TRIBUNALES

El acusado del crimen de San Diego, durante el juicio: «Maté a mi tía porque mandó sacrificar a mi perra»

El joven con problemas mentales ha dicho que los perros eran «lo más importante para él», por encima incluso de su padre

El bloque de la barriada de San Diego donde tuvo lugar el crimen
El bloque de la barriada de San Diego donde tuvo lugar el crimen - JESÚS SPÍNOLA

Un joven de 27 años ha reconocido este lunes en un juicio con jurado popular que se celebra en la Audiencia de Sevilla que mató a su tía, a la que asestó más de cuarenta puñaladas, porque le culpaba de la muerte de su perra, que había sufrido un atropello y fue sacrificada por el veterinario.

El acusado, José G.O., ha dicho que sufre esquizofrenia oligofrénica y ha explicado que, tras la muerte de su perra, se fue al taller de cerámica que tenía su tía en la barriada San Diego de Sevilla, la apuñaló con su navaja de 10 centímetros sin discusión previa y le golpeó con su casco de moto, que dejó allí abandonado.

Después se lavó la sangre de las manos en un centro comercial y fue a casa de unos vecinos, a los que informó del crimen, para que se quedaran con el otro perro que tenía porque sabía que le iban a detener.

Luego fue a su casa de Villanueva del Río y Minas, distante unos 45 kilómetros de Sevilla y donde vivía solo en compañía de dos perros, y metió la ropa con restos de sangre en la lavadora, tras lo cual se dirigió al cercano río Huesna, donde fue detenido por la Policía, ha explicado el detenido.

Sus perros, máss importantes que su propio padre

Según el abogado del acusado, la perra fue sacrificada por el veterinario porque fue atropellada por un vehículo y no tenía cura, pero su sobrino ha seguido hoy sosteniendo que solo sufrió la rotura de la cadera y que tenía cura, pero que su tía la mató.

En su declaración, ha dicho que los perros eran lo más importante para él, por encima incluso de su padre, según ha contestado a su abogado, quien ha señalado que el acusado, huérfano de madre desde los 4 años, vivía «arrumbado y solo» en la casa de Villanueva con poco más de 200 euros y «no está en sus cabales».

Además, el abogado ha señalado que no tenía amigos, que estuvo internado en dos ocasiones por sus problemas mentales y que no actuó con un plan predeterminado sino por instinto; «es triste pero es la realidad», ha concluido su defensor, quien ha llamado la atención al jurado sobre el hecho de que el acusado «es un enfermo» y que uno de sus síntomas es que siempre tiene la boca abierta.

Una hermana de la víctima, también acusada

En este caso también está acusada una hermana de la víctima, Benita G.S., por un presunto delito de omisión del deber de impedir delitos o promover su persecución, ya que, según la Fiscalía, su sobrino le dijo dos días antes que iba a matar a su tía y no hizo nada para impedirlo.

La acusada, que según su abogado también tiene antecedentes de problemas mentales, ha dicho que si se hubiera «olido» el crimen, habría retenido a su sobrino en la casa porque «nunca» se imaginó que hubiera actuado de esa forma contra su hermana, con la que el acusado tuvo «muchísimos incidentes».

En este sentido, ha afirmado que años antes, el sobrino persiguió a su hermana con un hacha pero no llegó a agredirla, y ha definido al acusado como «una víctima de sí mismo» que solo tenía «enemigos» y que en la adolescencia tomaba drogas, lo que, unido a su esquizofrenia, suponía un «cóctel molotov».

Además, ha reconocido las discrepancias que tenía con su hermana porque cuidaba de su sobrino, su hijo y su marido, lo que «deterioraba» la relación en su matrimonio y de lo que ella le advertió en numerosas ocasiones pero sin éxito, según ha afirmado.

En las conclusiones provisionales, la Fiscalía pide 15 años de prisión para el acusado por un delito de asesinato y 200.000 euros de indemnización para los familiares de la víctima, y dos años de prisión para su tía.

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