Real Madrid

El éxito de la revolución francesa

Zidane ha conseguido que sus estrellas defiendan. Hay otros dos secretos: el 4-2-3-1 y la colocación de Bale por la izquierda y Ronaldo de nueve

El éxito de la revolución francesa
TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN - Actualizado: Guardado en: Real Madrid

Zidane no es reconocido como un entrenador de prestigio porque lleva once meses en el Real Madrid y la sombra del club es alargada. Su humildad colabora a que muchos se escuden en decir que acaba de empezar. Pues para haber comenzado hace tres años supera ya el palmarés al noventa por ciento de los técnicos. Y la verdad es que el trabajo del francés presenta muchos méritos para ser reconocido. El primero, su dominio del vestuario, respetado por profesionales que saben que fue futbolista de alto nivel. El segundo, su valentía para sentar a jugadores de renombre. Simeone introdujo al Real Madrid de Zidane en su única crisis el 27 de febrero. Aquel 0-1 fue un punto de inflexión. «Zizou» supo reaccionar con cambio radical de jugadores y de sistema. Y el tercer mérito del responsable del Real Madrid es que la revolución continúa ahora con su exigencia a las estrellas para que sean solidarias con sus compañeros de menor talento y defiendan en un equipo. Lo ha conseguido.

El francés continúa un cambio que busca el trabajo de los diez futbolistas de campo para defender y robar el balón

Cristiano y Bale presionaron en el Calderón como pocas veces lo han hecho y el líder venció en el partido más difícil de la temporada, en el estadio donde no ganaba desde 2013.

Zidane hace realidad lo que Ancelotti y Benítez no realizaron. Sienta a las figuras si el equipo no funciona. Lo hizo con James y lo ha hecho ahora con Benzema. Mientras su compatriota no alcance un estado de forma óptimo, alineará a Lucas en los partidos difíciles, como antes hizo con Morata. El secreto del entrenador es apostar por los hombres que mejor están, pues el nivel de calidad es alto en todos. Y la estrategia para sacar provecho de esa fusión de poder físico y clase es un sistema 4-2-3-1 que protege a los creadores con dos pivotes, Kovacic (Casemiro) y Modric. Con ese escudo, Isco explota su magia. «Rinde a gusto por detrás del punta», admite el técnico. Un delantero centro que es Cristiano, el rematador puro, como otro Hugo Sánchez.

«Así se ganan los títulos»

La posición de Ronaldo permite que Bale juegue por su lado natural, la izquierda, y la conjunción del esquema, con Lucas como tapón por la derecha, es inmejorable.

El vestuario reconoce la autoridad del entrenador al exponer que si todos son solidarios en la presión es casi imposible que pierdan partidos, dada la calidad del conjunto

«Si este equipo es solidario no hay nadie que le gane». Carvajal hizo suyo en el vestuario el lema de Zidane. «Para ganar, tenemos que correr más que el rival, la calidad no es suficiente», insiste el francés. «Así se ganan los títulos». Y la plantilla le concede la autoridad de la verdad. «Tiene razón». Los futbolistas aceptan que esa labor constante de destrucción evitaría muchos goles en contra, pues la clase del plantel es tanta que ganaría casi todos los encuentros, ya que marca en todos ellos.

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