Las clarisas de Carmona atesoran un intersante patrimonio, parte del cual sacan estos días a la luz
Las clarisas de Carmona atesoran un intersante patrimonio, parte del cual sacan estos días a la luz - A.M.
Patrimonio

Patrimonio, turismo y dulces, la apuesta de futuro de las clarisas de Carmona

Estos días muestran su patrimonio oculto en una exposición y proyectan crear una hospedería

CarmonaActualizado:

Las clarisas de Carmona ocupan un antiguo y monumental convento. Su fundación data de 1460 y en un proceso de expansión fue creciendo hasta ocupar una extensión enorme que, con los siglos, se fue revistiendo de patrimonio. Una responsabilidad y una larga suma de gastos necesarios para el mantenimiento. Pero las 15 monjas que forman la comunidad no se arredran, tienen un plan para salir adelante. Cuentan con su trabajo, el patrimonio del convento y con la ayuda de Dios, claro. De forma que han puesto a funcionar para buscar fondos tres elementos: las piezas artísticas que acumulan, el potencial turístico del convento y de la propia ciudad y el prodigio de sus manos haciendo dulces.

En el convento hay cientos de piezas artísticas que en muchos casos permanecen ocultas. Cuadros, imágenes, artesanía que ni siquiera los carmonenses conocen. Las monjas cuentan con un espléndido lugar para exhibirlas, la rehabilitación de la torre mirador habilitó varias salas que cumplen a la perfección con los requisitos museísticos. Con la ayuda del grupo joven de la Hermandad de la Virgen de Gracia y del Ayuntamiento, en ellas han dispuesto un conjunto de esas piezas que son como dice el nombre de la exposición, «Tesoros de clausura» y que pueden admirarse hasta el 7 de enero, en horario de mañana y tarde salvo los martes.

Hay piezas muy singulares, en la primera sala dedicada a la devoción mariana, puede verse una Virgen del Tránsito, una iconografía única en Carmona, una talla de la Virgen de los Ángeles o el cuadro de grandes dimensiones, «La Virgen concediendo a San Francisco la indulgencia plenaria». Más arriba se desarrolla una selección de obras pictóricas del convento, una Trinidad, San Fernando, el abrazo de San Francisco, un relicario o retablos de artesanía florales hechos por las monjas. En el capítulo de imaginería se disponen varias imágenes barrocas de santos vinculados a la orden: San Buenaventura, Santa Clara, San Francisco y Santa Inés. Las sorpresas se multiplican en el coro alto, desde el que además se puede acceder a la galería del claustro para verlo en toda su dimensión. Aquí, las clarisas nos regalan la contemplación de un espléndido nazareno con la rodilla en tierra, una pieza de imaginería de primer nivel y autor anónimo que según las monjas llegó a principios del siglo pasado de Utrera las clarisas de aquella localidad pasaron al convento carmonense. También un Cristo de la Humildad y Paciencia hecho de papelón que llegó de San Pedro, un calvario con la Virgen y San Juan del siglo XVII y dos Niños Jesús, uno de curiosa iconografía, que aparece recostado sobre una calavera. En los arcones en los que las monjas que ingresaban al convento se han dispuesto elementos que nos hablan de la vida conventual, pieza de liturgia, exvotos, bordados hechos por las monjas o las coronas que lucían al hacer la entrada en la clausura. Y más arriba, un espléndido conjunto de ropajes litúrgicos hechos por las monjas.

La exposición es un auténtico regalo, pero para la comunidad tiene una finalidad práctica. Se trata de recaudar fondos para crear una hospedería. Quieren hacerla en la antigua casa de la portera del convento, ahora sin uso. Serían ocho habitaciones que atenderían ellas mismas y que estarían enfocadas a un turismo que busca algo distinto y la posibilidad de imbuirse en la calma de la clausura.

Y otro regalo más es el otro elemento de sustento económico con el que cuentan las monjas. Sus dulces. No es tópico, son excelentes y conservan el gusto auténtico de las recetas originales: las típicas tortas inglesas de Carmona, roscos de aceite, piñonates, piezas de chocolate, hojaldres, empanadillas, y especialidades originales de ellas como las yemas de Santa Clara o sus bombones de mazapán. Pueden comprarse todo el año e incluso se les pueden hacer encargos de tartas. Pero el 6 de diciembre organizan una venta extraordinaria en el claustro de su convento.

La responsabilidad del patrimonio

Sor Verónica, la superiora del convento, explica que ellas sufren por la responsabilidad de mantener un patrimonio enorme y evitar que se pierdan piezas de gran valor. Por ello han comenzado un programa de restauraciones con la ayuda del Ayuntamiento. La primera de las piezas será un espléndido cuadro de una inmaculada del siglo XVII, de escuela sevillana. La obra es anónima, el descubrimiento de la autoría es una de las ilusiones con las que afrontan la restauración, la otra es recuperar el esplendor que bajo la suciedad sugieren la espléndida factura de los ángeles que figuran a los pies de la Virgen o la delicadeza de la coloración del rostro de la Virgen.