Champions League Sporting-Real Madrid: Lisboa, cita para conocer a Cristiano

El Real Madrid se enfrenta al Sporting Club; el portugués recibirá un homenaje local

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Sporting-Real Madrid: Lisboa, cita para conocer a Cristiano
HUGHES - Actualizado: Guardado en: Real Madrid

El Madrid juega en Lisboa. Cristiano juega en Lisboa. Luego la noticia es Cristiano.

Jugará en un estadio donde no le pitarán y será entendido. Una de las razones para querer ser portugués es la elegancia; otra es, no Cristiano, sino entender a Cristiano.

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El sábado pasaron varias cosas importantes con él.

Jugó de nueve y lo hizo bien. Quedarse allí junto a Bale le abre al equipo opciones mareantes.

Sus tres goles le recuperaron la media (la media son sus pulsaciones, los goles su rosario).

Y dio esa foto quieto ante la grada en desplante puro. Una foto que era como del National Geographic

De la grada en contra recibía toda la energía como un cactus absorbiendo radiaciones. Tanta energía que daba envidia. En los seguidores del Atlético había una no reconocida fascinación.

Sus celebraciones evitan la vulgaridad de la euforia. Casi de inmediato se transforman en postura. Del gol a la pose en instantes. Veíamos que algo estaba cambiando en él por su Instagram. Luego renovó y habló con otra madurez. Se exhibió feliz.

Ahora sustituye el “uuuh” por esas instantáneas llenas de humor.

Cristiano se estiliza y afila y va dejando de ser Hulk. Celebra con minimalismo y se ríe de sí mismo. Se cita. Un Mannequin Challenge, una foto Peter Pan con los niños, el sueño entre las flores, o las gafas de Azafato de Un, Dos Tres. Cristiano empieza a ser divertido, y puede que esté naciendo un jugador nuevo: un nueve pulidísimo, conforme y especializado que, como Puskas, se va metiendo en el área. Puskas echó barriga, Cristiano se perfecciona como un Madelman.

Puskas y Cristiano se disputan la condición de mejor jugador europeo de la historia. Esto no se dice. Con Cristiano el periodismo español ha fracasado y no ha superado nunca el “cae mal”.

Caer mal es una exhibición de libertad insoportable. ¡Eso no se le tolera a Cristiano!

Pero es maravilloso que Cristiano siga cayendo mal, que no haya cedido a España, ni haya cambiado en España.Que nunca haya querido ser “majo”, que es lo que Del Bosque decía siempre de Piqué y del resto de jugadores de la selección.

O que no saliera en ninguna encuesta de “famoso-para-salir-de-cañas”.

Si admiramos a Cristiano es también por eso, por no dejarse transformar por nuestra simpatía pegajosa y gratuita.

Portugal dio a Pessoa, con sus muchos yo, y ahora a Cristiano, con su “yo” como una Trump Tower.

¿Atributos trumpianos en Cristiano? Su hotel en Lisboa está perfumado con su propia fragancia, y su imagen se proyecta en todo el edificio. Las alfombras tienen sus pasos grabados (ofrecen la experiencia de andar como él); y el ascensor tiene un piso por cada año. Es como vivir dentro del organismo de Cristiano.

Ayer circuló la noticia de su enfrentamiento con Koke (Koke enfadado parece un dibujo de Gila). Se destacaba (con malicia y temor a la vez) una frase determinada.

Así hubiera sido una discusión cualquiera:

-Maricón

-Cabrón.

Así es una discusión en la que esté Cristiano:

-Maricón

-Maricón, sí, pero lleno de pasta, cabrón.

La frase ha sido repetida como titular.

Y hay quien, del diálogo, ha destacado la prepotencia de Cristiano.

Otros dijeron que eso era un outing; aunque no necesariamente. Además, se podría salir del armario, pero no del vestuario. Esa sería la Ley de Hierro del fútbol: salir solo de la taquilla.

Cristiano jugará en Lisboa, donde le entienden. Nuevo contrato, nueva posición, la paz con su palmarés tras la Eurocopa, la media goleadora recobrada, y la cercanía de otro Balón de Oro.

Posa como quiere, su abdomen parece una embriogénesis y tiene consigo mismo la privilegiada relación de Ben Stiller con Zoolander. Critiano no ha dejado de evolucionar, de cambiar, y se nos escapa.

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