Real MadridEs más que un problema de goles

El campeón no encuentra el camino. Tras un estreno de campaña triunfal vive en una materia gris. Falta fútbol, falta velocidad, falta confianza. Y gol

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Unidad. Mensaje único. Ninguna discordancia. Los trapos sucios de nuestros problemas de juego se lavan en la cocina blanca, no en la prensa. Casi todos los jugadores concuerdan con Zidane en manifestar que el único problema que tiene el campeón es la falta de gol. Todos ellos saben, desde «Zizou» a la plantilla, que tienen más problemas que el simple desacierto en el remate.

El equipo necesita una inyección de velocidad para jugar a mayor ritmo y superar los muros rivales; los puntos perdidos en Liga han restado también confianza a los futbolistas

Es cierto, como expuso ayer un veterano del equipo a ABC, que señalar esa incapacidad es decir mucho, porque «el gol es lo más difícil y lo que se paga más caro en el fútbol». Pero también reconocía en un análisis sereno que ahora mismo acusan el enorme esfuerzo de ganar las dos Supercopas en agosto. Aún no han recuperado la forma deseada. Florentino Pérez indicaba ayer, en la entrega de insignias a los socios, que el Real Madrid disfruta de su época más laureada de títulos, con cuatro años históricos que comenzaron en 2014. Este otoño, sin embargo, vive el peor inicio liguero desde la campaña 2008-09, cuando Juande Ramos sustituyó a Schuster. Estas son las carencias que sufre el campeón y sus necesidades de cambio.

Falta fútbol

En San Mamés jugó el mismo once que conquistó la Champions en Cardiff con una demostración de calidad y de instinto matador en el gol. Pero el Real Madrid de Bilbao no era el mismo. El juego es lento, previsible. Con independencia del estudio detallado que los rivales hacen del campeón, lo cierto es que los blancos no encuentran soluciones en el centro del campo para alimentar de balones a los delanteros. El centrocuentismo reina, con pases horizontales y una posesión sin peligro. No hay ideas, los mediocampistas no desbordan. Solo Isco lo intenta en ciertas oportunidades y no se encuentra en su mejor estado. Modric dirige y sus compañeros tampoco aprovechan su creación. Únicamente Carvajal e Isco arriesgan en el regate vertical. El resto son toques y más toques insulsos, sin profundidad.

Falta velocidad

Dicen los profesionales que trabajan en Valdebebas que al equipo le falta la punta de velocidad que marca la diferencia. El desgaste de agosto pasó factura física y ahora se busca la recuperación general con una puesta a punto que añadirá una marcha más al ataque. Aseguran que cuando se obtenga esa velocidad extra, el fútbol volverá a ser bueno, porque sin ella se convierte en normal, que para el Real Madrid quiere decir vulgar. Las nueve lesiones de larga duración han radicalizado esa carencia de forma en cuatro meses extraños para el club. Nunca sufrió en sus ciento quince años de historia nueve bajas acumuladas en tan corto periodo de tiempo.

falta jugar por banda

La sombra de Bale es alargada. El equipo le echa de menos mucho más de lo que algunos piensan. Criticado por su fragilidad, Bale abría el fútbol clásico de incursión por las bandas. Sin él, Isco se ganó la titularidad y el Real Madrid entró en un esquema 4-4-2 de toque y de juego interior que se basaba en la buena forma de Modric y Kroos y el media punta malagueño. Si ellos no están bien, no hay recursos ofensivos.

Falta el gol letal de Cristiano

Los delanteros están vendidos si los creadores no carburan y tanto Cristiano como Benzema suman dos goles cada uno en la Liga. El portugués, «el conseguidor» de dianas letales en las situaciones críticas, no resuelve en el campeonato nacional. Es el artillero 46 en la clasificación del Pichichi. El surrealismo, no obstante, es provocador, porque el Balón de Oro sí es determinante en la Champions, donde suma ocho dianas. El balance de situación señala que los futbolistas de Zidane rinden con mayor concentración en la Copa de Europa. Pero la dicotomía no convence. Ronaldo no disfruta de pases idóneos porque sus compañeros no tiene ni velocidad ni precisión. Hay un tercer aspecto: el propio Cristiano tampoco se encuentra fino. Y se obsesiona.

Falta confianza

El compendio de todas estas carencias de ideas, de velocidad, de fútbol y de falta de remate es que muchos pupilos de «Zizou» han perdido la confianza. Keylor fue el mejor en San Mamés, dato que expresa que el Real Madrid atacó sin premio y sufrió al contragolpe. En otras ocasiones la presión del resultado se solventaba con un golpe de magia, siempre con fe en la calidad del grupo. Ahora, las urgencias les superan, porque tienen en mente la impotencia sufrida ante el Valencia, el Levante y el Betis. ¿Qué hacer?

Volver al 4-3-3

Es la primera opción que medita Zidane. El Real Madrid juega sin extremos y no rompe las defensas como antes. Piensa recuperar el juego clásico de penetración en profundidad y centro al área. A la espera de Bale, el canterano Lucas, que no disputó ni un minuto en Bilbao, tendrá de nuevo protagonismo por la banda derecha, en relevo constante con Carvajal.

El motor de Kovacic, necesario

Es el hombre que necesita el actual Real Madrid, débil físicamente. Es indispensable para aportar potencia al juego. Jugará ante el Borussia Dortmund y frente al Sevilla.

Dar sitio a Ceballos

Merece jugar. Darle partidos frente al Fuenlabrada en un once de reservas y de castillistas no es suficiente. Tiene que jugar como titular con los titulares para demostrar su clase al lado de los mejores. Posee el talento ahora mismo le falta al Real Madrid.

Más oportunidades a Mayoral

El delantero también debe jugar más. Si Benzema no funciona, hay que sacar al madrileño, un jugfaor completo que tiene el gol entre ceja y ceja.

Y Zidane debe cambiar mucho antes

Zidane ve que el equipo no encuentra el gol y aguanta ochenta minutos con el mismo once. No aporta reacción, no introduce soluciones. Mayoral y Kovacic entraron muy tarde en San Mamés. La imagen se repite en demasiadas ocasiones. En el banquillo hay jóvenes con clase y la energía que falta.