitos y no es necesario ser socio para recibirlos. Una ayuda que se divide en cuatro pilares: la atención psicológica, social (ante la necesidad de prótesis de ortopedia, tramitar ayudas económicas o de dependencia...), programas de prevención y difusión y, por último, una atención personal. «Cuando viene un enfermo o un familiar, lo normal es que piense que necesita tratamiento psicológico, pero después de un rato hablando con los voluntarios, la persona se queda más tranquila».

Porque si la solidaridad de los socios es importante, con cuyas aportaciones se financian estas actividades además de las relacionadas con la investigación contra el cáncer, la de los voluntarios es igual o más relevante si cabe. Son el componente humano, el parapeto a ese estado de ansiedad con el que llegan los enfermos a las sedes de la AECC. «Hay mucha gente anónima que hace ese trabajo de escucha en la calle. La labor de los voluntarios es fundamental y abarca muchas posibilidades: informar, la venta de productos para recaudar fondos, el acompañamiento de enfermos... Los hay que sólo con tener folletos en sus comercios y recomendar la visita a las juntas locales hacen suficiente», señala Lucía Cruz.

Respecto de esto, en las próximas semanas tienen previstas reuniones con las hermandades del Cerro y El Rocío del Cerro para reclutar voluntarios.

Atención desde el centro cívico

Es en el centro cívico de El Cerro del Águila donde la Asociación Española Contra el Cáncer ha establecido su sede para esta primera junta local de barrio, dirigida a vecinos tanto de esta zona de la ciudad como del Polígono Sur. Allí están los voluntarios los lunes, martes y miércoles desde las cinco hasta las ocho y media de la tarde. Además, tienen un teléfono de atención continuada (622535140) y un correo electrónico a través del cual resuelven las posibles dudas que puedan surgir (cerrodelaguila@aecc.es). Y, próximamente, los sábados la AECC situará una mesa de información en la plaza de abastos de El Cerro.

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