Legia-Real Madrid Silencio gélido en Varsovia

El ambiente y el frío bloquean al Madrid: «Ha sido un partido raro», confesó Zidane

Imagen del estadio vacío del Legia al comienzo del partido
Imagen del estadio vacío del Legia al comienzo del partido - AFP

Se cuentan con los dedos de una mano las veces que un futbolista profesional disputa en su carrera un partido sin seguidores en las gradas, si es que lo llegar a hacer, que a la gran mayoría no le ocurre en ni una sola ocasión. Los que han pasado por esta anómala experiencia dicen que uno de los momentos más impactantes es el camino desde los vestuarios hacia el campo y el golpe visual y auditivo que genera en el jugador saltar al césped y encontrarse ante sí un estadio cementerio. El silencio y las butacas vacías rompen todos los esquemas de unos deportistas acostumbrados a sentir el aliento de la grada en su cogote y de jugar entre centenares de decibelios: «Ha sido un partido complicado. Conseguimos una ventaja de dos goles en una buena primera media hora, pero luego metimos al Legia en el encuentro cuando hicieron su primer gol y a partir de ahí, fue un duelo raro. Nos ha faltado intensidad, movimiento y ganas, y yo soy el responsable de todo esto. Lo único bueno es que no hemos perdido», analizaba Zidane en la sala de prensa.

Tampoco el intenso frío (entre cero y tres grados durante el partido), y el desagradable viento gélido ayudaron a que el centenar de seguidores blancos que pudieron ver el partido desde el lateral que no enfocaban las cámaras de televisión, le dieran algo de color a un encuentro tan extraño como el propio ambiente: «No es una excusa lo del público, ya sabíamos que iba a ser un partido sin aficionados. Estábamos mentalizados para ello y así lo hemos demostrado durante los primeros treinta minutos, pero luego quizás si que la ausencia de seguidores haya podido tener algo de influencia en nuestra relajación», comentó el entrenador francés.

El show de Keylor

El protagonista de la helada noche en Varsovia, y no solo por su grave error en el segundo gol del Legia, fue Keylor Navas. El portero costarricense fue el más activo de sus compañeros a la hora de dar órdenes: «Vamos, Gareth. Vamos, Gareth», le gritaba el «tico» al galés desde 70 metros cuando Bale iba directo como un obús hacia el área, en uno de sus clásicos sprints llenos de potencia y velocidad. «Mira a Cristiano, abre a la banda», le decía a Benzema cuando el galo, de espaldas, controlaba un balón y Keylor le apremiaba para que moviera el balón con rapidez. «Ábrete Nacho, ábrete ya», le insistía Navas al canterano tras recibir una comprometida cesión del defensa con Nikolic encimando al costarricense.

Un ímpetu que se convirtió en lamento conforme caían los goles del Legia y el equipo hacia aguas en defensa, como reconoció Bale: «Tenemos que mejorar defensivamente y aprovechar las oportunidades. Con 0-2 perdimos la concentración. Ahora toca aprender la lección y mirar hacia adelante». Lucas Vázquez reflexionaba en la misma sintonía: «No supimos mantener la ventaja. Fue un choque raro. Ahora tendremos que analizar nuestros errores y aprender de ellos»

El sorprendente cortocircuito del Real Madrid en Varsovia encarece más de lo previsto el pase a octavos de final como primeros. El Borussia Dortmund ganó por la mínima al Sporting en tierras germanas y este resultado obliga a los blancos a ganar en Lisboa y, también, a los alemanes, en la última jornada, para cumplir con el objetivo marcado: «Seguramente se complica un poco el grupo, pero para nosotros no cambia nada. La idea es terminar primero», sentenció Zidane.

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