Real Madrid

El Real Madrid arropa a Bale

El club vuelve a realizar una labor psicológica con el jugador, víctima de un infortunio perenne, para eliminar el enemigo de la ansiedad

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Se rompe Gareth Bale al forzar en los entrenamientos y ya han salido los «médicos» matasanos a dar doctrina sobre los problemas del jugador y las soluciones, como si los doctores del Real Madrid y de otros lares donde el galés ha acudido no supieran mejor que nadie sus debilidades, que son tan psicológicas como puramente físicas.

El delantero se cuida con dedicación total al fútbol y no sabe por qué recae en las lesiones; puede ser su estrés por reaparecer y el temor a romperse de nuevo el que provoque esta continuidad de dolencias

El Real Madrid ayudó al futbolista durante este periodo de depresión, por sufrir lesiones en cuanto exprime su cuerpo y juega bien, como hizo en Dortmund el 26 de septiembre, donde marcó un gol, dio otro a Cristiano y sintió un nuevo problema en el sóleo izquierdo maldito. Ahora ha sido el aductor de esa misma pierna, la zurda, que acumula doce de sus diecinueve dolencias.

El club ha vuelto a la carga para apoyar a su jugador en estos momentos de desesperación, porque lo peor que soporta el británico es no saber por qué se lesiona en cuanto está a tope. Lo peor que sufre «Gareth», como le llama el vestuario, es no saber qué le pasa. Lo peor que lleva el número once es no saber por qué se rompe ahora aquí, ahora allá.

El galés quiere jugar el clásico del 23 de diciembre, el nuevo reto que le ha puesto el club

El club analiza si es su ansiedad y su preocupación por reaparecer y temer la recaída la que le afecta mentalmente. El recuerdo de aquel bulto en su pierna el día de su esperado estreno en el Bernabéu, el 22 de septiembre de 2013, que le impidió debutar, es un dato de la tensión que afecta al futbolista. La presión le vence. En aquella ocasión la ansiedad y el estrés por jugar y hacerlo bien pudo con él. Quizá sea verdaderamente aprensivo ante su frágil estado físico y sus reapariciones. Si sale y juega con el freno echado, no marca la diferencia. Si explota sus posibilidades de velocidad, se rompe de nuevo. ¿Qué puede hacer? Él se cuida con una dedicación total al fútbol, es el polo opuesto a Prosinecki, un jugador de otra época, donde fumar era normal. Lo hacían Cruyff, Maradona y otas figuras. Ese es el dilema de Bale: hace todo bien para jugar y no puede.

El club le anima para reaparecer en el clásico del 23 de diciembre y realizar una segunda parte de la temporada a buen nivel.

El jugador lee ahora con dolor que debe ser traspasado, que debe volver a Inglaterra, que no rinde. El Real Madrid no piensa ahora en el capítulo de si debe continuar o ser traspasado en junio. Eso lo verán entonces. Hoy se centra en recuperar al futbolista para que rinda en el equipo y ayude a conseguir títulos. Después, en el verano, será Bale quien decida su porvenir.