Los e-cigarrillos suponen un peligro para la salud de los adolescentes
Los e-cigarrillos suponen un peligro para la salud de los adolescentes - ARCHIVO
TABAQUISMO

Los adolescentes ‘vapeadores’ tienen un riesgo cuatro veces mayor de convertirse en fumadores

Los e-cigarrillos no solo no ayudan a los adolescentes fumadores a dejar el tabaco, sino que parecen inducir a los ya ex fumadores a volver a fumar

MADRIDActualizado:

Cada vez contamos con un mayor número de evidencias sobre la eficacia y seguridad de los cigarrillos electrónicos –o ‘e-cigarrillos– como herramienta para dejar de fumar. Así, podemos afirmar que estos productos podrían ayudar a los fumadores a dejar el tabaco y, sobre todo, que son menos tóxicos que los cigarrillos convencionales. Pero no son, ni mucho menos, inocuos. Menos aún en el caso de los adolescentes, en los que pueden resultar muy perjudiciales dado que sus organismos aún no han completado su desarrollo. Tal es así que el gobierno estadounidense publicó recientemente un comunicado para alertar de las consecuencias del consumo de los e-cigarrillos por la población adolescente. Y a todo ello se suma, como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (EE.UU.), que los adolescentes que ‘vapean’ tienen una probabilidad hasta cuatro veces mayor de acabar pasándose al tabaco ‘tradicional’ en menos de un año.

Como explica Richard Miech, director de esta investigación publicada en la revista «Tobacco Control», «nuestros resultados contribuyen a la evidencia cada vez mayor que muestra que los adolescentes que usan e-cigarrillos tienen mayor riesgo de empezar a fumar que sus homónimos no vapeadores. Así, los adolescentes que vapean debe ser considerados como personas en alto riesgo de fumar en el futuro».

Puente hacia el tabaquismo

Para llevar a cabo la investigación, los autores analizaron las respuestas a un cuestionario sobre consumo de tabaco y/o e-cigarrillos aportadas por 347 alumnos en su último curso en el instituto –en 2014– y 12 meses después –en 2015.

Los resultados constataron la popularidad de los e-cigarrillos entre la población adolescente, con una prevalencia de consumo en el último mes hasta un 50% mayor que la del tabaco. Y es que como recuerda Richard Miech, «el ‘vapeo’ ha alcanzado una gran popularidad en un corto espacio de tiempo, pasando de una prevalencia prácticamente nula en 2011 a convertirse en una de las formas más comunes de uso de sustancias entre los adolescentes actuales».

Los adolescentes que consumen e-cigarrillos tienen mayor riesgo de empezar a fumar que sus homónimos no vapeadoresRichard Miech

La razón para este elevado uso de los e-cigarrillos obedece a la percepción, cuando menos entre los adolescentes, de que el vapeo no conlleva ningún riesgo para la salud. Una creencia que, por el contrario, es muy negativa en lo que respecta a los cigarrillos tradicionales: la gran mayoría de los participantes aseguró que el tabaco era perjudicial, y hasta un 80% respondió en ambas encuestas que fumar una cajetilla diaria suponía un ‘gran riesgo’ para la salud.

El problema es que el supuestamente inocuo ‘vapeo’ cuadruplicó el riesgo de que los usuarios acabaran fumando. Y es que de acuerdo con los resultados, el porcentaje de alumnos que habían fumado al menos ‘una o dos veces’ algún cigarrillo durante los 12 meses posteriores fue de un 7% para los no vapeadores y del 31% para los usuarios de e-cigarrillos.

Como refiere el director de la investigación, «los menores que vapean pueden llegar a pensar que fumar no es peligroso si no detectan ningún efecto inmediato sobre su salud derivado de su consumo de e-cigarrillos. Y además, los adolescentes vapeadores también pueden ser más proclives a juntarse con adolescentes fumadores, lo que les pone en una situación de mayor riesgo de acabar fumando».

Recaer en la adicción

Finalmente, el estudio también muestra que los adolescentes que fumaban pero que, afortunadamente, ya lo habían dejado tenían un riesgo más de dos veces superior –un 63% frente a un 27%– de recaer en el tabaco en el plazo de un año en caso de consumir e-cigarrillos. Todo ello a pesar del elevado nivel de concienciación sobre los perjuicios para la salud asociados al tabaquismo. Sea como fuere, indican los autores, «es posible que el vapeo induzca a los adolescentes ex fumadores a volver a fumar».

Pero aún hay más. Los resultados no pudieron demostrar que los cigarrillos electrónicos sean una herramienta eficaz para ayudar a los adolescentes a dejar el tabaco.

Como concluye Richard Miech, «por lo que respecta a los adolescentes participantes que fumaban al inicio del estudio, aquellos que vapearon tuvieron la misma probabilidad de haber seguido fumando durante el siguiente año que los que no vapearon».