Mourinho, el 1 de junio de 2013, en su último partido como entrenador del Madrid
Mourinho, el 1 de junio de 2013, en su último partido como entrenador del Madrid - AFP

Real Madrid-Manchester UnitedLa huella borrada de Mourinho

Cuatro años después de su agitado paso por el Madrid, el recuerdo del entrenador luso ya solo genera indiferencia

ENVIADO ESPECIAL A SKOPJEActualizado:

Veinte de mayo de 2013. Palco de Honor del Santiago Bernabéu. Terminada la reunión de la Junta Directiva, de apenas una hora de duración, Florentino Pérez aparece en escena a las 20.00 horas. El presidente del Real Madrid, ante más de un centenar de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión pone la rúbrica oficial a un esperado adiós: «Tanto el club como el entrenador hemos coincidimos en que es el momento adecuado para romper nuestra relación. Ha sido una decisión de mutuo acuerdo. Le damos las gracias por su trabajo y le deseamos los mejores éxitos deportivos en su futuro destino». Dos años, once meses y 24 días después, la zaragatera era Mourinho bajaba el telón.

Fueron tres temporadas en el banquillo del Santiago Bernabéu subidos en una interminable montaña rusa. Nunca antes un entrenador del Real Madrid había provocado tantos vaivenes y de tan variada tipología. Árbitros, calendario, horarios, estados del césped, periodistas, aficionados, jugadores propios y rivales... Se llegó hasta tal punto de excitación que el madridismo vivió durante varios años una innecesaria y ridícula Guerra Civil. Era con o contra. No había gris. Para suerte de ambos, por caminos separados les ha ido mejor: «En el club todavía encontrarás opiniones de todo tipo acerca del paso de Mourinho, pero de aquella etapa apenas quedan recuerdos. Está prácticamente olvidada. Nosotros seguimos nuestro camino y ahí están los títulos logrados. Y a él le ha ido también bien en Inglaterra. Todos felices», explica un veterano empleado del club.

Tres títulos

Una Liga (ganada con el récord de 100 puntos), una Copa del Rey y una Supercopa de España (ambas conquistadas ante el Barcelona de Guardiola, considerado el mejor de la historia culé), ese fue el palmarés de Mourinho en el banquillo blanco. Y tres semifinales de Champions, que entonces parecían bastar a un sector del madridismo, seguramente anestesiado tras seis temporadas consecutivas cayendo en octavos de final. Pero el tiempo ha demostrado que la panza del Real Madrid se quedó hambrienta.

Tres Champions, una Liga, una Copa, dos Mundiales de Clubes y dos Supercopas de Europa ha conquistado el club de Concha Espina desde que el entrenador luso cogiera el petete rumbo a la Premier. Había mucha gloria después de Mourinho, aunque muchos solo avistaran un desfiladero: «Hay un respeto mutuo. De hecho, en Los Ángeles estuvo viendo alguno de nuestro entrenamientos. Queda una relación cordial. Ya no hay lugar para el rencor», esgrime el núcleo duro del vestuario merengue.

Y es que durante la primera temporada pos-Mourinho, había un latente deseo de venganza. Sobre todo, por parte de Casillas, Ramos y Cristiano, las «tres manzanas podridas» del vestuario blanco, según el técnico luso. El club hizo todo lo posible por edulcorar su marcha, con el objetivo de devolverle el foco al fútbol tras tres polémicos años, pero los jugadores se cobraron pronto la cuenta. En julio, solo dos meses después de su adiós, el Real Madrid venció al Chelsea (3-1) en un amistoso de pretemporada precedido de unas arrogantes palabras de Mourinho: «Yo entrené al verdadero Ronaldo, no al de ahora». Cristiano le contestó dentro del campo (dos goles celebrados con rabia y efusividad) y fuera de él: «Yo nunca escupo en el plato que me da de comer», aseguró.

Primer cara a cara oficial

Desde entonces, nunca más se han vuelto a ver las caras, hasta el amistoso de hace dos semanas en Santa Clara, en el que todo fueron cariños y piropos. Por el camino, éxitos en ambos lados. la Décima, el gran anhelo de Mourinho, la hizo real Ancelotti en solo nueve meses. Y el Madrid de Zidane ha sido el primer equipo en ganar dos Champions de manera consecutiva. No han sido tan glamuroso los títulos del luso, pero tampoco le ha ido mal. Premier y FA Cup con el Chelsea, y Europa League con el Manchester United. Mañana, Mourinho y Real Madrid pelearán por la Supercopa de Europa, pero ya sin rencillas. Hace solo cuatro años pareciera imposible. A 7 de agosto de 2017, la huella de Mourinho está totalmente borrada.