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Coincidencias históricas que hicieron pensar en la existencia de una fuerza superior

El libro «Más coincidencias imposibles» de Josep Guijarro enumera casualidades (o no) que removieron la conciencia de quienes las vivieron. Misterios que en muchos casos quedaron sin resolver

Coincidencias históricas que hicieron pensar en la existencia de una fuerza superior
J. S. C. Madrid - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Decía Einstein a comienzos del siglo XX que «la coincidencia es la manera que tiene Dios de permanecer anónimo». Unos cien años después, Josep Guijarro (Terrassa, 1967) opina que si Dios tiene tantas ganas de mandarnos señales, quizá debería ser más explícito. Su último libro, «Más coincidencias imposibles» es un recorrido por la casualidad, el misterio y varias historias que nos hicieron pensar en la existencia de una fuerza superior.

Mucho se ha hablado de la maldición de Aarom Ramsey, que cada vez que marca un gol entierra un famoso. También del celebérrimo tuit en el que una joven predecía, mediante el sueño de su novio, la renuncia de Benedicto XVI y la llegada de un papa de nombre Francisco.

Sin embargo, este libro, aunque no omite el primer ejemplo, es mucho más profundo en la búsqueda de los hilos que sostienen el mundo. Mezcla explicaciones sobre física cuántica con casos como el de Jim Lewis y Jim Springer, dos mellizos separados al nacer que llevaron vidas paralelas al extremo. Aunque terminaron en distintos hogares de adopción, las dos familias decidieron llamarlos James. «Los dos crecieron sin conocerse, pero aún así los dos terminaron siendo agentes de orden público», escribe Josep Guijarro en su último libro.

Las coincidencias no terminaron ahí. Siendo adultos, los dos se casaron con mujeres llamadas Linda. Después llamaron a uno de sus hijos Alan y Allan, respectivamente, se divorciaron, y los dos contrajeron matrimonio con dos mujeres llamadas Betty. En este segundo intento, en teoría más feliz, ambos hermanos tuvieron un perro llamado Toy.

Milagros y otras proezas

«Más coincidencias imposibles» no se queda en la anécdota, y recoge para los escépticos varios ejemplos en los que el factor suerte se queda pequeño: «Una vez es casualidad. Dos es coincidencia. Y tres implica la existencia de un patrón», escribe más de una vez el autor. El caso de estos mellizos bastaría para pensar en la existencia de una fuerza superior, pero su compendio no muere ahí. Guijarro recupera ejemplos matemáticos, teoremas y teorías como el «Código B», una lectura en forma de crucigrama que pone los pelos de punta.

Las páginas dedicadas a las predicciones ocultas en la Biblia son todo un descubrimiento al igual que el capítulo dedicado a «los protegidos», personas que sobrevivieron a situaciones extremas vulnerando cualquier tipo de ley física. Aquí, Guijarro recuerda el caso de Vesna Vulovic, una azafata de JAT Arways que salió entera tras caer desde una altura de 10.000 metros sin paracaídas. Su avión se partió en dos por culpa de una bomba colocada en su interior y solo ella sobrevivió.

Historias como esta hacen del hermano menor de «Coincidencias imposibles» (publicado en 2014) una lectura intensa y curiosa, de las que hacen pensar.

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