Real Madrid

Bale no se mueve: «Estoy feliz en el Madrid»

Florentino también acaba con el debate: «No está en venta»

Isco celebra con su compañero Gareth Bale el tanto del Madrid
Isco celebra con su compañero Gareth Bale el tanto del Madrid - EFE

Decía José Mourinho el lunes, en su habitual partida de ajedrez prepartido, que si Bale no aparecía sobre el verde del Filip II Arena de Skopje le estaría esperando en Manchester. Zidane frunció el ceño y negó que Bale estuviera en venta. Lo hizo minutos después del osado mensaje del portugués, y lo demostró anoche dándole la titularidad a Bale y dejando en el banquillo a Cristiano. Después, el propio jugador galés se encargó de confirmar que no tiene intención de regresar a la Premier: «No escucho ni leo nada acerca de mi futuro. Estoy disfrutando de mi equipo y trabajando para olvidar cuanto ante mi lesión de la pasada temporada. No tengo necesidad de comunicarle al club nada porque estoy feliz aquí».

En la misma línea se manifestó el presidente blanco, su principal valedor en el club: «No contemplo venderlo, es uno de los mejores del mundo y es una pieza fundamental para nosotros». Incluso el propio Mourinho, rendido a la evidencia, reculó 24 horas después de su órdago y sacó la bandera blanca: «No vamos a iniciar conversaciones con Bale porque se ha visto que cuentan con él. Que se quede y disfrute».

Gareth no tuvo una brillante actuación ante el United, y ni siquiera el palo se alió cuando más cerca estuvo del gol, pero el partido del Madrid fue un ejercicio de excelencia calcado a la final de Cardiff: «Los centrocampistas del Real Madrid son únicos, no hay réplica de Casemiro, Isco, Kroos ni Modric. Son muy buenos con el balón y hacen imposible que los rivales puedan hacer algo», comentaba resignado Mourinho tras el partido. Lo hacía en una fecha especial. Hace justo un año, el Manchester United hacía oficial el fichaje de Paul Pogba. 105 millones de euros para la Juventus y 15 para Mino Raiola, el pizzero metamorfoseado en famoso y rico agente de futbolistas. En total, 120 «kilos». Casi nada. Entonces, muchos se preguntaron si realmente Pogba era un jugador de tres dígitos de valía. 365 días después, el interrogante no solo no ha desaparecido, sino que ha cogido más altura que nunca.

Isco, MVP

La exhibición anoche del Real Madrid, plasmada en Casemiro e Isco, MVP de la Supercopa, chocaba con un nuevo borrón en la carrera de Pogba. El brasileño deslumbró con un soberbio partido en el corte y confección, especialidad de la casa. Pero sus méritos fueron mucho más allá de un excelente trabajo de destrucción. Se sumó al ataque con el descaro de un «10» y rozó el gol en un par de ocasiones antes de abrir el marcador con definición de «9»: «Somos el equipo que mejor está trabajando. Hemos sido justos campeones»

La actuación de Casemiro chocaba de bruces con el rendimiento de Pogba. El francés pasó más tiempo corriendo detrás de la pelota y perdiendo balones en zona de riesgo que fabricando fútbol, y cuando tuvo la oportunidad de lucirse, naufragó cual Titanic. Con empate a cero, el galo condujo un contragolpe de tres para dos, con Lukaku y Lingard a ambos costados. Situación de clara superioridad para haber fabricado una ocasión, pero Pogba pecó de egoísmo y falta de ideas y acabó lanzando un disparo desde 30 metros que se estrelló contra el cuerpo de Varane. Luego, en la segunda mitad, libre de marca en el área pequeña, remató inocentemente a las manos de Keylor un centro de Valencia. Los 7,5 millones que costó Casemiro dejan en cueros a la estrella francesa.

El otro hombre del partido fue Francisco Román Alarcón Suárez. Dándole continuidad a su apoteósica final en Cardiff, el malacitano supo leer a la perfección la defensa de cinco del United. De un costado a otro, se movió entre líneas con inteligencia, dándole amplitud, verticalidad y definición a su equipo. Precioso su tanto, en pared con Bale, finalizada con un remate de interior imparable para De Gea. Aunque la tiene apalabrada, todavía no ha firmado su renovación, pero por si acaso haría bien el Madrid en sellar cuanto antes el acuerdo. Con los tiempos que corren, su cláusula de 150 millones de euros es una bagatela: «Mi renovación está cerca. Se hará pronto. Lo importante es que el club está haciendo una gestión increíble, con un proyecto de presente y futuro. En las grandes citas no fallamos», aseguró el «22».

Isco también puso el foco del éxito en la ambición y la convivencia del equipo, clave de los éxitos blancos: «Tenemos mucha relación y estamos construyendo un grupo ganador que nunca tiene suficiente y siempre quiere más». Su mensaje coincide con el del jefe, Zidane, orgulloso de cómo compiten sus futbolistas, incluso con el estómago lleno: «Este equipo siempre tiene hambre y quiere más. Ya pensamos en el partido del domingo y en ganar la Supercopa de España».

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