La vegetación se ha hecho dueña de este canal en Utrera
La vegetación se ha hecho dueña de este canal en Utrera - A. F.
Infraestructuras

Una obra de 12 millones de euros llena de maleza en Utrera

El canal de desvío del arroyo Calzas Anchas en Utrera está repleto de vegetación e incluso árboles de varios metros de altura

UtreraActualizado:

El canal de desvío del arroyo Calzas Anchas en Utrera está repleto de vegetación e incluso árboles de varios metros de altura 

En el año 2012 terminaba la primera fase de una de las obras más importantes de la historia de Utrera, el desvío del arroyo Calzas Anchas. Este aprendiz de río, cuyo cauce apenas levanta dos palmos del suelo en condiciones normales, ha dado importantes sustos a la localidad, produciendo graves inundaciones, la última de ellas en el año 2007. Desde aquel momento sacar el cauce del río del casco urbano, de la localidad se convirtió en un objetivo primordial para el Ayuntamiento de Utrera, que terminó financiando el 70% de los trabajos, que tuvieron un coste total de 12 millones de euros. Una cantidad que viendo el estado actual en el que se encuentra el canal, se ha tirado prácticamente a la basura. 

Han pasado algo más de cinco años desde que este tramo del desvío se inauguraba con toda la pompa y el boato con las que se suelen acompañar estos actos, con la presencia incluida del entonces ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete. Desde aquel momento Utrera desterraba el peligro de inundaciones, ya que en lo últimos años el Calzas Anchas se ha convertido solo en un mal recuerdo para los vecinos de enclaves como las barriadas de Coca de la Piñera, Los Remedios o La Gordilla. El asunto es que cuando han pasado solo cinco años desde la construcción de la primera fase del desvío, la zona presenta un aspecto ciertamente lamentable, que introduce una duda razonable con respecto a lo que puede pasar si llegan precipitaciones muy abundantes. 

En la zona del canal que va desde el cruce con el camino de Los Molares a la conocida como «carretera cortada de Vistalegre», la maleza, los arbustos y la vegetación se han hecho dueñas del suelo del canal, alcanzando en algunos puntos varios metros de altura. La falta de mantenimiento de la zona ha provocado que se haya instalado en el suelo del canal un auténtico bosque, algo que resulta muy peligroso, ya que en el caso de que el caudal del arroyo aumentase de nivel, difícilmente podrían discurrir las aguas con normalidad. 

Resulta paradójico que la zona presente un nivel tan elevado de dejadez, una de las inversiones más importantes de la historia de Utrera se encuentra totalmente abandonada por las administraciones, ya que en principio es la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, la entidad que tiene que velar por el correcto mantenimiento de este canal, que está diseñado para absorber el caudal del Calzas Anchas en el caso de que llegara una época importante de lluvias que provocara su crecida. A la existencia de esta boscosa vegetación hay que unirle también la presencia de residuos y basuras de todo tipo. 

Los dos caminos de servicio que discurren de manera paralela al canal del desvío, que son frecuentados por numerosas personas, presentan una clara peligrosidad, ya que el vallado de seguridad que se instaló en su día, ha desaparecido en este tramo casi completamente.Un lugar en el que se pueden producir caídas y accidentes de gravedad. 

El Ayuntamiento de Utrera ha mantenido recientemente una reunión con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir donde ambas instituciones abordaron cuestiones relacionadas con el desvío del Calzas Anchas, principalmente centradas en las grietas que presenta esta infraestructura, aunque no ha trascendido nada con respecto a la maleza que inunda el canalni si hay planes a medio o corto plazo para limpiar la zona. 

En su día, el desvío del Calzas Anchas, uno de los logros más importantes de Utrera en los últimos años, aparecía no solo como una infraestructura destinada a aportar mayor seguridad a los utreranos sino también como un área de esparcimiento para hacer deporte, caminar o montar en bicicleta, algo que en la realidad ha terminado convirtiendo más en un peligroso safari que en un tranquilo rato de ocio.