Cádiz Provincia

Artesanía de dulce de San Andrés

Nolasquines de almendra, de coco o de pasas, nuevo dulce que las mercedarias de Marchena presentan en la XXXII Exposición de Dulces de los Conventos

Mercedarias de Kenia, Tanzania y la India empaquetan cordiales, alfajores y lazos de hoja
Mercedarias de Kenia, Tanzania y la India empaquetan cordiales, alfajores y lazos de hoja - VANESSA GÓMEZ
GLORIA GAMITO Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

El Palacio Gótico del Alcázar será la sede del 3 al 6 de diciembre de la XXXII Exposición de Dulces de los Conventos de Clausura, una cita con el sabor, preludio de la Navidad, que constituye el ingreso más fuerte del año para las comunidades contemplativas de Sevilla y provincia, siempre con necesidad para afrontar su gasto más importante, la conservación de los monasterios. No ha dejado de celebrarse desde 1985, cuando tuvo lugar la primera muestra en el Instituto Francés, gracias a la iniciativa de la entonces directora de la entidad, María Teresa Michaud. En ese momento la situación era angustiosa porque las monjas pasaban necesidad y no contaban con ingresos para pagar la Seguridad Social y un grupo de sevillanos decidió ayudarlas. Este fue el germen de la Asociación Pro-Religiosas de Clausura, que lleva treinta y dos años poniendo en marcha la exposición y fomentando el conocimiento de la vida contemplativa. A la cabeza siempre han estado María Luisa Fraga y Claudia Rodríguez, con la ayuda de Marisa Jover. En las últimas ediciones han tomado el relevo generacional Claudia Hernández, Layla Halcón y Rocío Soto. En todos estos años la muestra con recetas de siglos y novedades, hechas artesanalmente con productos de calidad, se ha celebrado en cuatro sedes. El Instituto Francés en 1985, el salón Santo Tomás del Palacio Arzobispal desde 1986 a 1999, la antigua Cilla del Cabildo de la Catedral en el año 2000 y el Palacio Gótico del Alcázar desde el año 2001.

Veinte conventos, ocho de la capital y doce de la provincia, participan este año. Una de las novedades es que el Socorro sólo llevará dulces sin azúcar y que después de veinte años vuelven las dominicas de Santa María la Real de Bormujos, un gran obrador con grandes recetas. Como todos los años, los mostradores con los dulces, agrupados por órdenes religiosas se duplicarán a la izquierda y derecha del Palacio Gótico. El horario será de 14 a 19 horas el sábado día 3 y de 10 a 19 horas los días 4, 5 y 6. La entrada es por el Apeadero del Patio Banderas.

Si bien la principal tarea de las monjas de clausura es la alabanza y la contemplación, y el trabajo solo un medio de vida, en estos días previos a la Exposición y la campaña de Navidad los obradores de los monasterios están a tope para ofrecer los dulces recién hechos. En el convento de San Andrés de Marchena las mercedarias trabajan en un nuevo dulce, los nolasquines, que completará su lista de especialidades, con las tortas y lazos de hoja a la cabeza.

El Convento de San Andrés, fundado por los duques de Arcos y señores de Marchena en 1637, se dedicó a la repostería de forma providencial y de la mano de la solidaridad de una comunidad de otra orden religiosa. En esos años, una hermana mercedaria, Sor Jesús María, ya fallecida, tuvo que pasar unos meses en la sierra a causa de una enfermedad. La acogieron las jerónimas de Nuestra Señora de los Ángeles de Constantina. Allí comentó las penurias que pasaba su comunidad cosiendo y bordando y casi no podían ir tirando. Lo comentó con otra religiosa de Marchena, Sor Eucaristía, y decidieron dedicarse a elaborar dulces gracias a la generosidad de las jerónimas, que les enseñaron a hacer especialidades de todo tipo y hasta tartas. En 1974 la Diputación las ayudó a comprar parte de la primera maquinaria. Probaron y probaron hasta crear su dulce más emblemático: la torta de hoja partiendo de la torta sevillana. Con la masa, que lleva harina, margarina, agua y sal se hace el hojaldre en la amasadora. De allí pasa a la laminadora. A continuación se corta y enrolla la masa. Luego se van cortando porciones y manualmente se les da forma sobre azúcar y se cuecen en el horno. La torta es finísima y exquisita.

Dulces de San Andrés
Dulces de San Andrés- VANESSA GÓMEZ

Con la misma masa se elaboran los lazos de hoja. Se hacen tiritas que luego se tuercen y tras cocer en el horno se rebozan en azúcar. Otros dulces son los higos que llevan almendra, batata y azúcar; los nevaditos, amarguillos, cordiales, alfajores y almendrados. También elaboran bocaditos de almendra y las exquisitas sultanas de coco. La novedad de este año son los nolasquines, una delicia de almendra, azúcar, huevo, coco, pasas y cardamomo. A la masa se le da forma manualmente y luego van al horno. En el torno venden magdalenas, pestiños, empanadillas al horno de masa de hojaldre con cabello de ángel, empanadillas fritas de masa normal con cabello de ángel y empanadillas al horno de masa normal con relleno de almendra, azúcar, canela y clavo. Por encargo hacen tocinos de cielo, merengues y tartas de almendras.

La comunidad

Diecisiete monjas componen la comunidad de San Andrés. Siete españolas: Sor Eucaristía, Sor Isabel, la actual comendadora, Sor Trinidad; Sor Josefina, Sor Purificación, Sor Inmaculada, Sor María Paz y Sor María Dolores, y seis de la India: Sor Molly, Sor Tessi, Sor Elisa, Sor Sinsi, Sor Teresa que es la encargada del obrador; y Sor Luz María. De Kenia es Sor Cristina, y de Tanzania Sor Jacinta y Sor Concesa, la benjamina, de solo 20 años. Pero a juventud al llegar al convento de Marchena le gana Sor Eucaristía, de 91 años de edad, que ha sido comendadora más de veinte años. Llegó de su Zamora natal en 1942, con 16 años, y lleva ya 74 años en Marchena como mercedaria. Está de salud muy bien, tiene su mente perfecta y hace escapularios, rosarios y preciosas labores. Esta religiosa entrañable se muestra muy feliz por su vida religiosa y por todas sus hermanas, y nos enseña con orgullo al Niño Jesús del Sagrario, conocido como Niño Hermoso que sale en el Corpus de Marchena, y a la Virgen de la Merced del coro, a la que llama «la comendadora, la que manda».

Oración, trabajo, alegría y esmero en San Andrés y unos dulces artesanos de categoría.

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