Andrés Ollero, con banda roja, rodeado de los miembros de la Real Academia
Andrés Ollero, con banda roja, rodeado de los miembros de la Real Academia - Juan Flores
Justicia

Andrés Ollero ya es miembro de la Real Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia

En su discurso de ingreso, rodeado de juristas, afirma que el Estado debe considerar las creencias religiosas como un factor social

SEVILLAActualizado:

El magistrado del Tribunal Constitucional Andrés Ollero Tassara ingresó ayer en la Real Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia que preside el juez Antonio Moreno Andrade. Ollero Tassara, nacido en Sevilla en el año 1944 y con una dilatada trayectoria que pasó por la Universidad como catedrático de Filosofía del Derecho y por la política (fue diputado del Partido Popular por Granada durante varias legislaturas) forma ya parte de la ilustre academia hispalense.

En una sesión pública y solemne celebrada en el Colegio Notarial de Andalucía que fue introducida por Guillermo Jesús Jiménez Sánchez y a la que acudieron destacados miembros y personalidades del mundo judicial, Ollero pronunció su discurso de ingreso titulado «Laicidad positiva, igualdad consiguiente. Diálogo sobre el artículo 16 de la Constitución española».

Fue una detallada disertación sobre el contenido del artículo de la Carta Magna, la «cuestión religiosa», que le llevó a concluir que el Estado «está obligado a considerar como un factor social específico las creencias religiosas de la sociedad española». Según el magistrado, la libertad ideológica era uno de los «enconados problemas pendientes» que preocupaban a los protagonistas de la transición española y de la democracia». La «cuestión religiosa» era un asunto en el que, según Ollero, implicaba ajustar dos libertades: la ideológica y la religiosa, de las que habla la Constitución, con la libertad de conciencia, de la que en ella «no hay literal noticia».

En un minucioso discurso, Ollero explicó que «cuando el Estado decide ser ateo, agnóstico o indiferente está coaccionando o sustituyendo a los ciudadanos» y que, frente a la «cuestionable neutralidad igualitaria» lo que la Constitución con claridad señala para las confesiones es «un tratamiento jurídico específico y favorable».

Durante su intervención el magistrado dedicó muchas palabras a Sevilla, la ciudad en la que vivió hasta el año 1964 y que, según dijo, «siempre ha llevado dentro». Sus lazos familiares le hacen volver en fechas navideñas y cada domingo de Ramos sigue vistiendo la túnica de la Amargura, segun recordó. A esas viejas imágenes sumó las de la playa y el santuario de Regla en Chipiona.

Ollero recordó a otras figuras relevantes de la Facultad de Derecho con las que se encontró en su etapa universitaria. Desde Manuel Clavero Arévalo, del que recibió «lecciones inolvidables» a su paso por el Colegio Mayor Guadaira, donde coincidió con Antonio Ojeda. Manuel Jiménez Fernández, Guillermo Medina González, Manuel Aragón, Santiago Martínez Vares o incluso Felipe González fueron algunos de las personalidades con los que coincidió años atrás y a los que también citó. Sin olvidarse de Manuel Olivencia (recientemente fallecido) o el profesor Javier Lasarte Alvarez.