UTRERA

Arreglan bicicletas de antes de la II Guerra Mundial y hacen concentraciones vestidos de época

Una pareja de Utrera que colecciona bicis del siglo pasado funda una asociación que recrea los felices años 20

Mariano García e Isabel Rojas, primero y segunda por la derecha, junto a miembros de la asociación La Sana
Mariano García e Isabel Rojas, primero y segunda por la derecha, junto a miembros de la asociación La Sana - A.F.
ALBERTO FLORES - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

Mariano García e Isabel Rojas son un joven matrimonio utrerano que comparten una pasión. Lo que comenzó como un simple arreglo de la bicicleta antigua del abuelo de Isabel se convirtió en una afición que disfrutan de manera conjunta y que ha dado como resultado un garaje lleno de bicicletas clásicas y un armario repleto de ropas de época.

Esta simpática pareja utrerana ha creado en la localidad la asociación La Sana, formada en la actualidad por una veintena de personas y que se centra en el mundo de las bicicletas antiguas.

«Cuando cayó en mis manos la bicicleta antigua del abuelo de Isabel comencé a restaurarla, me picó el gusanillo y desde entonces no he parado de arreglar bicicletas antiguas y ponerlas en funcionamiento con sus piezas originales», explica Mariano. Han pasado ya algunos años desde que tuvo lugar esta especie de rito iniciático: el asunto ha ido prosperando y en la actualidad Mariano e Isabel tienen ya prácticamente un centenar de bicicletas.

La pieza más codiciada de esta curiosa colección es una bicicleta fabricada en Francia en la década de los veinte, a partir de ahí poseen bicicletas de la década de los treinta, cuarenta y cincuenta. También es importante resaltar algunas bicicletas de los años ochenta, con las que aprendió a montar toda una generación y que Mariano las llama «las de verano azul».

Todo ello se completa con bicicletas de carretera curiosas de los años noventa y algunas piezas interesantes y valiosas como un faro de carburo, uno de los primeros modelos de dinamos que se fabricaron, matrículas de bicicletas de los años treinta o licencias para la circulación de bicicletas que en su día expedían los ayuntamientos.

Ropa reciclada

Allá por donde van, despiertan la curiosidad de los paseantes, que no solo se quedan maravillados por las cuidadas restauraciones que realizan, sino también porque los ciclistas van perfectamente ataviados, vestidos de época, encontrando personajes como el cura o el repartidor de la casera.

Del aspecto del vestuario se ocupa directamente Isabel, con la ayuda de su amiga Meli: «Muchas personas se quedan sorprendidos cuando nos ven y nos suelen preguntar si estamos rodando una película. Los atuendos los hemos creado buceando en los armarios de nuestros padres y abuelos, toda la ropa que llevamos es reciclada, no compramos nada».

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