Paciente con psoriasis
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PSORIASIS

Identificada una diana terapéutica muy eficaz para el tratamiento de la psoriasis

La inhibición de la proteína Rac 1 detiene la proliferación de las células de la epidermis y la inflamación sin necesidad de suprimir la actividad inmune

MADRIDActualizado:

La psoriasis es una enfermedad crónica y hereditaria, que nunca contagiosa, caracterizada fundamentalmente por la inflamación y descamación de la piel. Una enfermedad que padece un 2,3% de la población de nuestro país y en la que, cuando menos en los casos graves, el tratamiento viene establecido por el uso de inmunosupresores. El problema es que la supresión a largo plazo del sistema inmune se asocia con numerosos efectos secundarios, caso de una mayor susceptibilidad a las infecciones. Tal es así que un gran número de pacientes necesita, y con urgencia, nuevas alternativas para tratar la enfermedad. De ahí la importancia de un nuevo estudio desarrollado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (EE.UU.), en el que se describe una nueva diana terapéutica para el desarrollo de futuros tratamientos frente a la psoriasis.

Concretamente, el nuevo estudio, publicado en la revista «The Journal of Clinical Investigation», muestra cómo la proteína Rac 1, implicada en la reparación de las heridas y en la lucha frente a las infecciones por estreptococos, juega un papel crucial a la hora de promover el desarrollo de los brotes de psoriasis, lo que la convierte en una diana potencial para tratar la enfermedad.

Como explica Peter Marinkovich, co-autor de la investigación, «por lo general, la epidermis y el sistema inmunitario mantienen una conversación tranquila mientras colaboran en la lucha frente a enfermedades como las infecciones. Sin embargo, esta conversación se convierte en una pelea a gritos en el caso de la psoriasis, lo que da lugar a una proliferación celular anormal y a una inflamación en el que el único tratamiento efectivo es una inmunosupresión a largo plazo. Pero como muestran nuestros resultados, dirigir el tratamiento hacia una proteína de la piel, que no a acallar el sistema inmune, podría ser un tratamiento potencial para un gran número de pacientes».

Respuesta excesiva

La activación de la proteína Rac 1 da lugar a una proliferación de las células de la epidermis y a la activación del sistema inmune. En consecuencia, Rac 1 induce una respuesta totalmente necesaria para reparar las heridas que se producen en la piel. El problema tiene lugar cuando esta respuesta es desmesurada, lo que conlleva una proliferación celular y una actividad inmunitaria –o ‘inflamatoria’– excesivas.

De hecho, los autores del nuevo estudio observaron una activación excesiva de Rac 1 en las biopsias de la piel de las personas con psoriasis. Y asimismo, la activación artificial de la proteína en modelos animales –ratones– dio lugar a la aparición de los síntomas característicos de la psoriasis en humanos.

Como apunta Peter Marinkovich, «los ratones en los que se activó la proteína Rac 1 mostraban la descamación de la piel y la artritis en las articulaciones que vemos habitualmente en la práctica clínica».

Dirigir el tratamiento hacia una proteína de la piel podría ser un tratamiento potencial para un gran número de pacientesPeter Marinkovich

Es más; la activación de Rac 1 no tuvo ningún efecto en los modelos animales –ratones– genéticamente manipulados para no expresar linfocitos T, lo que confirma el papel fundamental que juega el sistema inmune en la psoriasis.

Sin tocar el sistema inmune

Confirmado el papel de la proteína Rac 1 en la psoriasis, el siguiente paso de la investigación fue analizar si su inhibición prevenía la aparición de los brotes de la enfermedad. Y para ello, los autores inhibieron la actividad de Rac 1 en los ‘parches’ de piel humana que previamente habían trasplantado en la espalda de los ratones con los síntomas de la psoriasis, lo que conllevó que se detuviera la hiperplasia cutánea –es decir, la proliferación excesiva de las células de la epidermis– y el reclutamiento de citocinas –esto es, de las proteínas producidas por el sistema inmune para regular los mecanismos inflamatorios.

En palabras de Peter Marinkovich, «la psoriasis es una de las enfermedades cutáneas más prevalentes en todo el mundo, pero su estudio siempre ha sido difícil dada la interacción entre el genotipo y el ambiente. Sin embargo, gracias a nuestros resultados sabemos que tratar la activación de Rac 1 en la piel puede ser una forma de tratar la enfermedad sin necesidad de suprimir el sistema inmune».

En definitiva, concluyen los investigadores, «el nuestro es el primer estudio en el que se ha descrito una molécula que une la susceptibilidad genética a la psoriasis con los factores ambientales que desencadenan la enfermedad. Ahora se trata de identificar cuáles son los pasos que tienen lugar entre esta susceptibilidad genética y la activación de Rac 1. Y es que entonces seremos capaces de diseñar fármacos que puedan contrarrestar el origen de esta activación anormal de Rac 1 en la psoriasis. El desarrollo de cremas o de otras aplicaciones tópicas que tengan esta capacidad podría cambiar radicalmente la manera en la que tratamos la enfermedad».