La familia de Dos Hermanas atrapada por el huracán
La familia de Dos Hermanas atrapada por el huracán - ABC
Huracán Irma

Una familia de Dos Hermanas permanece en Orlando atrapada por el huracán

Los cinco miembros, tres de ellos menores, estaban de turismo cuando se vieron sorprendidos por Irma

DOS HERMANASActualizado:

El viaje que la familia Merencio-Jurado llevaba meses planeando hacer para disfrutar de quince días de vacaciones por la zona de Miami, en Estados Unidos, no lo van a olvidar nunca. Desde hace unos días permanecen recluidos en la sexta planta de un hotel de Orlando y sin poder moverse de allí ante la llegada del huracán Irma, que ha asolado ya las islas del Caribe. Se trata, en concreto, de cinco miembros de una familia de Dos Hermanas, integrada por el matrimonio conformado por Borja Merencio y Basilia Jurado, y sus tres hijos menores de edad, de 11, 13 y 14 años, que habían llegado el pasado 2 de septiembre a Miami de turismo.

La noticia de la llegada del huracán y la orden de evacuación les pilló cuando estaban en los Cayos de Florida, una de las zonas que luego resultaría de las más afectadas por las fuertes rachas de viento e inundaciones. En una comunicación a través de mensajería instantánea mantenida con este periódico, Basilia Jurado ha explicado que, pese a todo, en el hotel donde se encuentran alojados los están «tratando de maravilla», ya que allí todos están acostumbrados a sufrir episodios de este tipo y que, al estar prevenidos los locales de la llegada de Irma, habían podido organizarse y abandonar sus casas.

Desde el pasado miércoles permanecen en un hotel de Orlando pues durante estos últimos días había toque de queda, decretado por las autoridades, para preservar a la población de cualquier peligro, si bien esperan que ya este martes puedan salir hacia Miami, siempre que las carreteras y la situación lo permita con todas las garantías de seguridad, pues allí tenían ya reservado un hotel en el que ahora pasarán los últimos días de su viaje hasta el sábado, cuando regresen ya a España.

Según ha contado Basilia, tenían programado realizar un crucero por las islas del Caribe del 9 al 16 de septiembre, precisamente en la zona que ha sido devastada. «Lo que hicimos fue adelantarnos una semana para conocer Miami, disfrutar de la ciudad y de sus playas, ya que queríamos hacer un recorrido por los Cayos de Florida». Alquilaron un coche y se pusieron en marcha, pudiendo disfrutar en esos primeros días de estas islas paradisiacas, con «un tiempo magnífico, con excursiones y todo perfecto».

«Nos sorprendió que cuando íbamos el lunes hacia los Cayos, y era fiesta nacional, venía mucha gente de vuelta… En la ciudad nos llamó la atención que había poco turismo y estuvimos en la playas y nadie, pero tampoco nadie nos decía nada», reconoce esta nazarena. Al llegar al hotel les comunicaron que, por orden del gobernador, debían abandonar el cayo inmediatamente, por lo que se pusieron de nuevo en carretera de regreso a Miami, con una caravana de coches ya de varias horas. Pasaron la noche en un hotel de Cayo Largo, aunque a las siete de la mañana tuvieron que partir de nuevo. «Vimos que la cosa se ponía seria y no podíamos quedarnos en Miami Beach, donde teníamos reserva. Cancelamos y sobre la marcha ahí decidimos cambiar los planes».

Alojados en Orlando

Esta familia nazarena reconoce que fue entonces cuando pasaron los momentos de «más miedo y angustia». Intentaron cambiar un vuelo en el aeropuerto de Miami pero no lo consiguieron. Los precios de las aerolíneas, además, se dispararon. «Hablando con la gente y viendo la situación geográfica de Orlando, que está estratégicamente en el interior de Florida y alejado de la costa, decidimos venirnos en coche hasta aquí, y encontramos rápidamente alojamiento en un hotel que ahora está al cien por cien de ocupación».

Basilia cuenta que Orlando se ha convertido, por su enclave y ocupación hotelera disponible, en el mayor refugio de Miami durante el paso de Irma. «Hemos aprovechado jueves y viernes para llevar a los niños al parque de Universal Studios y que se les quite un poco el miedo del cuerpo. Hemos seguido todo el protocolo dictado por las autoridades locales; llenado el depósito de combustible, aguardando largas colas, hemos ido a los supermercados donde arrasaban con todo y ayer por la mañana conseguimos comprar agua embotellada para meternos en la habitación del hotel hasta que se levantara el toque de queda», previsto hasta las seis de la tarde (hora local) de este pasado lunes, según ha indicado.