Cádiz Provincia

La hija de una criada reclama 11 millones de euros a su hermano de padre

Un juzgado ya determinó que era hija del señor de la casa, que falleció antes de reconocerla y ahora pide que le den su parte de la herencia. El juicio está fijado para el 24 de mayo del próximo año

Sofía Benítez Cubero, junto a una foto de sus padres
Sofía Benítez Cubero, junto a una foto de sus padres - ABC
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Un Juzgado de Primera Instancia de Sevilla ha fijado para el día 24 de mayo de 2017 un juicio para analizar la petición realizada por Sofía Benítez Cubero, hija de un ganadero de Sevilla y de una criada, que reclama más de once millones de euros a su hermano y único heredero de la fortuna de su padre, valorada en unos 20 millones de euros.

El abogado de la demandante, Fernando Osuna, ha informado a Europa Press de que este juicio se celebrará después de que se declarase firme la sentencia de filiación por la que el Tribunal Supremo reconoció a Sofía como hija del afamado ganadero José Benítez-Cubero, el cual mantuvo una relación sentimental con su madre, que trabajaba como criada en su finca.

«Ahora viene un segundo juicio para reclamar la humilde mujer la herencia que le corresponde y que se puede centrar en más de once millones de euros», fundamentalmente tierras y propiedades «importantes» en Sevilla y otros lugares, según ha relatado el letrado, que ha añadido que «el hermano de padre es el que ha heredado todos los bienes», pero «tendrá que compartirlos con la mujer pobre que la Justicia ha declarado que es su hermana y por tanto también hija del mismo padre».

Tras indicar que su patrocinada «tiene derecho a tres herencias», como son las de su padre y las de sus abuelos paternos, el abogado ha puesto de manifiesto que «ha sido un caso lleno de sentimientos amorosos y a la vez de muchas cuestiones jurídicas, en un juicio muy largo y a la vez denso».

En mayo de 2015, el Supremo confirmó una sentencia dictada en el año 2013 por la Audiencia Provincial de Sevilla que reconoció a Sofía Reguera Hidalgo como hija del afamado ganadero José Benítez-Cubero, una decisión que la convierte en heredera legítima de una herencia valorada en 20 millones.

En esta resolución, el Alto Tribunal rechazó el recurso interpuesto por el otro hijo del ganadero y confirmó la sentencia que reconoce la filiación de su cliente como hermana del único heredero, y, por tanto, como hija de este rico terrateniente.

La familia ostenta fincas con una extensión total de unas 2.000 hectáreas, bienes inmuebles, una ganadería famosa por sus toros de rejoneo y una yeguada.

Sofía tiene un solo hermano, único heredero de todo el patrimonio de la familia, mientras a ella «le tocó vivir una vida humilde, trabajando mucho si poder ir ni tan siquiera al colegio, salvo unos pocos días».

Según las fuentes consultadas, el proceso judicial «ha sido muy duro, ya que la parte contraria ha estado obstaculizándolo constantemente, llegando incluso a incinerar cadáveres que llevaban enterrados más de 30 años, para evitar la exhumación y las pruebas de ADN, acto que la justicia ha interpretado como valor probatorio de su mala fe».

El juicio

En el juicio celebrado el 3 de mayo de 2013, dos peritos del Instituto Nacional de Toxicología que analizaron muestras de saliva y de cabello tanto de la demandante como del demandado -el hijo del terrateniente- a fin de comparar sus respectivos ADN ratificaron que ambos son hermanos «con un 99,99 por ciento de posibilidades», una prueba que ha sido «clave» para que se estimara la demanda.

La prueba de ADN se realizó únicamente entre los hermanos debido a que el padre ya había sido incinerado, una incineración que se hizo «de mala fe» y con el objetivo de «dificultar» la averiguación de los hechos.

En el juicio prestaron declaración tanto la demandante, que insistió en señalar que «siempre ha sabido» que el ganadero fallecido era su padre, como el único hijo de éste, que negó que Sofía Reguera sea su hermana, así como un total de 12 testigos y los dos peritos de Toxicología.

La historia

La demandante ya informó a Europa Press de que la historia comenzó en 1947 en la localidad de El Coronil, cuando su madre, una «humilde» criada, comenzó una relación con el único hijo de la «rica» familia para la que trabajaba en una finca, relación que duró más de cuatro años, hasta que la mujer se quedó embarazada y la familia la convenció para que se volviera a su pueblo a dar a luz.

La familia del terrateniente le prometió que, «en breve», volvería a vivir con ellos «ya no como criada, sino como la legítima esposa de su hijo junto a su descendencia», pero tras ello esta familia concertó el matrimonio de su único hijo con una mujer de su misma clase social, de cuyo matrimonio sólo nació un hijo, actual y único heredero de unos bienes valorados en unos 15 millones de euros.

El abogado de la demandante ya señaló que, «aunque la historia de amor nunca se interrumpió», ya que el terrateniente «siguió viendo a la criada a escondidas durante muchos años y mantuvo interés» por la hija nacida de su relación, «nunca llegó a reconocerla como tal, debido tanto a su pronta muerta, acaecida en 1970, contando 47 años, como a la presión familiar ejercida».

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