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El falso incendio del Museo del Prado que convulsionó España en 1891

Rescatamos uno de los capítulos más curiosos en torno al emblemático centro de arte madrileño

Titular de la noticia sobre el presunto incendio del Museo del Prado
Titular de la noticia sobre el presunto incendio del Museo del Prado - Hemeroteca Biblioteca Nacional
Bitácoras.com Madrid - Actualizado: Guardado en: Actualidad

La duodécima edición de los Premios Bitácoras ya está en marcha. Se trata de un certamen que reconoce los mejores blogs en español en diferentes categorías a través de un sistema mixto de votación entre público y jurado. En esta primera fase son muchas las bitácoras que están siendo nominadas (casi 10.000 en el momento de publicarse este artículo). Gracias a la iniciativa podemos descubrir auténticas joyas en formato blog que publican contenido muy valioso en la red.

Es el caso del Cuaderno de Historias de Alfred López, un escritor y divulgador de relatos curiosos que hemos localizado entre los primeros clasificados de la categoría «Arte y Cultura». Entre sus últimos posts, hoy queremos rescatar un singular capítulo acaecido en torno al Museo del Prado. Sucedió la mañana del 25 de noviembre de 1891 cuando «El Liberal», uno de los periódicos de la época, despertaba a la población con la siguiente noticia: «La catástrofe de anoche. España está de luto. Incendio del Museo de Pinturas».

Este impactante titular, y unos vendedores ambulantes entregados al sensacionalismo que requería el guión por aquel entonces, se encargaron de generar la correspondiente alarma social corriendo como la pólvora entre los mentideros madrileños. No fueron pocos los que se acercaron para ir a comprobar, con sus propios ojos, los restos de lo que antaño era una de las pinacotecas más importantes del mundo, «orgullo del país».

Solo al leer el contenido completo del artículo (ahora disponible, por cierto, en la hemeroteca nacional) el lector se podría dar cuenta -o no- de que en realidad se trataba de un texto crítico acerca de la mala gestión que las autoridades estaban llevando a cabo en el museo. El propio autor finalizaba su narración con un «Ahí va, en brevísimo extracto, la reseña de los tristes sucesos… que pueden ocurrir aquí el día menos pensado».

Su autor, Mariano de Cavia, relataba con tremenda ironía como un lamentable accidente provocaba la destrucción del valioso museo madrileño. La crónica de un ficticio incendio que bien podría haber ocurrido (el 18 y el 21 de julio de ese mismo año se habían declarado dos) y que le llevaba a criticar abiertamente a Cánovas del Castillo y su gobierno, al que se refería como «jettatura» del estado.

Este ejercicio de periodismo ficción del escritor aragonés tenía un fin fundamentado, tal y como explicó en un nuevo artículo publicado el día siguiente y titulado «Por qué he incendiado el Museo de Pinturas» (también disponible en pdf en la hemeroteca nacional) La causa no era otra que la de llamar la atención sobre la dejadez y el estado ruinoso de dicho museo a finales del siglo XIX, donde los trabajadores vivían hacinados en los desvanes del edificio, calentándose y usando cocinas de leña sobre suelos de madera, lo que convertían al museo en presa fácil de las llamas en cualquier momento. De hecho, en aquel mismo año, se habían producido el 18 y el 21 de julio dos pequeños incendios que pudieron ser perfectamente el preludio de un accidente como el descrito.

El revuelo causado por todo este asunto que también tuvo eco en el resto de prensa nacional tuvo el efecto deseado y el gobierno de Cánovas del Castillo se vio obligado a aprobar en los meses siguientes una serie de trabajos encaminados a mejorar el estado del Prado, entre ellos, los de sustitución de las estufas por sistemas de calefacción ocultos, la reforma de las salas de esculturas y la construcción de dos pabellones anexos para viviendas del personal.

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