Salud - Enfermedades

Descubren una vía para frenar la metástasis controlando el movimiento celular

Una investigación revela que, cuando se mueven en grupo, las células se desplazan de los tejidos blandos a tejidos rígidos como el tumor y quedan allí contenidas sin expandirse la enfermedad

La unión hace la fuerza, también a nivel celular. Una investigación liderada por científicos del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) y publicada en la revista «Science» demuestra, por primera vez, que las células, cuando actúan de manera conjunta, «se desplazan de los tejidos blandos a los rígidos, como el tumor». «Eso, aplicado a la clínica, supone que cuando las células se desplazan de forma colectiva se dirigen al tumor y no se expanden, con lo que podría frenarse el proceso metastásico», según explica a ABC el científico del IBEC y director del estudio, Xavier Trepat.

Este nuevo fenómeno, denominado «durotaxis colectiva» abre nuevas vías para controlar la expansión tumoral y mejorar también la cicatrización de heridas, según el investigador. El hallazgo rompe con la visión tradicional, según la cual, el movimiento celular es guiado principalmente por variaciones en la concentración química de proteínas e iones.

«Los tumores son más rígidos que su entorno, así que la durotaxis colectiva puede explicar los mecanismos por los cuales las células tumorales se mueven para iniciar el proceso metastásico», afirma Trepat, quien avanza que utilizando los resultados de la investigación podrían diseñarse nuevos tratamientos de inmunoterapia. «Se trataría de dirigir células hacia el tumor para tenerlo controlado y que no se inicie el proceso metastásico», precisa el experto.

En el año 2000, investigadores de la Boston University y de la University of Massachusetts propusieron por primera vez que la rigidez de un tejido podía guiar el movimiento de células aisladas. No obstante, los estudios experimentales posteriores demostraron que este mecanismo era muy poco eficiente. Cuanto mayor era el grupo, más eficiente era el movimiento, y las células individuales eran incapaces de encontrar el camino hacia las zonas más rígidas.

Ahora, esta investigación rompe con esta visión. «Cada célula aplica una fuerza a su entorno que le permite medir la rigidez local, pero las células necesitan interaccionar físicamente entre ellas para transmitir esta información a nivel global y moverse», afirma Pere Roca-Cusachs, investigador del IBEC, profesor de la UB y co-director del estudio.

Otra de las potencialidades clínicas del descubrimiento sería utilizar la velocidad con la que las células se dirigen hacie el tejido rígido de una cicatriz para mejorar el proceso de cicatrización. «Las cicatrices también son tejidos más rígidos que su entorno. Creemos que la durotaxis colectiva es un mecanismo clave para explicar cómo las células se mueven para cicatrizar las heridas y cómo podemos controlar este proceso», explica Xavier Trepat.

Inteligencia colectiva

«Es un ejemplo de lo que llamamos Inteligencia Colectiva: un grupo puede llevar a cabo una tarea que sus individuos aislados son incapaces de realizar», dice Xavier Trepat. «La clave no está en ninguna propiedad del individuo, sino en su interacción con sus iguales». En este caso, la interacción es física, las células transmiten información entre ellas por medio de fuerzas.

En la investigación han participado también científicos de la Universitat de Barcelona (UB), la Universitat Politècnica de Catalunya BarcelonaTech (UPC), la Universidad de Zaragoza, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN).

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