URBANISMO

Los arquitectos sevillanos, en pie de guerra por el retraso en la concesión de licencias

«Es más fácil coger una cita en el Vaticano para tener una cita con el Papa que en La Madrina (sede de Medio Ambiente)»

Ver un cartel que anuncia obras en Sevilla conlleva un proceso de muchos meses
Ver un cartel que anuncia obras en Sevilla conlleva un proceso de muchos meses - VANESSA GÓMEZ

El retraso en la consecución de una licencia de obras en Sevilla tiene en pie de guerra a los arquitectos. El Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla (Coas) tras realizar una encuesta entre sus colegiados para ver el funcionamiento de la ordenanza de obras y actividades señala el fracaso del proceso de unificación de licencias abierto con la integración de dichos servicios municipales. Según esa encuesta más del 70% de los procedimientos iniciados no cumplen los plazos previstos y ello causa graves perjuicios tanto a los profesionales como a las empresas que los promueven que, ante el retraso, muchas veces desisten de sus proyectos.

El Coas recuerda que la ordenanza de 2012 sustituyó el procedimiento de control previo de licencias por la declaración responsable, que permite iniciar una actividad sin esperar a una resolución expresa. El mecanismo, señalan los arquitectos, dio en principio buenos resultados pero en 2013 el Ayuntamiento, al ver la dificultades que implicaban la necesidad de obtener un permiso de obras y otro de actividad, reformó la ordenanza para simplificar los procedimientos. Pero no ha sido así: cuando se precisa obtener una autorización conjunta de obra y actividad el proceso puede quedarse bloqueado durante meses.

Las razones, según se esbozan en la encuesta realizada entre los profesionales, van desde disparidad de criterios no ya sólo entre Urbanismo y Medio Ambiente, sino entre técnicos de cada una de esas áreas a la falta de comunicación entre ambos servicios o la inexistencia de un plazo reglado para responder a las solicitudes. Algunos de los comentarios de los profesionales en esa encuesta no tienen desperdicio.

Uno de los arquitectos ante las dificultades para poder comentar alguna cuestión con un técnico de Medio Ambiente asegura: «Es más fácil coger una cita en el Vaticano para tener una cita con el Papa que en La Madrina (sede de Protección Ambiental) para ver a un técnico que supervisó algún expediente». Otro critica que no haya plazo para resolver expedientes señalando: «es inadminisible que después de entregada toda la documentación y pagadas las tasas correspondientes, todo se duerma indefinidamente y pasen meses en la tramitación...Una vez en la GMU, el expediente ya no tiene fecha de resolución»

La situación no es nueva. «Durante la época de eclosión inmobiliaria, la excusa para tardar no menos de un año en conceder licencias era la enorme carga de trabajo para informar que tenían los funcionarios. Durante los 5 años de parón que llevamos padecidos, sin tan siquiera el 10% del trabajo de años precedentes, se sigue tardando lo mismo en obtener licencia», comenta otro de los encuestados.

Varios encuestados apuntan a una «absoluta falta de comunicación entre el Servicio de Protección Ambiental y la Gerencia» pero también entre cada uno de esos departamentos: «en el servicio de protección ambiental no hay un (mismo) criterio entre los técnicos de atención al público y los que después analizan los proyectos»

Las críticas a Protección Ambiental no se frenan ahí y algunos arquitectos acusan a este servicios de limitarse «exclusivamente a poner trabas, alargando el proceso hasta años y provocando que personas emprendedoras no puedan abrir sus negocios en Sevilla por la lentitud en la concesión de permisos».

El Colegio de Arquitectos, que va a organizar en octubre unas jornadas sobre estas ordenanzas de obras y actividades, considera de momento que para resolver esto sproblemas la unificación de procedimientos debería completarse con la integración de las estructuras administrativas.

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