Un avistamiento en la Cañada de los Pájaros
Un avistamiento en la Cañada de los Pájaros - EFE
TURISMO

La afición a las aves despierta el turismo internacional en la Marisma y la Campiña de Sevilla

La ornitología ha creado ya una industria en estos municipios, que reciben unos 30.000 visitantes de alto poder adquisitivo cada año

SEVILLAActualizado:

«La provincia de Sevilla es una joya para el aficionado al avistamiento de aves. Es tan rica y eso está generando un interesante segmento de turismo ornitológico que no deja de crecer». Un auténtico filón que necesita más apoyo institucional, sugiere el presidente de la Asociación de Hoteles de Sevilla, Manuel Cornax, que para este reportaje habla más como experto que como representante del sector. Casi desde que tiene memoria lleva peinando cada tramo de la provincia con los prismáticos en ristre, visitando las reservas y los parajes con mayor presencia de especies. Esos lugares «mágicos» para los ornitólogos se encuentran justo en los municipios con menos tirón turístico: Estepa, Lantejuela, Los Palacios, Isla Mayor, La Puebla del Río, las zonas rurales de Utrera y Osuna o Coripe, que empiezan a recibir a decenas de visitantes, en su mayoría británicos, alemanes y holandeses de alto poder adquisitivo.

Señala el presidente de los hoteleros que «este tipo de turismo se mueve mucho en la oferta rural, aunque también se quedan en la capital». No hay que olvidar que su privilegiada ubicación, a pocos kilómetros de Doñana, la convierte en un magnífico lugar para pernoctar e «incluso para la observación», explica Cornax, que anticipándose a la expresión de sorpresa del que lo oye, aclara que «la Catedral de Sevilla es uno de los pocos lugares del mundo en el que se puede ver con claridad el cernícalo primilla», un ave rapaz migratoria que ha estado en riesgo de extinción. Tal es su importancia que algunas ediciones de las guías más prestigiosas han utilizado imágenes de esta especie con la Giralda de fondo para ilustrar la portada.

«El potencial es inmenso», reconoce Jesús Pinilla, miembro de la delegación andaluza de SEO Birdlife, el colectivo más importante de España de expertos en el avistamiento de aves. Advierte de que «es difícil hacer una valoración cuantitaviva sobre los visitantes que atrae, pero no hay duda de que va a más cada año».

Aves en pleno vuelo
Aves en pleno vuelo - ABC

«Para los territorios es un turista muy interesante, porque tiene un alto nivel de conocimiento, con lo que demanda servicios de guía y transporte de calidad. Tiene también un alto poder adquisitivo y muchos han pasado ya de los 55, son jubilados y viajan durante todo el año. Eso contribuye al efecto desestacionalizador», considera Pinilla.

Por eso invita a vender mucho más ese patrimonio natural que tiene Sevilla en las ferias especializadas y aprovechar la marca Doñana. «Esa referencia es fortísima, pero sigue muy vinculada a Huelva», a pesar de que 33.000 hectáreas del parque natural están en suelo sevillano, lamenta. Villamanrique de la Condesa, Pilas, La Puebla del Río, Isla Mayor y Aznalcázar figuran como puntos clave en todos los tours de avistamientos y llevan años especializandose y desarrollando una pequeña industria en torno a la ornitología. Aclara Pinilla que «eso no resuelve la economía de estos territorios, pero es una aportación muy interesante».

Uno de los productos de mayor éxito ha sido la feria Doñana Birdfair que se celebra anualmente en La Puebla. Al frente de la muestra está Beltrán Ceballos como comisario, que el pasado marzo cumplió su quinta edición. En estos encuentros sí se lleva a valorar el volumen de turistas que atrae la provincia de Sevilla. Este experto calcula que rondan los 30.000 cada año que vienen en temporada media y baja. «Yo lo comparo con los jugadores de golf, porque no son numerosos, pero realizan un alto gasto», considera.

Ceballos aclara que ese entorno del parque natural es un lugar de referencia, donde «tienen sus hoteles favoritos, que ya se forman y se especializan en este tipo de turismo». Precisamente, la Diputación, a través de Prodetur, organizó cursos formativos para el sector hotelero, las empresas turísticas y la hostelería en este ámbito. Enclaves como la Dehesa de Abajo, que gestiona el propio Beltrán Ceballos, se han convertido en auténticos lugares de peregrinación. Esta antigua finca rehabilitada recibe más de 100.000 personas al año, de las que un 10% viene de otros países, según los datos que ofrece a ABC.

Y ese interés ha tenido un impacto directo en el turismo rural, que crecía incluso en los peores años de la crisis. Sevilla cuenta hoy con 114 establecimientos de esta catalogación, un 42% más que en 2012, como indica el INE. Las plazas han pasado de 860 a 1.252 y, sobre todo, ha crecido el reparto de municipios en el que se encuentran estos establecimientos. «De no ser por este tipo de reclamos, eso sería impensable», considera Manuel Pimienta, presidente de la Asociación de Alojamientos Extrahoteleros de la provincia. Reconoce que el visitante que viene a ver pájaros lo hace fuera de la temporada alta, por eso es tan interesante captarlo. También aconseja que se haga en las citas especializadas como la British Birdwatching Fair, a la que acude cada año la Junta de Andalucía, pues es donde se concentra el sector europeo, una oportunidad que no hay que pasar por alto.