Real Madrid El Bernabéu obceca a Cristiano

La fiera está herida. No acierta en casa desde hace 52 días. Es su peor racha en su estadio. Debe eliminar la obsesión. Mañana es una final

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El Bernabéu obceca a Cristiano
TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN - Actualizado: Guardado en: Real Madrid

Serio. Taciturno. Con cara de pocas palabras y ganas de enfrentarse de nuevo a la portería rival. Cristiano Ronaldo no está para chácharas risueñas. Silencio. No compitió con sus compañeros en los karts en el acto de entrega de los coches Audi a la plantilla del campeón de Europa. No se encontrabaa allí para jueguecitos. Se sentó con Pepe, Casemiro, Marcelo, Benzema, Bale y Coentrao fuera de los focos. Ellos le acompañaron en esa espera serena para atacar los goles mañana, mientras Ramos volaba al volante como Hamilton. La estrella del Real Madrid deseaba mantenerse concentrado en una sola cosa: volver al acierto en el remate. Solo desea expresarse en el césped. Contestar a tantas críticas. Su seriedad desvelaba una reflexión personal para estar tranquilo y encarar la Liga este domingo como si fuera una final individual, íntima, interna. Rival, el Leganés. Objetivo, marcar y acabar con la obsesión del Bernabéu. Modric reaparece y esa es una gran noticia para el ariete.

Suma un solo gol en Liga en su campo, ese estadio que tantas veces coreó su nombre. La última, cuando endosó tres tantos al Wolfsburgo (3-0) y remontó el 2-0 de Alemania. Luego llegaría la Undécima

El portugués no consigue apuntarse un tanto en su estadio desde el 14 de septiembre, aquel golazo de golpe franco al Sporting de su tierra. En Liga no logra una diana desde la fecha de su debut esta temporada, el 10 de septiembre, ante el Osasuna, cuando anotó el 1-0 a los cinco minutos. Lleva 52 días sin acertar en su campo, 56 noches sin marcar en Liga ante su público. Suma dos goles en casa al cabo de diez jornadas del campeonato español y otras cuatro de Champions. Una sola diana liguera en ese coliseo que ha coreado su nombre en tantas ocasiones. La última vez, cuando firmó el 3-0 que eliminó al Wolfsburgo y permitió al Real Madrid encarrillar la Undécima.

Todo se olvida muy pronto

Esta temporada ha escuchado murmullos e incluso pitos al equipo por los empates frente al Villarreal y el Éibar, cinco meses después de conquistar la Copa de Europa. También hubo silbidos en la sufrida victoria ante el Athletic, con el gol salvador de Morata. Cristiano comentó entonces, al salir del campo, que no entendía esas protestas, aunque no fueran mayoritarias. Piensa que el juicio debe realizarse en mayo. El portugués reflexiona que la afición olvida pronto todo lo conseguido.

Mañana será un día especial para el portugués. Debe quitarse su última afrenta personal de la cabeza. Saldrá al coliseo del Bernabéu con red y tridente

Mañana será un día especial para él. Quiere dedicar goles a Dolores, malacostumbrada a ver anotar a su hijo treinta tantos por temporada en Chamartín. Anhela señalar a su hijo Cristiano júnior, sentado junto a su abuela, para celebrar otra diana en el estadio que pronto se denominará Cepsa Bernabéu. El máximo artillero de la historia del Real Madrid asegura que tiene gasolina súper para muchos años. Mañana le toca mover el marcador. Si es posible, con un gol para mamá y otro para su vástago, con todo respeto para el Leganés, que a domicilio rinde mejor que en Butarque. Cristiano está encelado en ello.

Al portugués le sucede hoy lo mismo que al modesto Leganés. En esta campaña ha rendido mejor fuera que en casa. Lleva siete tantos y cinco los firmó lejos de Madrid, cuatro de ellos en la Liga. Hace una semana se resarció de la sequía goleadora que le acuciaba con el triplete rubricado en Mendizorroza. Y falló un penalti. Siete días después necesita acabar con el dilema del Bernabéu. La fiera está enfadada. Le critican por llevar «solo» siete goles. Es el máximo artillero del equipo «y el más criticado del mundo». Sus compañeros portugueses le defienden ante el acoso general. Ronaldo no comprende, «o lo entiende demasiado bien», porque se ceban con él cuando suma siete tantos en el Real Madrid y es el mayor realizador de la plantilla. «No se le mide por el mismo rasero», destacan sus amigos. Es cierto. Sus enemigos le exigen que mantenga el alto nivel de los últimos seis años.

El año pasado empezó igual

Desde 2010 a 2016 ha acabado las seis campañas con 53 goles, 60, 66, 51, 61 (récord en el curso 14-15) y 51 en la última. Ronaldo pide que le juzguen en junio. El año pasado acumulaba ocho tantos en Liga tras las primeras diez jornadas y acabó el campeonato con 35. Ahora ha debutado en la tercera jornada tras superar una grave lesión de rodilla y observa que no se tiene en cuenta esa verdad. Su cara seria denota un sentimiento de injusticia que desvela con franqueza. El duelo cainita Barcelona-Real Madrid suscita ataques indolentes que se centran en la figura del enemigo ancestral. Lo asume. Pero se considera víctima de ataques personales que nada tienen que ver con el gol. Y eso le provoca. La fiera saldrá mañana al coliseo del Bernabéu con red y tridente. A matar.

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