ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

Niveles elevados de hormona tiroidea pueden alertar de un mayor riesgo de muerte súbita

Las personas con mayores niveles, aun dentro de la normalidad, de tiroxina libre tienen un riesgo un 2,5 veces mayor de fallecer por un episodio de muerte súbita

Más de la mitad de muertes por causa cardiovascular se deben a episodios de muerte súbita
Más de la mitad de muertes por causa cardiovascular se deben a episodios de muerte súbita - ARCHIVO

Los episodios de muerte súbita, es decir, los decesos que se producen por una parada cardiorrespiratoria repentina, constituyen más del 50% de los fallecimientos asociados a la enfermedad cardiovascular. Y es que dado que ocurren de forma inesperada y, en la inmensa mayoría de los casos, no da tiempo a que el afectado sea atendido por un médico, el porcentaje de personas que sobreviven a estos episodios es inferior al 7%. Además, aún en la actualidad no se han establecido los factores de riesgo para identificar a los pacientes en riesgo de sufrir una ‘muerte súbita’. De ahí la importancia de un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico Universitario Erasmus en Rotterdam (Países Bajos), en el que se muestra que las personas con niveles de hormona tiroidea ligeramente elevados tienen un mayor riesgo de sufrir un episodio de muerte súbita.

Como explica Layal Chaker, director de esta investigación publicada en la revista «Circulation», «a día de hoy no contamos con buenos métodos para predecir los episodios de muerte súbita en la población general. Por ello, la identificación de los factores de riesgo adicional resulta, simplemente, crucial. Y en este sentido, nuestros resultados indican que los niveles de hormona tiroidea pueden resultar útiles para establecer el riesgo con objeto de prevenir estos episodios fatales».

Tiroxina libre ‘fatal’

La hormona tiroidea es sintetizada por la glándula tiroides y liberada al torrente circulatorio para ayudar en la regulación de la función de prácticamente todos los órganos del cuerpo, caso del corazón. De hecho, numerosos estudios han demostrado que los niveles anormales de hormona tiroidea se asocian a un mayor riesgo de desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, y cuando menos hasta el momento, la relación entre esta hormona y los episodios de muerte súbita no había sido establecida.

Por ello, los autores analizaron los historiales médicos de 10.318 pacientes con una edad promedio de 65 años e incluidos en el Estudio de Rotterdam, trabajo a largo plazo que se está desarrollando en Países Bajos para investigar distintas enfermedades crónicas –entre otras, las cardiovasculares– en la mediana y la tercera edad.

Los niveles de hormona tiroidea pueden resultar útiles para establecer el riesgo de muerte súbita y prevenir estos episodiosLayal Chaker

Más concretamente, los autores evaluaron la posible relación existente entre la tirotropina –hormona que regula la producción de hormonas tiroideas– y la tiroxina libre –esto es, la hormona presente en la sangre y no unida a proteínas– con la muerte súbita. Y para ello, se centraron fundamentalmente en los análisis de sangre realizados a los pacientes, hasta 261, fallecidos a causa de este tipo de episodio.

Los resultados mostraron que los pacientes cuyos niveles de tiroxina libre se encontraban en la parte alta del rango considerado normal para la hormona presentaban, frente a aquellos con niveles en la parte baja, un riesgo 2,5 veces mayor de fallecer por muerte súbita. Y asimismo, que el riesgo de sufrir un episodio de muerte súbita a 10 años vista fue hasta cuatro veces superior –un 4% frente a un 1%– en los pacientes con niveles de tiroxina libre en la parte alta del rango normal.

¿THS? Precaución

La relación entre la hormona tiroidea –o más concretamente, la tiroxina libre– y la muerte súbita resultó independiente de otros factores de riesgo cardiovascular, caso de la hipertensión arterial y de la hipercolesterolemia. Sin embargo, reconocen los autores, «deben llevarse a cabo más estudios dado que además de los niveles de hormona tiroidea podría haber otros factores que estuvieran contribuyendo a la presentación de episodios de muerte súbita».

Sea como fuere, concluye Layal Chaker, «sabemos que una proporción considerable de pacientes que reciben terapia hormonal sustitutiva con hormona tiroidea se encuentran sobretratados y, por tanto, tienen unos niveles elevados de la hormona en sangre. Nuestros resultados sugieren que esta terapia hormonal sustitutiva debe llevarse a cabo con más precaución. Y es que la terapia sustitutiva por lo general tiene por objetivo alcanzar los niveles elevados dentro del rango normal de la hormona, lo que conlleva un riesgo de sobretratamiento».

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