Mercado de fichajes

¿Por qué el Real Madrid nunca sufrirá un caso Neymar?

La política de cláusulas de rescisión instalada por Florentino hace imposible que un jeque pueda birlarle una estrella tan fácilmente

Florentino y Cristiano, durante el acto de renovación del luso en noviembre del pasado año - IGNACIO GIL

Junio de 2009. Florentino Pérez inicia su segunda etapa como presidente del Real Madrid y lo hace con dos objetivos entre ceja y ceja: conquistar de una vez la tan ansiada Décima y evitar que el club caiga en manos de algún jeque o multimillonario deseoso de notoriedad y foco en el deporte rey. En aquel momento, el primer reto parecía mucho más importante que el segundo. El tiempo ha demostrado que ambos han sido igual de determinantes para que el Real Madrid haya vuelto a ser el mejor club del planeta.

Días después de su rentrée, Florentino presentaba ante un Santiago Bernabéu a rebosar, primero a Kaká y luego a Cristiano Ronaldo. Con ambos había pactado una cláusula de rescisión récord en aquellos tiempos, 200 millones de euros. El mandatario blanco vivió en primera persona como los petrodólares del Manchester City estuvieron cerca de fastidiarle ambas operaciones: «Son cláusulas antijeques», dijo entonces. No le faltaba razón. El futuro del fútbol ya viraba hacia multimillonarios extranjeros ávidos de comprar equipos y jugadores como quien va al kiosko a por una bolsa de pipas. Y el tiempo le ha acabado dando la razón.

En septiembre de 2012, Florentino modificó los estatutos del club, endureciendo las condiciones para llegar a la presidencia blanca. Entre otros novedosos requisitos, el candidato debe avalar (con su patrimonio personal) el 15% del presupuesto de gastos del club, ser ciudadano español y tener un mínimo de 20 años de antigüedad de socio. Para sus detractores, era una medida para perpetuarse en el puesto. Para sus seguidores, una inteligente decisión que aseguraba la propiedad del Real Madrid en manos de sus socios: «No pienso mal de los jeques, ni de los rusos. Pero debemos protegernos. Aquí no puede venir cualquiera con un poco de labia y quedarse con el Real Madrid. Esto no es un club de petanca, es la institución deportiva más importante del mundo», detalló el presidente blanco en la Asamblea de aquel año 2012.

Pero el blindaje institucional también se trasladó al terreno de juego. Esos 200 millones de euros de 2009 que debía pagar el club que quisiera comprar a Cristiano hoy se han convertido en 1.000. El mandatario blanco siempre ha sido consciente que el fútbol es el nuevo juguete de los multimillonarios, y blindar a los jugadores blancos con precios fuera de mercado es el único modo de mantener un nivel de plantilla acorde a la grandeza del Real Madrid. Por eso, la BBC suma tres ceros en sus cláusulas de rescisión. Justo lo que no ha hecho Bartomeu con la MSN. De hecho, teniendo en cuenta cómo está el mercado, los 400 millones que cuesta Messi parecen una bicoca y los 222 que va a pagar el PSG por Neymar insuficientes, como ayer quedó demostrado.

Casemiro, 200 millones

Pero no solo la BBC tiene bien cubierta las espaldas. No hay ningún jugador de primer nivel en el Real Madrid cuya cláusula no intimide a los tentáculos de los petrodólares. El centro del campo titular es inabordable. Casemiro cuesta 200 millones y Kroos y Modric, 500. Como Isco, en cuanto selle su renovación (ahora son 150). Y también Ceballos, el fichaje más sonado de lo que llevamos de mercado en el Madrid. El mejor futbolista del pasado Europeo sub 21 ha sido fichado por 16 millones y su precio de venta se multiplica por trescientos.

La defensa y la portería también saca músculo monetario: 200 millones cuestan Keylor Navas, Varane, Ramos y Marcelo. Y 350, Carvajal. Todas ellas cláusulas de rescisión que hacen posible que el Real Madrid nunca viva en sus carnes un caso Neymar.

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