Patrimonio

La casa de Cernuda, a la venta por 580.000 euros

Sevilla aún está a tiempo de recuperar y rehabilitar la casa natal de Cernuda, de cuya muerte se cumplen hoy 53 años

La casa, en la calle Acetres
La casa, en la calle Acetres - ABC
FRANCISCO ROBLES Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

«Recuerdo aquel rincón del patio en la casa natal, yo a solas y sentado en el primer peldaño de la escalera de mármol. La vela estaba echada, sumiendo el ambiente en una fresca penumbra, y sobre la lona, por donde se filtraba tamizada la luz del mediodía, una estrella destacaba sus seis puntas de paño rojo. Subían hasta los balcones abiertos, por el hueco del patio, las hojas anchas de las latanias, de un verde oscuro y brillante, y abajo, en torno de la fuente, agrupadas, las matas floridas de adelfas y azaleas».

Ese patio que retrata el poeta Luis Cernuda con la visión de Albanio, el niño que se convierte en el protagonista lírico de Ocnos, aún existe. Esa casa, situada en el número 6 de la calle Acetres, está en venta por el precio de 580.000 euros. El inmueble ocupa un solar de 167 metros cuadrados, con más de 500 metros construidos, y se compone de siete habitaciones, dos baños, un sevillanísimo zaguán y ese patio que le sirvió a Cernuda para descubrir el misterio del tiempo.

¿Cuántas ciudades europeas pagarían un precio infinitamente superior por contar con la casa natal de uno de los mejores poetas en lengua española del pasado siglo XX? Hay que reseñar que no estamos hablando de una casa cualquiera en la que vivió un gran escritor, sino de algo mucho más complejo.

Para Rogelio Reyes, catedrático de Literatura Española y estudioso de la obra de Cernuda, existen dos grandes razones para conservar la casa natal del poeta. Por un lado, la razón biográfica, ya que «allí se fragua la personalidad del niño y del adolescente, pues los grandes descubrimientos –el amor, la música o el tiempo– se llevan a cabo en ese edén infantil que se prolonga por el entorno: las tiendecillas de la plaza del Pan, la Catedral, el Mercado de la Encarnación… La segunda razón está en los paralelismos entre los espacios de la casa y los textos de Ocnos. Esto es algo excepcional, ya que podemos hablar de una casa poetizada. Rehabilitarla según esos capítulos de Ocnos, de forma respetuosa, nos llevaría a concluir que el patio, la azotea o la escalera son elementos verdaderamente poéticos». El profesor Reyes Cano hace hincapié en «la correlación y la sintonía entre la casa y la realidad poética de Cernuda», algo que podría plasmarse de forma real y concreta si la casa de la calle Acetres se rehabilitara según esos criterios literarios.

La actitud pasiva de las instituciones sevillanas y andaluzas contrasta con la devoción que se da en otros países por las casas de los grandes escritores, como señala Antonio Rivero Taravillo, poeta, traductor y editor, además de biógrafo de Cernuda. «En Inglaterra, las casas de los escritores se han convertido en lugares de peregrinación. La casa de Keats, al norte de Londres, o la de Dickens, cerca del Museo Británico, son dos ejemplos de esa complementariedad que consiste en visitar los lugares donde vivió el escritor para conocer mejor su obra. Allí, además, existe una implicación de la sociedad civil».

Al igual que Rogelio Reyes, Rivero Taravillo insiste en la relación que existe entre la casa natal de Cernuda y Ocnos, el libro que escribió sobre la Sevilla de su niñez sin nombrar a la ciudad. «Esa casa está tan ligada a la memoria de Cernuda que a través de Ocnos podemos imaginar las visitas, la música… Todo eso serviría para recuperar ese lugar con dignidad y para destinarlo a actividades culturales que propicien el acercamiento de los lectores a la obra de Cernuda y de sus coetáneos de la Generación del 27: lecturas, mesas redondas, exposiciones…»

Sin embargo, esa casa cuyo precio sería irrisorio para cualquier administración que valorara la calidad de Cernuda como es debido, sigue esperando la mano de nieve que la salve de la ruina a la que podría verse abocada. Ya lo escribió Cernuda siguiendo a Bécquer. Donde habite el olvido, que en este caso podría ser el derribo.

Mientras el Ayuntamiento o la Junta se lo piensan, las páginas de Ocnos retratan a la perfección ese paraíso de la infancia según Cernuda que no debería perder una ciudad como Sevilla. Desde la calle, junto a los restos de la cristalería que allí se instaló, puede verse la luz del patio más poético de la ciudad, el que le sirvió al poeta para escribir páginas de una belleza imposible: «Allí, en el absoluto silencio estival, subrayado por el rumor del agua, los ojos abiertos a una clara penumbra que realzaba la vida misteriosa de las cosas, he visto cómo las horas quedaban inmóviles, suspensas en el aire, tal la nube que oculta un dios, puras y aéreas, sin pasar».

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