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Los absurdos problemas que dejan en puerto al portaviones más caro del mundo

El« CVN 78» de la marina estadounidense sufre fallos técnicos en las turbinas, en sistemas de navegación o en sus 11 ascensores

Vista del CVN_78, bautizado con el nombre del expresidente de los Estados Unidos
Vista del CVN_78, bautizado con el nombre del expresidente de los Estados Unidos - FACEBOOK.COM/USSGeraldRFord
ABC Madrid - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Pasa por ser el «juguete» más caro de la marina estadounidense, unas «100.000 tonelas de diplomacia» (peso del agua que desaloja este portaviones) en cuyo interior viajan hasta 75 aviones. Sin embargo, tras fijarse varias fechas para su estreno, el CVN 78 bautizado con el nombre del expresidente de Estados Unidos, Gerald Ford, sigue anclado firmemente al Newport News Shipbuilding en Virginia a pesar de que su inauguración oficial tuvo lugar hace un año.

Los 337 metros de longitud y su anchura de 78 metros, con 25 cubiertas y una dotación prevista de hasta 4.660 personas continúan sin surcar el mar y todo ello, tras casi 13.000 millones de dólares previstos para gastos. La publicación especializada «defensenews.com» apunta a «un serio problema en el regulador del voltaje en el portador de las cuatro principales generadores de turbina (MTGs), que ha impedido a los ingenieros poner los motores a la máxima potencia. Solo ahora ha podido ser identificado el fallo y decidida su solución.

Se da la circunstancia de que los MTGs son un elemento significativo para el sistema de generación del barco, un soporte que permite incrementar al menos en tres veces el poder eléctrico de portaviones anteriores. Sin ellos, lo de velocidad de crucero resulta menos cierto.

Retrasos y test

El fallo que ha vuelto a retrasar la navegación se manifestó el pasado 12 de junio, cuando tuvo lugar una pequeña explosión eléctrica en el MTG número dos durante una prueba. Desde «defensenews.com», destacan que fuentes de la Marina discrepan sobre si el término «explosión» es el apropiado. otras fuentes aseguran que la explosión tuvo la suficiente potencia como para que «restos de las misma terminaran dentro de la turbina». Incluso, otras fuentes citadas por esta publicación hablan de humo bien visible a distancia.

Desde la armada estadounidense la versión varía, un portavoz asegura que «el personal detectó un olor a quemado» y ha negado que se produjera fuego, por lo que «no tuvo lugar ninguna acción de extinción». Tampo heridos ni se evacuó a nadie. De igual modo desde la Naval Sea Systems Command (NAVSEA), también contestaron que no influyó este accidente para nada en el reactor nuclear.

Para otras fuentes consultadas por «defensenews.com», en realidad se dañó severamente el número dos de estos generadores de turbina (MTG) y atrasó más las pruebas necesarias para la puesta en marcha de esta tecnología, hasta la identificación del problema. S

37 millones de dólares más en reparaciones

Se estima que todas estas reparaciones costarán hasta 37 millones de dólares, estiman desde el Pentágono, mientras que la entrega se dilatará hasta marzo de 2017.

No es el único problema de este «juguete», también está siendo problemático la instalación de un sistema denominado Advanced Arresting Gear (AAG, en inglés), relacionado con la velocidad, y que tendría que afrontar todavía «desafíos técnicos» antes de poder ser finalmente testado, según el propio secretario de la Marina estadounidense Ray Mabus. También ha retrasos en la aplicación de nuevos sistemas armamentísticos o en el funcionamiento de los 11 ascensores que tendrá el portaviones.

Como ha declarado Mabus, confía en que la marina estadounidense «supere estos problemas y asegure que las lecciones aprendidas del CVN 78 serán directamente aplicadas al CVN 79».

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