Real Madrid

Kroos pone a funcionar a Isco

Renovado hasta 2022, el alemán dio una lección de fútbol, de corte y confección, y permitió que el malagueño jugara libre al ataque

Kroos pone a funcionar a Isco
TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN - Actualizado: Guardado en: Real Madrid

Es un tipo listo este alemán de 26 años que demuestra una madurez de 32. Hasta los 32 ha firmado precisamente su nuevo contrato de por vida. Porque Toni Kroos ha expuesto que este puede ser su último contrato con el Real Madrid, el definitivo de su carrera, el que marque su retirada. Subraya que quiere dejar el balompié aún en plena forma. Nunca permitirá arrastrarse por un campo por un mírame allá ese dinero. Nos extrañaría muchísimo que Kroos pudiera arrastrarse alguna vez por un campo de fútbol. Siempre rinde. Corre, presiona, muerde, marca. Y sobre todo, juega como los ángeles teutones. En el Villamarín dio una exhibición de maestro en la dirección de un equipo, de jerarquía en el mando de un esquema. Repartió el juego de la goleada. Cristiano y Benzema conectaron con el alemán, marcaron y rindieron.

El germano mandó en el partido y a los tres minutos ya dio el primer tanto, a Varane. Luego creó el segundo. Y durante los noventa minutos cubrió las espaldas de Isco

Kroos cogió la pelota desde el minuto uno y en el cuarto ya había dado el primer gol, en otro de sus magníficos saques de esquina que explotan como nadie la potencia del Real Madrid en los balones aéreos. Varane cabeceó su pase de córner, botado con ese guante que el «ocho» tiene en el pie derecho.

El malacitano, al ataque

El Real Madrid dominó el primer tiempo gracias al liderazgo del germano, que supo frenar al enemigo verdiblanco, templar, dormir el partido y sentenciarlo con sus centros. También creó el segundo tanto madridista, firmado por Benzema.

El Betis quería y no podía porque el jefe del juego blanco no fallaba ni un pase. Todo lo solucionaba bien. Regates, recursos, pases a izquierda y a derecha, en largo y en corto. Y ninguno mal. El colofón del funcionamiento de Kroos es su labor defensiva. Sin ser Casemiro, su colocación interrumpe el contragolpe del rival. Y además corta. Presiona. Muerde. No deja jugar al adversario. Pone su espalda para que los trallazos del contrario se estrellen en su culo (Joaquín le puso el sello). Y en un santiamén genera una respuesta como el cuarto golazo del Real Madrid, en una contra perfecta de «los bisontes en estampida», como les definen ya en todos los campos, incluido el Villamarín.

El mayor beneficiado del rendimiento destructivo del «8» fue Isco, reaparecido en combate. Si Kroos dio dos goles, el malagueño rubricó otros dos gracias a su apuesta absolutamente ofensiva. Con el alemán de escudero a sus espaldas, Francisco Alarcón solo pensó en atacar. Recibía el balón de «Toni» para girarse y buscar el pase a Cristiano, Bale y Benzema, que demostró su conexión con el malacitano. El francés entiende muy bien los centros al hueco del andaluz.

Isco pudo jugar como en vel Málaga, sin mirar atrás, porque allí estaba un alemán que lo cortaba todo y que trabaja más que nadie para el equipo

Isco jugó a placer, como hacía en el Málaga, sin obsesión por defender, y en ese ambiente es único. Regateó, caracoleó, hizo rondos sobre sí mismo y remató un gol fabricado por Cristiano y un segundo tanto colosal en un disparo soñado, por la escuadra. El malagueño, sin preocupación de trabajo oscuro, brilla. Sabe que tiene la gran oportunidad de ganar protagonismo en el conjunto, ante las lesiones de Modric y Casemiro, y en Sevilla aprovechó su ocasión.

Isco ha hecho estas demostraciones muchas veces. Lo fundamental es mantener una continuidad. Frente al Betis se lució gracias al sacrificio perenne de un alemán que juega más que todos por y para el equipo. Kroos ha rubricado su futuro con el club durante seis años más. Es un seguro de vida. Un enorme error del Bayern. Un acierto del Real Madrid.

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