SOCIEDAD

Los jóvenes sevillanos son los últimos en emanciparse

La media de edad a la que los jóvenes de la provincia dejan la casa de sus padres es de 30,5 años, la más alta de España

Menos del 20% de los jóvenes de la provincia se emancipan
Menos del 20% de los jóvenes de la provincia se emancipan - Piotr Michniewicz

El sombrío mercado laboral para los jóvenes de Sevilla se traduce, como es obvio, en hábitos de vida concretos. Sin estabilidad ni ingresos, sólo cabe seguir viviendo en casa de los padres. De hecho, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) del año 2015, sólo el 17,5% de los menores de 30 años de la provincia se emancipan; ni siquiera dos de cada diez pueden hacerlo actualmente, lo que da una idea de cuál es la cruda realidad de los jóvenes. A tenor de esos registros del año pasado, de un total de 298.337 jóvenes entre 16 y 29 años que había en la provincia, se independizaron 52.181, ese exiguo 17,5% referido.

Los datos de 2015 tienen una lectura muy negativa en sí mismos, pero son incluso peores en términos comparativos si se hace un poco de retrospectiva. Mirando atrás diez años, con la famosa crisis justo en el centro de la cadena temporal analizada, se comprueba cómo ha empeorado el escenario para los jóvenes sevillanos, ya que en 2015 esa tasa de emancipación estaba algo más de tres puntos por debajo de su nivel del año 2005. Por aquel entonces, un 20,8% de los menores de 30 años lograba «volar» de casa de sus progenitores. Concretamente, 78.499 de una población provincial de 378.300 personas. Diez años después, son 26.300 jóvenes menos los que pueden abandonar el nido. O lo que es lo mismo, ha caído nada menos que un 34% en diez años el número de menores de 30 años que se emancipa.

Además, los índices que muestra Sevilla están por debajo de la media andaluza y también de la nacional, algo que, en este caso, no ha cambiado en ese periodo de diez años. Era peor en 2005 y lo sigue siendo ahora. Las cifras del año pasado muestran esa tasa del 17,5%, una décima menos que la media regional y tres puntos menos que la nacional, que estaba situada al término del ejercicio 2015 en el 20,5% de la población menor de 30 años. Diez años atrás, mientras Sevilla presentaba un nivel de emancipación del 20,8% de los jóvenes, la tasa andaluza era del 22% y la del resto de España, del 23,4%, casi tres puntos más que en la provincia sevillana, donde este apartado se mantiene constantemente en guarismos peores que en la comunidad autónoma y el país.

Por tramos de edad, hoy no llega al 9% el total de la población que se va de casa antes de los 25 años, mientras que en el año 2005 ese registro era del 10,5%, un punto y medio más. Igualmente bajo, pero un punto y medio más. Actualmente, en España es de un 12,5% ese índice de independización de quienes tienen menos de 25 años. Tanto hace diez años como ahora, el grueso de quienes se emancipan lo hace entre los 30 y los 34 años. Esa pequeña franja de cuatro años después de los 30 mejora mucho la estadística general, la de lo que se consideran «jóvenes» para los registros oficiales (los menores de 35 años), ya que el 77% de quienes se van de casa de sus padres lo hacen durante esa fase.

Se da la paradójica circunstancia que de que en lo que a Sevilla se refiere, el nivel de emancipación es superior a la media andaluza y española en esa etapa de personas entre 30 y 35, lo que maquilla un poco los resultados globales. Pero hasta los 30 años, las cifras son esclarecedoras y colocan a la provincia a la cola del país y también de la comunidad autónoma. En España, los jóvenes se marchan de casa a los 29 años de media, mientras que en Sevilla esa media supera ya los 30,5 años. La diferencia ha crecido.

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