GUILLENA

Cantaor, guardia civil, concejal, locutor y novillero

Rafael Aguilera, de 71 años, fundó la Escuela Taurina de Guillena cuando la plaza de toros está en la ruina

Rafael Aguilera, de 71 años, lo ha sido casi todo en la vida
Rafael Aguilera, de 71 años, lo ha sido casi todo en la vida - J.C.R.
JUAN CARLOS ROMERO Guillena - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

En plena posguerra nació Rafael Aguilera y lo hizo en el Ayuntamiento de Guillena, donde en el año 1945 su padre, José Aguilera, prestaba sus servicios como municipal y alguacil de la villa, tratando de subsistir con su familia.

Las peripecias de la vida quisieron que el mediano de cuatro hermanos, José, Rafaela y Francisco, se cruzase en el calabozo del Consistorio con varios aficionados del toreo con los que, cada noche, lejos de la vista de los curiosos, de niño empezó a dar sus primeros pases con la muleta.

«Mi padre sacaba a los chavales aficionados al toreo y yo me entrenaba con ellos aunque me tenían de mandadero fue el germen de mi afición» relata Rafael Aguilera, que a sus 71 años ha legado a su pueblo su afición por el mundo del toreo y el cante flamenco.

En 1959 salió a hombros en la plaza de carros que montaban con carácter efímero para los festejos taurinos de Torre de la Reina, tras lidiar reses de la ganadería de Miura. Su talento de adolescente no tardaría en sobresalir y atraer la atención de los aficionados, que reconocieron su buen hacer también en la Real Maestranza de Caballerías, donde se presentó y logró dar la vuelta al ruedo.

El servicio militar interrumpió esta etapa. «Ingresé en el cuerpo de la Guardia Civil en 1968, donde me interesé por el economato del cuartel de Eritaña porque recogían las carnes de los festejos y los deshechos de lidia de las ganaderías bravas de la provincia», rememora Aguilera, que dejaba boquiabiertos a los trabajadores de las fincas privadas cuando iba a retirar las carnes y le dejaban tentar la suerte en el campo.

Aguilera canalizó su vocación de servicio público en la política. De la mano de UCD en las primeras elecciones a las que se presentó, donde salió como concejal, y con Alianza Popular, germen del Partido Popular, en las siguientes.

«Cuando el PCE se partió en dos en Guillena, y Justo Padilla necesitó apoyos para gobernar, Soledad Becerril autorizó que respetando los programas electorales, formásemos gobierno», explica Aguilera, que fue teniente de alcalde durante ocho años, en los que se hizo cargo de los asuntos taurinos.

«La plaza estaba en ruinas y había que revitalizarla y devolverle la actividad», cuenta a ABC Provincia, por eso acordó con los vecinos aledaños comprarles los terrenos para ampliarla y hacerla redonda, y planificó festejos organizados por el ayuntamiento o cediendo el coso a aficionados con el objetivo de promover la afición, que en 1994 veía satisfecha una aspiración anhelada al ponerse en marcha la Escuela Taurina de Guillena.

Diestros como Antonio Vázquez Vinagre, Juan Antonio Cobos y José Luis Osuna tomaron la alternativa en este coso popular, con la gestión de lidia de José Fuente de Linares, vecino de Las Pajanosas, que la delegación del Gobierno reconoció durante varios años como «el segundo con más actividad en la provincia de Sevilla, sólo detrás de la Real Maestranza de Caballería», detalla el veterano maestro, fundador de la peña Puerta del Príncipe, que se prodiga en la radio municipal Onda Guillena cada semana con el programa «Arte y poderío», donde junto a Manuel Jarana y Antonio Parrales comparte sus conocimientos sobre flamenco y tauromaquia.

En los festivales benéficos de Guillena no falta la voz de Rafael Aguilera con sus cantes por Vallejo o Soleá de Triana, que fiel a su vocación de servicio público exhibe, además de su música, la solidaridad de la que hace gala en beneficio de sus vecinos.

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