Hidrocefalia
Hidrocefalia - WIKIMEDIA
CIRUGÍA

Una única operación basta para tratar de por vida la hidrocefalia de los bebés

La ETV/CPC es tan eficaz como la derivación ventricular y no requiere tener que pasar repetidamente por el quirófano con el paso de los años

MADRIDActualizado:

La hidrocefalia es un trastorno causado por una acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Una hidrocefalia que, si bien en muchos casos congénita, puede desarrollarse en cualquier momento de la vida y que puede ocasionar la muerte del paciente. Y es que la presión sobre el cerebro de este exceso de líquido puede, además de provocar síntomas muy graves –entre otros, vértigos continuos y parálisis–, acabar resultando fatal. La buena noticia es que puede ser tratada con la ‘derivación ventricular’, esto es, con la implantación quirúrgica de un catéter o ‘válvula de drenaje’ para desviar el exceso de líquido cefalorraquídeo al abdomen y, así, reducir la presión sobre el cerebro. El problema es que esta derivación acaba fallando con el tiempo. Y cuando esto sucede, debe recurrirse con urgencia a la neurocirugía, lo cual no siempre resulta posible. Sin embargo, investigadores del Hospital Infantil de Boston (EE.UU.) han demostrado que el uso de una técnica denominada ‘ventriculostomía endoscópica del tercer ventrículo con cauterización de los plexos coroideos’ (ETV/CPC) es tan eficaz como la derivación. Y lo que es más importante: solo requiere un único paso por el quirófano.

Como explica Benjamin Warf, director de esta investigación publicada en la revista «The New England Journal of Medicine», «evitar la dependencia de por vida de la derivación presenta numerosas ventajas. Pero una pregunta importante que aún no se había respondido era si la ETV/CPC es tan buena para el desarrollo del cerebro infantil como colocar una derivación».

Una única operación

La ETV/CPC fue diseñada por el propio Benjamin Warf hace ya 17 años cuando ejercía como médico misionero en Uganda, país en el que el fallo de la derivación tiene siempre un resultado fatal. Concretamente, el procedimiento contempla dos fases: la ventriculostomía endoscópica del tercer ventrículo (ETV), en la que se practica una abertura por la que ‘escapa’ el líquido cefalorraquídeo atrapado en los ventrículos cerebrales; y la cauterización de los plexos coroideos (CPC), en la que se emplea una corriente eléctrica para quemar una parte de estos tejidos responsables de la producción del líquido cefalorraquídeo. Pero, ¿funciona?

Para responder a esta pregunta, los autores contaron con la participación de 100 niños ugandeses que, menores de seis meses –el promedio de edad se estableció 3,25 meses–, padecían hidrocefalia como consecuencia de una infección neonatal del sistema nervioso. Y lo que hicieron fue dividirlos, según un criterio totalmente aleatorio, en dos grupos de tratamiento: derivación ventricular –49 bebés– o ETV/CPC –los 51 restantes.

En manos de cirujanos expertos, la ETV/CPC ofrece la oportunidad de evitar una vida dependiente de la derivación

Transcurridos 12 meses de seguimiento, los resultados mostraron que, tal y como cabía esperar, los niños tratados con la derivación tenían un menor volumen de líquido cefalorraquídeo. Sin embargo, tanto el volumen cerebral como las funciones significativas fueron similares para ambos grupos. Como refiere Benjamin Warf, «algunos trabajos han sugerido que la derivación es un mejor tratamiento cuando se trata del crecimiento cerebral o del desarrollo neurológico, pero nuestros resultados demuestran que es así. Todo ello a pesar de que las derivaciones causan una mayor disminución en el tamaño del ventrículo».

Asimismo, y transcurrido este primer año, el número de casos en los que había fracasado la ETV/CPC se elevó a 18. Un fracaso que también se observó en 12 bebés tratados con la derivación, por lo que la tasa de fallos fue, en realidad, ‘similar’. En palabras del director de la investigación, «realmente nos sorprendió que no hubiera una diferencia estadísticamente significativa en la tasa de fracasos entre ambos procedimientos a los 12 meses, pues se espera que la ETV/CPC tenga un mayor índice de fracasos a corto plazo y que la derivación acabe fallando más con el paso del tiempo».

Y llegados a este punto, ¿qué pasó a continuación? Pues nada. Los resultados disponibles llegan hasta los 12 meses, si bien los autores seguirán la evolución de los participantes hasta que cumplan los dos y los cinco años. Y dado que los fracasos de la ETV/CPC suelen tener lugar durante los primeros meses, cabe esperar que no vuelva a fallar más. No así la derivación, que seguirá fallando más y más con el paso de los años. Con el riesgo que supone para los niños tener que someterse a una neurocirugía de urgencia –que, además, no siempre se encuentra disponible.

Como refiere Benjamin Warf, «esperamos que no se produzcan más fracasos con la ETV/CPC, pues suelen concentrarse en los primeros seis meses. Pero las derivaciones continuarán fallando durante el seguimiento de los pacientes».

¿Tratamiento estándar inicial?

En definitiva, parece que la ETV/CPC es tan eficaz como la derivación y, cabe esperar, mucho más segura a largo plazo. Una ETV/CPC que puede resultar útil para el tratamiento no solo de la hidrocefalia infantil post-infecciosa, sino también de la causada por las hemorragias cerebrales asociadas a la prematuridad, por la espina bífida o por el encefalocele, entre otras.

Como concluye Benjamin Warf, «continuaremos con el seguimiento de estos niños, pero los resultados aumentan nuestra confianza para recomendar la ETV/CPC como tratamiento inicial para la mayoría de niños con hidrocefalia. En manos de cirujanos expertos, el procedimiento ofrece la oportunidad de evitar una vida dependiente de la derivación».