HIPERTENSIÓN ARTERIAL

La hipertensión en la mediana edad aumenta el riesgo de deterioro cognitivo

La Asociación Americana del Corazón recomienda tratar la hipertensión para evitar que la cifra de personas con demencia se triplique en el año 2050

Medición de la presión sanguínea
Medición de la presión sanguínea - ARCHIVO

El 40% de los adultos de nuestro país y hasta un 30% de la población mundial padece hipertensión arterial. Un aspecto muy a tener en cuenta dado que tener unas cifras elevadas de presión sanguínea conlleva un riesgo mucho mayor de enfermedades cardiovasculares, caso del infarto de miocardio o un ictus. Sin embargo, parece que la relación entre la hipertensión y la salud cerebral no se limita solo a los ictus –o accidentes cerebrovasculares–. Y es que como recoge la Asociación Americana del Corazón (AHA) en una declaración institucional publicada en su revista «Hypertension», la hipertensión arterial, muy especialmente en la mediana edad, aumenta, y mucho, el riesgo de deterioro cognitivo en etapas avanzadas de la vida.

Como explica Constantino Iadecola, director del grupo de trabajo encargado de redactar la declaración, «la mayoría de estudios observacionales sugieren que tratar la hipertensión puede reducir el impacto cognitivo asociado a una presión sanguínea elevada, especialmente sobre el daño cognitivo vascular ocasionado por un deterioro del flujo de sangre en el cerebro».

Numerosos interrogantes

Concretamente, el objetivo de este nuevo trabajo o ‘declaración’ es el de revisar todas las evidencias publicadas y ofrecer una visión global sobre cómo influye la hipertensión arterial en las enfermedades cerebrales como el ictus, el deterioro vascular cognitivo o la enfermedad de Alzheimer.

Como refiere Constantino Iadecola, «ya sabemos que tratar la presión sanguínea elevada reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio, la insuficiencia cardiaca o el ictus, por lo que es muy importante continuar con los tratamientos para, así, poder disminuir este riesgo. Sin embargo, necesitamos estudios aleatorios controlados para determinar si el tratamiento de la hipertensión, sobre todo en la mediana edad, también reducirá el riesgo de deterioro cognitivo en etapas más avanzadas de la vida. Y es que los estudios observacionales no están diseñados para probar la existencia de una relación del tipo ‘causa y efecto’».

Los estudios observacionales sugieren que tratar la hipertensión puede reducir el impacto cognitivo asociado a una presión sanguínea elevadaConstantino Iadecola

Entonces, ¿no se puede afirmar que la hipertensión cause directamente, aun a largo plazo, el deterioro cognitivo? Pues la verdad es que no, dado que la mayoría de estudios no analizan de forma directa el efecto de la presión sanguínea elevada sobre la cognición. De hecho, entre que se diagnostica la hipertensión y aparecen los problemas cognitivos pasan muchos años, por lo que se requieren estudios a largo plazo que permitan establecer cuándo iniciar el tratamiento antihipertensivo, cuáles son las cifras de presión que se deben alcanzar con las terapias, y cuáles son los medicamentos más adecuados para evitar este ulterior daño cerebral.

Además, existe una necesidad urgente de solventar todas estas cuestiones. Y es que como recuerda la AHA, la cifra de pacientes con demencia, que ya en la actualidad supera los 40 millones en todo el mundo, se triplicará para el año 2050 como consecuencia del envejecimiento poblacional.

Corazón, riñón y cerebro

La buena noticia es que parece que no habrá que esperar mucho tiempo para responder a estos interrogantes.

Como destaca Constantino Iadecola, «el Estudio SPRINT-MIND, nuevo trabajo diseñado para evaluar el papel del tratamiento de la hipertensión sobre el deterioro cognitivo, podrá ofrecernos las respuestas a algunas de estas preguntas».

Y hasta la publicación de los resultados, ¿qué se debe hacer? Pues evidentemente, tal y como recomienda la AHA, seguir tratando la hipertensión arterial para evitar no solo los daños en el corazón y los riñones, sino también en el cerebro.

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