CÁNCER

Hallan la clave para una inmunoterapia más eficaz y segura frente al cáncer

La identificación en dos estudios de los marcadores específicos de los linfocitos T reguladores intratumorales permitirá el desarrollo de inmunoterapias más eficaces y seguras

Linfocito T
Linfocito T - ARCHIVO

Los linfocitos T reguladores son un tipo de leucocito –o glóbulo blanco– especializado en desactivar o ‘suprimir’ la respuesta inmune, lo que facilita, entre otras funciones, que el sistema inmunitario no ataque por error a las propias células del organismo. El problema es que este tipo de linfocitos es muy abundante en los tumores, en los que, traicionando a su propio organismo, ‘desarticulan’ la respuesta inmunitaria frente al cáncer. Tal es así muchas de las actuales terapias inmunes tienen por objetivo contrarrestar esta felonía de los linfocitos T reguladores. Y estos tratamientos, ¿funcionan? Pues si bien no son la panacea, sí. Pero como estos linfocitos no son, ni mucho menos, exclusivos de los procesos cancerígenos, las inmunoterapias acaban actuando por todo el cuerpo, no solo sobre el tumor, y ocasionan numerosos efectos secundarios. De ahí la importancia de dos nuevos estudios publicados en la revista «Immunity», en los que se describen las señales moleculares que expresan estos linfocitos en función de que se encuentren dentro o fuera del tumor, lo que posibilitará el diseño y desarrollo de inmunoterapias mucho más eficaces y seguras frente al cáncer.

Como explica Sergio Abrignani, de la Universidad de Milán (Italia) y co-director del primero de los estudios, «la hipótesis de nuestro trabajo es que la mayoría de los efectos adversos que experimentan los pacientes con la inmunoterapia se debe a que el tratamiento actúa sobre moléculas que se encuentran tanto en los linfocitos T reguladores dentro del tumor como en los linfocitos T reguladores fuera del tumor».

Acabar con la traición

Las terapias inmunes tienen por objetivo fundamental potenciar el sistema inmunitario del paciente para que ataque al tumor. Unas terapias que, si bien son muy eficaces en algunos tipos de cáncer –caso, por ejemplo, del melanoma–, provocan efectos secundarios, algunos muy graves, en más de un 40% de los pacientes. No en vano, y además de sobre las que se encuentran dentro del tumor, las inmunoterapias también actúan sobre las señales moleculares expresadas por los linfocitos T supresores por todo el organismo. Entonces, ¿cuál podría ser la posible solución? Pues desarrollar terapias que identifiquen y lleven a cabo su efecto sobre las señales que se hallan en el tumor y dejen en paz al resto.

Como indica Massimiliano Pagani, co-director de la investigación, «si actuamos de forma selectiva sobre las moléculas que se encuentran específicamente en el tumor, entonces podríamos mantener la misma eficacia pero con muchos menos efectos secundarios. Y en este sentido, estamos descubriendo un gran número de nuevos marcadores para estas células que pueden emplearse para el diseño de terapias más seguras».

Actuando de forma selectiva sobre las moléculas en el tumor mantendríamos la misma eficacia pero con muchos menos efectos secundariosMassimiliano Pagani

Concretamente, los autores analizaron muestras del tejido tumoral y de otros tejidos sanos tomados a cerca de 200 pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón y de cáncer colorrectal. Y lo que hallaron es que hay moléculas y genes asociados a los linfocitos T reguladores que solo se encuentran en los tumores, tanto primarios como metastásicos. Además, algunas de estas moléculas también pueden utilizarse como marcadores para identificar a aquellos pacientes con un peor pronóstico.

Como apunta Sergio Abrignani, «sabemos que los tumores que tienen una elevada infiltración de linfocitos T reguladores tienen un peor pronóstico. Pero nuestro estudio muestra que aquellos tumores con una mayor expresión de moléculas intratumorales expresadas por estos linfocitos tienen el peor pronóstico de todos».

El próximo paso será realizar nuevos ensayos clínicos en los que se analice el papel de nuevas inmunoterapias basadas en los nuevos marcadores, lo que los investigadores esperan que ocurra en menos de dos años.

Como concluye Sergio Abrignani, «hemos sentado las bases para el desarrollo de una gran cantidad de estudios importantes que deben llevarse a cabo tan pronto como sea posible».

Mama, pulmón y colon

Por su parte, el segundo de los estudios, llevado a cabo por investigadores del Centro Oncológico Memorial Sloan Kettering de Nueva York (EE.UU.), tuvo por objetivo analizar las características específicas de los linfocitos T regulatorios que se encuentran en los tumores de cáncer de mama. Y para ello, compararon las muestras de tejido sano y de sangre periférica con los tejidos tumorales obtenidos en las mastectomías de más de 100 pacientes de cáncer de mama.

Los resultados mostraron que la mayor presencia de linfocitos T supresores en el tumor se asoció con una mayor agresividad del cáncer. Y asimismo, que la principal diferencia entre los tejidos sanos y los tejidos tumorales era la abundancia del receptor CCR8 para quimiocinas en las células de cáncer de mama –un hallazgo, asimismo, observado en las células de cáncer de pulmón y cáncer colorrectal en el primer estudio.

Y exactamente, ¿qué hace este CCR8? Pues si bien se puede preverse que desempeñe una función cancerígena muy relevante, todavía no se sabe. Pero lo que sí puede hacerse es utilizar este CCR8 como una diana potencial para la inmunoterapia.

Como refiere Alexander Rudensky, director de esta investigación, «lo que es realmente destacable en nuestro trabajo es la expresión diferencial de CCR8. Se trata de un claro marcador que distingue a los linfocitos T regulatorios en el tumor, convirtiéndose así en una posible vía para diseñar estrategias más selectivas que eliminen los linfocitos T supresores en los tumores de mama y otros tipos de cáncer».

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