MAIRENA DEL ALCOR

De administrativo en una empresa a secar los ramos de novia

El mairenero Manuel Antúnez se lo montó por su cuenta y tiene uno de los pocos y exitosos talleres de España que se dedica a conservar este crucial complemento nupcial

Manuel Antúnez trabajando con varios ramos de novia en su taller de Mairena
Manuel Antúnez trabajando con varios ramos de novia en su taller de Mairena - A.G.
ALBERTO GUILLÉN Mairena Del Alcor - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

El ramo de una novia es quizás uno de los complementos más importantes de la boda y probablemente también el más perecedero, junto con la tarta. Para combatir este problema y con la idea de conservarlo para siempre se empezó a extender la práctica de su secado y se estima que casi la mitad de las novias ya conservan su ramo y sigue en aumento las personas que una vez lo conocen apuestan por ello.

Es lo que le pasó a Manuel Antúnez (Mairena del Alcor, 1976), que en la actualidad se dedica desde hace cinco años exclusivamente a secar ramos. Nunca en su vida había oído hablar de ello pero tras casarse en 2011 se enteró de que podía hacerse y decidió junto a su mujer que querían conservar las flores como recuerdo, así que investigaron y en una floristería encontraron el servicio que buscaban.

Aquello loe intrigó un poco, reconoce Antúnez, «me picaba la curiosidad sobre cómo se hacía y quién lo hacía, no era un interés profesional, al principio era curiosidad». Así que comenzó a investigar a través de Internet y preguntando en algunas floristerías, «pero nadie me decía nada concreto, algunas tiendas ofrecen el servicio pero son solo intermediarias», explica.

Llevaba un tiempo buscando y «solo sabía que había una empresa en Asturias, que son los que nos secaron el ramo nuestro y también encontré algo sobre una escuela de arte floral en Galicia, pero poco más, es un gremio bastante desconocido y en España todavía lo hacemos poquísimas personas», dice Antúnez. Así hasta que encontró en Madrid a la que sería su profesora y mentora desde entonces, Alicia Benítez.

Hasta allí se desplazó, explica, «fui a su casa, donde me recibió muy amablemente y me dio un curso teórico sobre cómo hacer el secado y también me enseñó a partir de alguno de sus trabajos, cómo se enceraba y el tratamiento de las flores».

Y así comenzó por su cuenta, después de 13 años como administrativo en varias empresas, lo dejó todo y arrancó con su nuevo oficio, «al principio muy poco a poco, aunque ahora estoy desbordado de trabajo».

El último año ha sido de un crecimiento vertiginoso, doblando su clientela. En 2015 hizo casi 150 bodas y este 2016 lo va a cerrar en torno a las 300. La mayoría de sus clientes le llegan a través de la web y muchos por intermediación de floristerías. Antúnez cree que «la mayoría de la gente no lo conoce todavía, sigue existiendo mucha gente que no sabe que el ramo se puede secar y conservar para siempre».

Tratamiento químico

Los ramos suelen recibir un tratamiento a partir de varios productos químicos, se repasa su color y luego se presenta en varios formatos. Antúnez, que dice que está entregando sus ramos en un plazo medio de tres meses, explica que hay muchos posibles acabados para la presentación, «a mí me enseñaron a conservarlos en marcos con cristal, que era como lo hacía Alicia, pero con el tiempo he ido incorporando nuevos formatos como peceras, campanas de cristal y marcos con laterales de cristal».

También restaura algunos que le llegan en mal estado, reconstruye ramos y le piden mucho que haga réplicas, «ahora mismo estoy terminando una réplica de un ramo que una chica me ha pedido para su suegra». Reconoce que es un trabajo laborioso pero bonito. El trato con el cliente es constante y en cinco años ya tiene todo un anecdotario:«Una vez tuve que llevarme un trompo y colgar en la pared el ramo de una señora». Lo que más aprecia es la gratitud de algunos clientes:«El reflejo de felicidad en los ojos es muy gratificante para uno», comenta.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios