Marco Asensio, celebrando su gol en el Camp Nou
Marco Asensio, celebrando su gol en el Camp Nou - Realmadrid.com

Real MadridMarco Asensio, la perla mallorquina

A base de trabajo, talento y actuaciones estelares, deslumbra al mundo del fútbol en solo doce meses en el Real Madrid

MADRIDActualizado:

Un día cualquiera de agosto de 2004, Marijke Willemsen pasea junto a su hijo menor por Puerto Portals (Calvià). Allí ven atracado al Pitina II, el lujoso barco de Florentino Pérez, y la casuística hace que se crucen con él. Marijke no se lo piensa. Se acerca al mandatario para pedirle una foto junto a su retoño y le deja un mensaje premonitorio: «Este es mi niño, se llama Marco y solo tiene 8 años, pero algún día jugará en el Madrid».

Doce años después, el 16 de agosto de 2016, día de la presentación de Marco Asensio como nuevo jugador del Real Madrid, el propio Florentino le recordaba la anécdota, aunque el futbolista no tenía tan fresca aquella historia. La emoción del momento tenía al bueno de Asensio algo nervioso. Sus lágrimas, al mencionar a su madre, fallecida en 2011 a causa de un cáncer, daban fe de esa amalgama de sentimientos.

Humildad y discreción

Un año después, el «20» del Real Madrid es el futbolista español con más proyección y con más opciones de ser el segundo jugador de nuestro país en ganar un Balón de Oro: «Es humilde y tranquilo. Escucha y se deja aconsejar. Y siempre juega con una sonrisa, como solo lo hacen las estrellas», dice de él Isco, su «bro» en el Real Madrid.

Su golazo en el Camp Nou, en portentosa zancada y trallazo a la escuadra, constata una realidad: Asensio está para ser titular. A sus 21 años, no hay registro que baje del notable. Tiene velocidad, desborde, zancada, regate, físico, visión de juego, sacrificio defensivo y gol. Y es humilde. Muy humilde. La mezcla es explosiva: «Marca la diferencia, pero no me sorprende. Me alegro de cómo está creciendo», explicaba Zidane en la sala de prensa del Camp Nou.

El técnico francés sabe de primera mano cuál es el potencial del balear. La noche previa a la Supercopa de Europa del pasado año, partido en el que Asensio debutó con la camiseta blanca anotando un golazo, tuvo una reunión de cinco minutos con el jugador. En ella, le dijo que se iba a quedar en la primera plantilla y que, además, sería titular ante el Sevilla: «Hablé con mi padre minutos antes y le dije que Zidane quería verme. Estaba convencido que me iba a decir que no contaba conmigo. Y mira, fue todo lo contrario», recuerda Asensio.

El hoy entrenador de Marco ha sido su referente en el fútbol. Asensio tenía un póster gigante de Zidane en su habitación y Clemente Marín, su descubridor, lo llevó al Mallorca tras verle hacer la clásica ruleta de Zizou con solo 10 años: «Desde muy pequeños, mi hermano Igor y yo ensayábamos esa acción una y otra vez en el jardín de nuestra casa. Zidane siempre fue mi ídolo», confiesa el balear, enamorado del galo y del Madrid desde muy pequeño: «Dormía con un león de peluche que tenía puesta una camiseta del Madrid», recuerda su padre Gilberto, un vizcaíno de Ugarte incansable trabajador en el mundo de la hostelería, y también repartidor de la cadena de supermercados Eroski. Su merecido descanso le ha llegado gracias a su hijo, que hace dos meses renovó por el Real Madrid hasta 2023 a cambio de 3,5 millones de euros anuales

Estudiante modelo

Marco, llamado así por Van Basten, el ídolo de su madre, holandesa, siente debilidad por las alubias de su abuela, el sushi y la pizza, pero el día de partido dobla ración de pasta. El fútbol sala, la natación, el tenis y el ping pong complementaron su educación deportiva, a la vez que en el colegio brillaba por su expediente académico: «Era un niño de notas altas. No bajaba nunca del 8», recuerda orgulloso su progenitor. «Mis padres siempre me inculcaron que lo más importante era estudiar. En una hora me sabía la lección. Eso me dio disciplina», explica Asensio.

Esa disciplina le ayudó mucho para superar sus problemas de crecimiento en plena adolescencia. Había ocasiones en las que tuvo que dormir con las rodillas envueltas en papel albal para mitigar el dolor: «Mi padre me tenía que llevar a hombros tras los partidos. Fue un año y medio duro, pero ya está olvidado».

En el verano de 2014, con 18 años, su brillante alternancia entre el Mallorca B y el primer equipo llaman la atención de Barcelona y Real Madrid. Su cláusula es de 4,5 millones de euros, asequible para tan valioso diamante, pero Andoni Zubizarreta y Antonio Rossich, director deportivo y director general del Barcelona por entonces, cometen un error histórico. Se niegan a pagar la totalidad de la cláusula y le ofrecen al Mallorca 2,5 millones por el fichaje y otros dos cuando debute con el primer equipo. El club balear no acepta el trato, y seis meses después el Madrid paga 3,9 millones por Asensio: «De un día para otro, estábamos mi agente, mi padre y yo en un jet privado viajando a Madrid para firmar el contrato. Hasta el propio Florentino me llamó para decirme que me quería en el Madrid», recuerda Asensio. Entonces, jugaba en Segunda B, cobraba 1.500 euros y conducía un Volkswagen Polo. Hoy es campeón de Liga, de Europa y del Mundo y ha derrumbado la puerta del Real Madrid.