Real Madrid Regalo de Reyes de James a Zidane: «Me quedo»

El entrenador francés le da la titularidad y el colombiano le responde con goles y un mensaje distinto al de Japón

Zidane y James, tras ser cambiado el colombiano en el Madrid-Sevilla
Zidane y James, tras ser cambiado el colombiano en el Madrid-Sevilla - EFE

Zidane llegaba anoche al Santiago Bernabéu con 53 partidos en el banquillo del Real Madrid y un balance que bordea la matrícula de honor: 41 victorias, 10 empates y solo dos derrotas. Ha ganado más títulos (Champions, Supercopa de Europa y Mundial de clubes) que partidos ha perdido. En lo intangible, también se puede dar golpes en el pecho, aunque ese jamás haya sido su estilo. Educado, sereno, elegante y de sonrisa perenne, nadie como él ejemplifica con tanto acierto el señorío del club blanco.

Las velas de su primer aniversario brillaban con lustre, pero como subraya la historia del Real Madrid, la exigencia es su día a día. El ayer nunca es suficiente. Por eso, el contador se ponía a cero. Sampaoli al frente de uno de los equipos más en forma de Europa amenazaba la racha (37 partidos consecutivos sin perder) y la blanca Navidad, pero este Madrid también mantiene intacto el hambre en 2017: «Los 45 primeros minutos han sido espectaculares. Físicamente y técnicamente hicimos un partido casi perfecto», analizaba Zidane tras dejar la eliminatoria prácticamente resuelta, pese a su habitual prudencia: «Está claro que jugando tendremos opciones de pasar. El Sevilla está muy bien este año y por eso sales con más satisfacción de este partido, pero aún queda la vuelta. Nadie nos asegura pasar»

Cambio de opinión

El esplendoroso 2016 terminó con una pequeña mancha por parte de James: «Tengo ofertas y siete días para pensar. Estoy feliz aquí, pero quiero jugar más y si no lo puedo hacer en el Real Madrid...». Aquellas inoportunas y desacertadas palabras del colombiano no sentaron demasiado bien en la planta noble del Bernabéu. No era el día ni el lugar ni la hora para lanzar un órdago al club. Pero Zidane sabía que era más rabieta que realidad y apagó el fuego en dos minutos. El tiempo que duró la charla entre entrenador y futbolista tras la semana de descanso. Palabras de cariño y confianza de maestro a pupilo materializadas en realidad anoche. Isco al banquillo y James, titular y marcha atrás: «Sólo quiero jugar bien cuando tengo la oportunidad y poder ayudar haciendo goles o dando asistencias, como ante el Sevilla. Obviamente quiero jugar siempre, como el resto de mis compañeros. Todos pasamos por malos momentos y ahora es un nuevo año y una nueva vida. Me quedo en el Madrid».

James devolvió sobre el verde la confianza de Zidane. A los diez minutos, un robo de oro de Casemiro lo convirtió en tesoro con un zurdazo desde la medialuna del área al palo corto de Sergio Rico. Carrera al banderín de córner, rodillas al suelo, brazos en cruz y sonrisa de niño el día de Reyes. Él era el mejor regalo para el madridismo y para Zidane. Recuperado para la causa, justo cuando una nueva plaga de bajas deja en mínimos las variantes del entrenador francés: «Hizo un muy buen partido, trabajó y metió dos goles. Fue importante», confesó Zidane.

El bonito tanto de James no vino solo. Sin Cristiano ni Ramos, el colombiano también tomó la responsabilidad desde los once metros para hacer el tercero de penalti, justo antes del descanso, dando media estocada a la eliminatoria. Decisión de líder dolido consigo mismo, sabedor que donde hay que hablar es el campo, y no en las zonas mixtas. Su generoso trabajo en la presión y destrucción y en los kilómetros recorridos completaron una brillante actuación de James en la posición de volante derecho, justo la zona en la que enamoró al Bernabéu en su primera temporada, con Ancelotti.

El récord de 39 de Luis Enrique, a tiro

El contundente triunfo de los blancos deja la eliminatoria, temida desde el mismo segundo que salió la bola hispalense, muy cuesta abajo para el Real Madrid, que sumó anoche su partido número 38 sin conocer la derrota. Está a solo un encuentro de la racha de 39 del Barça de Luis Enrique, mejor marca del fútbol nacional: «En el vestuario no pensamos en esto. Solo nos interesa preparar el partido próximo», aseguró Zidane, cuyos números marchitan la teoría de las flores y el jardín. Quizás es hora de poner en alza el mérito del francés como entrenador, no solo como gestor. Ayer solo cumplió un año como técnico en la élite, pero parece que han sido veinte.

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