El protagonista de esta historia con final feliz
El protagonista de esta historia con final feliz - F.R. MURUBE
Sucesos

Un ciclista salva la vida a un hombre que estaba a punto de morir ahogado en un canal de Los Palacios y Villafranca

El heroico episodio tuvo lugar ayer a mediodía

Los Palacios y VillafrancaActualizado:

Cuando Francisco Amador, vecino de Los Palacios y Villafranca, se disponía a salir en bici en la mañana de ayer nada le hacía presagiar la experiencia vital que el destino le depararía horas más tarde y que le harían sentir en primera persona una de las emociones más reconfortantes que seguramente pueda experimentar un ser humano: salvar literalmente la vida a otro ser humano.

El palaciego es un ferviente aficionado al ciclismo, y como tantos otros días hizo unos setenta kilómetros por parajes cercanos a su pueblo. En este caso, un recorrido previamente calculado al milímetro, ya que la ruta de ayer también servía para medir las distancias de una futura prueba de mountain bike que está preparando para su club MTB Los Palacios.

Cuando marchaba de regreso hacia el pueblo disfrutando de la soledad y el silencio que solo la naturaleza sabe ofrecer, en torno a las 13.00 horas, por un camino paralelo al canal de Los Presos a la altura de la parte trasera del vivero Adrián Gil, en una zona conocida como El Molinillo (a unos seis kilómetros de Los Palacios y Villafranca), Francisco divisa desde lejos una bicicleta estacionada junto a uno de los puentes que cruza el canal.

«En un principio pensé que sería de alguna persona que estuviera cogiendo espárragos por allí cerca», explica Francisco, pero pocos metros después gira la cabeza un poco y se percata que en el canal, que soporta un importante caudal de agua fruto de las recientes lluvias torrenciales, asoma la cabeza de un hombre que a duras penas lucha por mantenerse a flote.

En ese momento, Francisco intensifica el pedaleo, cruza el puente, se baja de la bici y procura ayudarle como puede. Los primeros intentos son en vano, ya que desde el agua hasta el suelo del camino existe una altura considerable, a lo que hay que añadir que la persona que estaba a punto de ser tragada por el canal era corpulenta y pesaba cerca de 120 kilos. Ambos aspectos dificultaban la operación de auxilio.

«El hombre no sabía nadar, se encontraba muy cansado y con los labios morados. Estaba a punto de tirar la toalla, se veía que ya no podía más». Narra Francisco. Con el corazón más que acelerado y con la presión de que cada segundo era oro, el ciclista decide buscar algún objeto que le acercase a contactar con más fiabilidad con el hombre y le ayudase a tirar hacia arriba, ya que la víctima «no hacía ningún esfuerzo debido al cansancio».

Entre los matojos del camino encontró una vieja cadena de candado, le lanzó un extremo y le ofreció su pierna extendida, y así, agarrado a la cadena y al pie, y tras unos segundos agónicos y un esfuerzo titánico por fin pudo sacarle a flote. Una vez fuera, ambos estaban exhaustos y con los nervios a flor de piel. Mientras esperaban a la ambulancia que trasladara a la víctima al Hospital Virgen de Valme —había tragado mucha agua y se encontraba en muy mal estado físico y anímico— ésta, entre sollozos, confesó a Francisco que se había tirado al canal de manera voluntaria para «quitarse de en medio por estar pasando una situación personal muy delicada», pero que luego se arrepintió.

«Afortunadamente él está bien y todo ha quedado en un susto monumental», reconoce Francisco visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos. El palaciego lleva desde ayer con tratamiento para los fuertes dolores que sufre en la espalda fruto del esfuerzo realizado, aunque reconoce que el sacrificio obviamente ha merecido la pena.