Cádiz Provincia

Así blanqueaba el dinero el Dioni de Almensilla

Transferencias circulares entre sus propias empresas, un socio suyo que auditaba las cuentas de la junta de compensación y nunca detectó que los fondos bajaban, una deuda personal impagable, un falso pantallazo del saldo, un despacho de abogados como supuesto intermediario... La historia de Julio Mateos que desvela la Policía es de película

Julio Mateos, el Dioni de Almensilla, tras ser detenido por la Policía
Julio Mateos, el Dioni de Almensilla, tras ser detenido por la Policía - Raúl Doblado
Alberto García Reyes Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

Cuando Julio Mateos, que ha saltado a la fama como «El Dioni de Almensilla», se fugó a la República Dominicana, los humildes parcelistas de Almensilla que habían hecho una junta de compensación en el sector F del pueblo para legalizar sus casas y que le habían contratado como administrador de los fondos no podían hacerse una idea de lo que había detrás de este personaje. Pensaron simplemente que había desplumado la cuenta y se había largado con el dinero al Caribe a disfrutar de un retiro dorado el resto de su vida mientras ellos, unas 600 familias, sudaban sangre para evitar embargos y desahucios. Pero la historia era mucho más enrevesada.

La investigación judicial y policial que se inició a raíz del correo electrónico que Mateos envió a los afectados diciendo había dejado a cero el saldo y no podía devolverlo ha ido destapando una trama que podría ser el guión de una película. Los afectados supieron poco después que Mateos estaba en Santo Domingo con su novia porque un antiguo socio lo había visto allí y le había hecho una foto. Pensaban que había elegido este destino porque allí tenía negocios de aceite, otro asunto por el que también está imputado tras intentar colocar material envasado fraudulentamente. Y es posible que ésta fuera la principal razón del refugio elegido por el fugitivo. Pero no la única. El último atestado entregado por la Policía en el juzgado revela que el Dioni era un malabarista del dinero, el epicentro de una trama empresarial en la que participaban más personas. Y que todo el proceso de desfalco a los parcelistas fue minuciosamente diseñado. Esta es la historia por capítulos.

El trampantojo informático

Según varias fuentes del caso, Mateos llegó incluso a elaborar un trampantojo informático que le permitía presentarse en las asambleas de la junta de compensación con un proyector, entrar en el portal de internet del banco en el que supuestamente estaba el dinero, poner las claves y darle a la pestaña del saldo. Pero en ese momento saltaba un pantallazo previamente manufacturado en el que se apreciaba que en la cuenta corriente había 3,7 millones de euros cuando en realidad estaba casi a cero. Nadie pudo dudar de lo que estaba haciendo gracias a este sistema casero, pero muy efectivo, que se fabricó y que daba total apariencia de normalidad. Pero Julio Mateos Palacios, el encantador administrador de las cuentas que había embaucado con su exquisita educación a los parcelistas, llevaba meses jugando al trile con los propietarios de la urbanización. Le ayudaban distintas personas, casi todas ellas familiares directos suyos.

Entramado empresarial y preparación de la fuga

La Policía pone la lupa sobre cinco empresas: Aceitera Nueva Esparta, Toro de Oliva, Asema Grupo Empresarial, Export Transit y Asesoría Mairena. Esta última era la que utilizaba para administrar la junta de compensación. En todas ellas aparecen como cargos directivos hijos, yernos o socios de Mateos en otras compañías. Y en casi todas ellas fue nombrada apoderada su hija Miryam «durante el periodo previo» a su fuga, lo que, según los agentes, «podría considerarse una preparación de su desaparición». Primer paso para intentar demostrar que todo fue premeditado.

Un juego de trile con los fondos

Cuando se habla del juego del trile que hacía con el dinero, es literal. La Policía ha detectado un movimiento en las cuentas de sus empresas que no tiene explicación razonable en principio: «Aceitera Nueva Esparta recibe de Expor Transit la cantidad de 1.195.854 euros. Expor Transit recibe de Toro de Oliva la cantidad de 1.152.310 euros. Y Toro de Oliva recibe de Aceitera Nueva Esparta la cantidad de 1.266.973 euros». Cifras muy parecidas circulando por las cuentas de sus empresas en apenas unos días. ¿Por qué? La hipótesis principal es que intentaba enrevesar el flujo del dinero para que fuera complicado seguirlo. Y en mitad de toda esa jugada, aparece un pago de Asesoría Mairena —la que gestionaba los fondos de la urbanización de Almensilla— a Nueva Esparta de 205.492 euros, un movimiento que resulta muy llamativo para los agentes porque «lo lógico debería ser que la aceitera pagase servicios realizados por dicha asesoría» y no al contrario. Es decir, con todo ese maremágnum, el dinero iba y venía entre las empresas con la misma facilidad con la que salía de la junta de compensación, pero ésta era la única cuenta a la que nunca volvía.

La forma de legalizar el dinero

El siguiente problema era legalizar esa cantidad en el circuito financiero, esto es, sacar el dinero de Almensilla con destino a cuentas propias sin que se detectaran ingresos injustificados. Dicho más claro: blanquear las cantidades saqueadas. En esas pesquisas la Policía también ha puesto ya la brújula en una dirección, aunque esas diligencias todavía están en su fase inicial. A los agentes les llama la atención que el auditor de las cuentas de la junta de compensación era también socio de Mateos en dos empresas, Corporación Hojiverde y Aceyvin. Por otra parte, este auditor, J.C.N.H., es socio junto con su esposa de un despacho de abogados situado en la calle Luis Montoto de Sevilla. Y dicho despacho, Torrens, tuvo una «relación comercial» con la junta de compensación afectada. Hizo concretamente dos trabajos de asesoramiento y cobró a los parcelistas, bajo la gestión de Julio Mateos, 9.051 euros por uno y 54.450 por otro. Poco después, según indica el atestado, Torrens pagó a la Asesoría Mairena, la del Dioni, 54.605 euros. Cifra casi idéntica a la recibida desde la junta de compensación. Pero es que inmediatamente, Asesoría Mairena pagó 54.604 euros a 8 de Diciembre S.L., otra sociedad cuyo administrador único era el auditor señalado. «Se establece así lo que parece un traspaso de fondos entre sociedades a cargo de J.C.N.H. teniendo como puento de partida la junta de compensación y como intermediarias la sociedad Torrens Abogados y la sociedad Asesoría Mairena, perteneciente a Julio Mateos Palacios», dice en su escrito la Policía. El socio del Dioni en toda esa trama era, por cierto, quien elaboraba el certificado de cuentas de los parcelistas.

Sus deudas personales

La conclusión es que Mateos se había metido en un círculo empresarial vicioso, que le acarreó pérdidas personales de 951.000 euros, y decidió utilizar el dinero de la urbanización que administraba para salir del lío con la intención de devolverlo después. Utilizó sus empresas y llegó a maquinar toda clase de triquiñuelas ante los propietarios, pero las cuentas no le salieron y su vida en el último año ha dado tantas vueltas como el dinero que gestionaba. Del Caribe a la cárcel. Una película de 3,7 millones de euros de presupuesto que han salido del bolsillo de 600 familias del Aljarafe con verdaderas dificultades económicas.

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