Caso Varela

Los ediles investigados cruzaron más de 30 llamadas días antes del «chantaje»

El juez analiza si existe relación o no entre el tráfico de llamadas y la supuesta coacción

Los ediles Luis Paniagua y Agustín Morón / L.M.
Los ediles Luis Paniagua y Agustín Morón / L.M.
L.MONTES Dos Hermanas - Actualizado: Guardado en: Cádiz Provincia

El portavoz del Gobierno local del Ayuntamiento de Dos Hermanas, Agustín Morón (PSOE), y el concejal del PP, Luis Paniagua, cruzaron hasta 35 llamadas de teléfono tanto en los días anteriores como en la misma jornada en la que tuvo lugar el supuesto chantaje al excandidato de Ciudadanos a la Alcaldía nazarena, Manuel Varela. Ambos están siendo investigados en el caso que se instruye en el Juzgado mixto número 7 de Dos Hermanas, donde está previsto que este viernes presten declaración para dar su versión sobre los hechos que ocurrieron en los días previos a las últimas elecciones municipales de 2015, cuando, según denunció Varela, este fue «víctima de un chantaje» tras ser amenazado con la difusión de un vídeo en el que se le veía consumiendo droga, si no presentaba su dimisión como candidato.

Según el informe del registro de llamadas del teléfono del portavoz municipal al que ha tenido acceso ABC, entre el jueves 21 y el sábado 24 de mayo, ambos ediles intercambiaron hasta 35 llamadas –doce de ellas infructuosas-, realizándose la mayoría de ellas en la jornada del 21, cuando se registraron hasta 16 llamadas, dos días antes de que se materializara el supuesto chantaje, en la tarde del día 23, jornada de reflexión electoral. El juez Óscar Rey ordenó este rastreo desde un mes antes y hasta un mes después de dicho «chantaje» para dilucidar si existe alguna relación entre las llamadas efectuadas durante esos días y la supuesta coacción a Varela, o se trató simplemente de llamadas relativas a la organización de los colegios electorales, de cuya coordinación a nivel municipal se encargaba Morón.

Cabe recordar que el magistrado decidió citar a Morón en calidad de investigado al entender que «pudiera estar implicado» como «puede deducirse aparentemente del tráfico de llamadas» con el director de un periódico local, también investigado, que, según la investigación policial, pudo actuar como «enlace» en el presunto chantaje al reunirse aquella tarde del 23 de mayo con el propio Varela para advertirle de la existencia del vídeo.

De su lado, Paniagua está también siendo investigado, junto a un empresario local afín al partido, al dar validez el magistrado a los «testimonios que sitúan a los mismos hablando antes de las elecciones de la existencia de un vídeo y de poder utilizarlo en contra de Manuel Varela», si bien cree que el vídeo fue «grabado en el ámbito del PP». Del registro de llamadas se desprende también las más de diez conversaciones telefónicas que se realizaron en la tarde del 23 de mayo, entre las cinco de la tarde y las once y media de la noche, desde el teléfono del portavoz y el móvil del director del periódico local.  

Teléfono del chantaje

El magistrado ha librado oficio al Ayuntamiento nazareno para que remita al juzgado la documentación que justifica el destino que tuvo el terminal telefónico, de titularidad municipal, desde las que se realizaron «la llamadas presuntamente amenazantes» a través de una tarjeta prepago. Así, el Consistorio ya informó al juez de que el 14 de mayo de 2015 se sustituyó el terminal, a cargo de F.D.A., trabajador municipal, debido al «mal funcionamiento del teléfono», siendo depositado el aparato en el punto limpio del municipio.

Además de los ediles, este viernes declaran también en calidad de investigados el empresario local afín al PP y el usuario del terminal desde el que se realizó el «chantaje». Como testigos pasarán ante el juez el secretario de Organización de Ciudadanos, Francisco Hervías, y una concejal del PP nazareno, entre otros. Dentro de la causa ya han declarado como investigados el expresidente del PP nazareno, Manuel Alcocer, el director del periódico local y un extrabajador municipal, que habría sido el encargado de adquirir –a través de un «gorrilla»- una tarjeta de teléfono prepago, desde la que se habrían realizado las llamadas del supuesto chantaje.

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