Real Madrid Cristiano, físicamente al cien por cien

El luso se encuentra en plena forma. Ha adquirido la velocidad punta. Penetra por la banda izquierda, regatea y desborda. Si no está bien no lo intenta

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Cristiano, físicamente al cien por cien
TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN - Actualizado: Guardado en: Real Madrid

Cristiano se lamenta porque el gol no le entra cuando se encuentra físicamente perfecto. «Al cien por cien», destacan los profesionales de Valdebebas. La lesión de rodilla sufrida en la final de la Eurocopa ha supuesto que tuviera dos meses de recuperación paciente para reaparecer el 10 de septiembre descansado física y mentalmente. Ha realizado la pretemporada con partidos de competición y ahora se siente en forma, aunque no se traduzca en resultados.

El portugués se concentra psicológicamente en tener pensamientos positivos con el reto de marcar. Mascullar la falta de acierto en el Bernabéu solo sirve para perder confianza

Antonio Pintus le ha dado la puesta a punto ideal. Desde hace cinco partidos entra por la izquierda con velocidad, intenta el regate y lo consigue. «Desborda», indican las personas que trabajan a su lado. Es la prueba de su estado físico. Cuando Ronaldo no está seguro, no dribla. Actualmente ataca siempre al defensa contrario. «Buen síntoma». Su menor porcentaje goleador no se justifica en una cuestión física. Su desacierto «es cuestión de rachas», espeta Zidane, y todo debe cambiar en un santiamén, como ocurrió en Vitoria.

Veterano en este negocio, el portugués sabe que es mejor no darle vueltas a la cabeza. Las estrategias psicológicas conjuntas e individuales asimiladas durante quince años de profesional dictan que debe tener pensamientos positivos y concentrarse en el reto de marcar. Mascullar la falta de gol en el Bernabéu solo sirve para perder confianza. Cristiano lo sabe y su entrenador afirma que no está preocupado por ello. «Es lógico que se enfade cuando no marca, porque es un goleador, pero juega bien». Malo sería que no se enojara. Entonces ya no sería Cristiano.

La exigencia del perfeccionista

Es esa ambición por ser el mejor lo que muchos confunden con enfados de niño malcriado. Todo lo contrario. Se enoja como un chaval porque piensa al instante que le ha pegado mál al balón o que debería haber disparado de otra forma. Ser perfeccionista tiene el problema de lamentar todo lo que no sale perfecto. El «siete» quiere ser un «diez» en todo. Y no puede ser. Es esa exigencia que se impone la que le hace mejorar.

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