Actualidad

«En África he visto aldeas con mejores infraestructuras que las de nuestra sede en Sevilla»

La ONG SOS Ayuda sin Fronteras, que presta ayuda humanitaria y en terremotos y catástrofes, cumple diez años, el último de ellos en dos pisos sin agua ni luz

Javier Rivas y otros miembros de la ONG
Javier Rivas y otros miembros de la ONG - Vanessa Gómez
AURORA FLÓREZ Sevilla - Actualizado: Guardado en: Actualidad

La ONG de profesionales de las emergencias SOS Ayuda sin Fronteras ha cumplido diez años desde que la fundara Javier Rivas Acemel, bombero, piloto, especialista en catástrofe y emergencias.

Dos lustros en los que esta entidad humanitaria, que cuenta con 400 voluntarios, ha participado en innumerables acciones siempre destinadas a prestar apoyo y ayuda a los demás, tanto en Sevilla y su provincia como en el resto del país, África y América, con la fuerza del empeño de bomberos, personal del 061, sanitarios, técnicos de Emergencias, médicos, policías y unidades caninas, y una capacidad de respuesta inmediata en catástrofes en cualquier lugar del mundo, con personal especializado en rescate y salvamento en barrancos, fosas y espacios confinados y búsqueda de personas desaparecidas, para lo que son requeridos en numerosas ocasiones por Guardia Civil y Policía.

Su sede en Sevilla, sin embargo, se aleja diametralmente de la enorme respuesta solidaria que presta. Desde hace un año, SOS Ayuda sin Fronteras se ubica en dos pisos, un bajo y un primero de la calle Jiménez Aranda, en lo que fueron viviendas militares y que llevan casi una veintena de años cerradas, aunque algunas, como una de las suyas, han sufrido los efectos de los okupas, que robaron todos el cableado. Estos dos espacios les fueron cedidos por la Junta de Andalucía con carácter urgente después de tener que dejar las dependencias que usaban en la Fábrica de Artillería, que les fueron facilitadas por el antiguo gobierno municipal popular.

«Allí podíamos almacenar la ayuda humanitaria y los materiales, aquí es imposible, tenemos que dar salida rápidamente a lo que recibimos», explica Javier Rivas mientras enseña a ABC los pisos, que no tienen ni luz ni agua y están en pésimo estado de conservación. En las habitaciones, la ONG guarda los equipos de intervención con los que se pertrechan para salir directamente hacia donde los requieren, el material sanitario, los salvavidas, las camillas, alguna ropa, calzado, juguetes y mantas recibidas de particulares, además de objetos con lo que quieren montar un mercadillo. En el patio del piso bajo, que encontraron lleno de hierbajos que llegaban hasta el pecho cuando llegaron y que, a duras penas, han adecentado, se alinean una serie de cubos y baños. Son para recoger el agua de lluvia que usan para limpiar.

Vehículos sin ITV ni seguro

Las penalidades de estas personas que dedican su tiempo a los demás no acaban en este inmueble. Su flota, con la que han acudido a muchas catástrofes y terremotos —ahora acaba de volver un vehículo que ha permanecido en Lesbos ocho meses—, están sin pasar la ITV y sin seguro. Son cuatro todoterrenos, dos camiones y dos barcos de rescates los efectivos motorizados de la entidad, pero están parados. «No tenemos recursos —dice el presidente. Hay algunas empresas que nos ayudan, pero estamos en números rojos desde su intervención en el terremoto de Lorca, en 2011, que les causó una deuda de 3.000 euros que ha ido incrementándose hasta los 6.000 actuales, ya que el combustible lo paga la ONG, igual que los viajes de ayuda a otros países, por ejemplo, el que realizaron a África en marzo de 2015, en el que desplazaron siete vehículos, y cuyo coste se dividió entre los 38 voluntarios que participaron en la acción.

«La situación es precaria», afirma el presidente de esta ONG, única en España que posee la Medalla al Mérito Policial con distintivo blanco concedida por el Ministerio del Interior, por su labor en casos de desapariciones, como la de Mari Luz Cortés en Huelva, o Marta del Castillo en Sevilla. En éste último caso participaron con 211 voluntarios que actuaron junto a la Policía Nacional.

Javier Rivas, acompañado de uno de sus vicepresidentes, Antonio Ramos; de la directora de Eventos y Recursos, Lola Varela, y del responsable de Mantenimiento, Luis Tovar, detalló que hay tres líneas de trabajo en la entidad. La primera es «la intervención en catástrofes, en la que sólo se emplean personal profesional y la unidad canina, con cinco perros que habitualmente viven con sus guías. La segunda es la ayuda humanitaria y la tercera la ayuda al desarrollo, sobre todo en lugares que han sufrido una catástrofe, donde se crean escuelas, centros médicos, sitios de acogida...».

Llamada a las administraciones

Continúan con su trabajo, regalando su tiempo y sus conocimientos expertos, aunque la precaria situación actual, les impide responder a casos como el de la mujer desaparecida en Monesterio. Ante ello, lanzan la idea al Ayuntamiento, a la Junta y a la Diputación de «librar una cantidad anual que esté reservada para casos de catástrofe y que si no hubiera necesidad de ello, se destinara a equipamento o se acumulara», otra propuesta va dirigida a empresas que patrocinaran o apadrinaran los vehículos para su mantenimiento y que se hicieran cargo de la ITVy los seguros. En todos los casos, a las empresas que colaboran, la ONG les da la contraprestación de cursos ante emergencias y de uso de desfibriladores y formación relacionada con la seguridad.

«Nosotros no queremos tocar dinero —afirma Javier Rivas—, sí que nos compren material o que alguien mantenga los coches», además de dar solución al problema del agua y la luz de la sede, donde ahora están preparando el proyecto «Abrigando la Navidad», que realizan desde hace cuatro años, para llegar ropa, mantas y alimentos a los sin techo de Sevilla.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios