Los profesores del instituto utreranos se manifestaron al conocer el caso
Los profesores del instituto utreranos se manifestaron al conocer el caso - F. F.
Educación

Condenan a un padre de Utrera por un delito leve de amenazas a un profesor de su hija

La Justicia considera probado que le dijo al profesor: «Te voy a esperar a la salida, por tu culpa mi hija está en un psicólogo»

UtreraActualizado:

El pasado mes de mayo el IES Ponce de León de Utrera saltaba a la actualidad a consecuencia de la movilización de un grupo de profesores, que emitían un manifiesto para protestar contra la violencia verbal y física en las aulas. El caso que desató de manera definitiva esta reacción era el del padre de una alumna, al que acusaban de haber amenazado a uno de los profesores del centro, supuestamente a raíz de  una corrección impuesta por este docente a su hijapor no llevar a clase los deberes hechos. 

El asunto llegaba a los tribunales y ahora, según indica Europa Press, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Utrera ha condenado a esta padre como autor de un delito leve de amenazas, teniendo que hacer frente a una multa de seis euros al día durante 35 días, lo que supone una cantidad total de 210 euros, además de las costas en su caso. 

Según han indicado los tribunales, el episodio tenía lugar después de una reunión con el jefe de estudios y el docente implicado, cuando al parecer el padre ahora condenado se dirigió al profesor en cuestión diciéndole «te voy a esperar a la salida, por tu culpa mi hija está en un psicólogo, esto que estás haciendo te va a costar el dinero, valiente sueldo mal tirado», en una escena que fue presenciada en directo por la directora y la orientadora del centro. 

El juzgado ha considerado probado que el acusado manifestó estas expresiones y ha destacado también que la defensa pretendió acreditar que el acusado había pedido disculpas por los hechos, «por lo que, a pesar de negar los hechos en su declaración en el acto de la vista, constan pruebas objetivas y de cargo suficientes para entender destruida la presunción de inocencia y tener por acreditados los hechos». 

En cualquier caso los tribunales no le han concedido al profesor la indemnización de 750 eurosque reclamaba en concepto de responsabilidad civil por los daños económicos que le habrían conllevado el cambio de centro escolar y por daños morales, ya que ni se prueba la merma de ingresos ni el informe médico que habla de «trastorno de adaptación ansioso reactivo a una situación de ansiedad» debe implicar que tal padecimiento venga motivado por estos hechos.

Respeto a la autoridad

Esta condena ha suscitado la reacción del sindicato 'Piensa', un colectivo que ha recordado que en la acusación realizada por el profesor también se solicitaba el enjuciamiento del acusado como autor de un delito leve de falta de respeto a la autoridad, aunque «la magistrada ha considerado que los hechos cometidos quedan subsumidos en la sentencia condenatoria dictada». 

El propio sindicato ha lamentado lo que estiman que es una falta de consideración del profesorado como autoridad pública, un «reconocimiento que le otorga la LOMCE y que en Andalucía no ha tenido un desarrollo normativo, a diferencia de otras comunidades y ciudades autónomas». 

'Piensa' ha aprovechado este caso para llevar a cabo un llamamiento al profesorado en general para que denuncien cualquier agresión o amenaza, asegurando que en demasiadas ocasiones «esta violencia de baja intensidad queda silenciada por temor al procedimiento burocrático que conlleva». 

Tras producirse estos hechos en el pasado mes de mayo, parte de la comunidad educativa del centro utrerano se movilizaba, realizando incluso la lectura de un comunicado a las puertas del Ayuntamiento de Utrera en el mes de junio, donde trataron de mostrar su apoyo al profesor implicado en este desagradable suceso, asegurando que «estamos cansados de admitir en silencio incidentes de menor o mayor gravedad y de tener que mirar hacia otro lado, porque sabemos que al final estos hechos son tratados como meras incidencias menores, propias de la labor del docente, extendiéndose un manto de silencio sobre ellos, sin la adopción de medidas educativas ejemplarizantes para los infractores, mientras que entre el profesorado son cada vez más frecuentes las bajas laborales provocadas por este tipo de situaciones».